A propósito
Todo un personaje
En este país, donde abunda el regateo de reconocimiento al talento, pocos
son los que reconocen la huella de los grandes hombres que han moldeado la historia
y la geografía de Guatemala.
Este es un mes propicio para uno de esos reconcimientos, pues en
un 30 octubre de 1857 nació Claudio Urrutia, uno de los científicos cuya labor
dejó huella.
Nacido en Costa Rica, Claudio Urrutia eligió la nacionalidad guatemalteca
y llegó a ser diputado constituyente. Su aporte científico y social
se centró en crear métodos, libros de texto y aparatos para medir
la topografía guatemalteca. Llegó a ser decano de la Facultad de
Ingeniería y miembro fundador de la Sociedad de Geografía e Historia
de Guatemala.
En las últimas décadas del siglo anterior se le conoció más,
o por lo menos su nombre, porque así se llamó durante buen tiempo
el Instituto de Metereología hasta que cambió a su nombre actual:
Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología.
Sin embargo, es probable que no mucha gente sepa que Claudio Urrutia
fue uno de los más destacados expertos en la conformación geográfica
de este país, desde finales del siglo XIX y principios del XX fue uno
de los personajes vinculados con la fijación de límites de Guatemala
con México, Honduras y Belice.
En el campo de la cartografía y la topografía su huella puede observarse
en la medición y trazado de uno de los mapas de la actual República
de Guatemala, elaborado en 1923 y corregido en 1934.
Pero quizá una de las obras más reconocidas en la que participó,
junto a Francisco Vela y otros destacados profesionales guatemaltecos, haya sido
la elaboración del Mapa en Relieve, ubicado en el Hipódromo del
Norte y que justamente ayer cumplió cien años de haber sido inaugurado.
Revista D presenta en esta edición, una semblanza de la personalidad de
Claudio Urrutia, un guatemalteco cuyo trabajó, bien podría decirse,
hay que buscarlo en el mapa.. |