Presto non troppo
Pasó lo que tenía que pasar
Se volvió a quedar la “Sele”...
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Cuando, hace dieciocho días, en el último
momento posible, nuevamente se quedaba la Selección guatemalteca
fuera de un Mundial de futbol, se cumplió lo que desde el
principio fue totalmente previsible. Cuánto dinero y recursos
malgastados, cuánto engaño, cuánto desengaño.
No faltó incluso quien llorara que había
habido “mano de
mono” y que le habían robado la oportunidad al combinado nacional.
Mas, ¿la oportunidad de qué? ¿De volver a dar lástima
(con ese sarcástico galicismo del “repechaje” que justamente
significa sacar del agua a quien se está ahogando...)?
Abramos los ojos:
es ridículo un sistema de clasificación que premia la mediocridad. ¿Qué estudiante
aprueba el año escolar si de diez exámenes pierde siete? ¿Quién
conserva un puesto de trabajo si cumple con menos de la mitad de sus tareas?
Entonces, ¿por qué debería calificar para la copa del
mundo un equipo que apenas gana tres de sus diez partidos?
Para que una Selección de futbolistas guatemaltecos
no sólo clasifique
digna y honestamente a un Mundial, sino que también haga un buen papel
en ese nivel, es preciso que triunfe inobjetablemente en la mayoría
de sus encuentros.
A su vez, esto sucederá cuando los jugadores
convocados provengan de un proceso que ha de iniciarse con niños
y preadolescentes (es decir, dentro de unos cuatro mundiales, si
se comienza ahora). Basta ya de esos misticismos baratos que pretendidamente
apoyan un orgullo de nación.
No es cuestión de “creer” en
la Selección ni de
embadurnarse la cara con blanco y azul ni de rotular los automóviles
con marcadores ilusorios.
A las próximas eliminatorias debieran acudir
equipos que no estén
inflados por los intereses comerciales con los que los mercaderes patrocinadores
crean falsas expectativas y embaucan de manera infame a los aficionados.
Si
tanta es la millonada de que disponen para el fracaso y la frustración, ¿por
qué no lo invierten mejor en nuestra cultura artística guatemalteca,
que sí puede preciarse de éxitos y satisfacciones internacionales,
aunque nadie le otorgue el apoyo material inmensamente superior que en
justicia merece?
¿Qué le pasa al empresariado guatemalteco,
que solamente tiene plata para actividades en las que no se reflexiona,
no se crea, no se profundiza, no se avanza y ni siquiera se gana? O ¿es
que... ellos siempre ganan, aunque los demás siempre pierdan?
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