Semanario de Prensa Libre • No. 62 • 11 de Septiembre de 2005    


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D cultura

Presto non troppo
Rock en un gimnasio
¿A dónde se dirige el rock nacional?

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

Pude haber asistido en calidad de espectador nada más, pero la amable invitación del bateriísta de “Los Últimos Adictos” me persuadió a que interviniera como uno de los participantes en el concierto que se denominó Tributo al rock nacional, el pasado 27 de agosto.

Encabezados por el “Taz”, el “Niño” y Espaderos (los supervivientes de aquel conjunto fundado a finales de los noventas, cuyos otros integrantes, el cantautor Ricardo Andrade y el tecladista Gabriel Rivera, fueron asesinados hace casi tres años) nos hicimos presentes miembros de dieciséis bandas guatemaltecas de rock y algunos convidados salvadoreños, para un maratónico evento en el que estaban programadas casi treinta de las piezas más conocidas de todos esos grupos. Al empeño que pusieron los tres “Adictos” (guitarra, bajo y batería) en aprenderse el repertorio de los demás, se aunó la voluntad por parte de los invitados (vocalistas, predominantemente) para esperar con paciencia su turno, a sabiendas de que sólo actuarían en una o dos canciones cada uno.

Adicionalmente, la presentación contó con la afluencia de más de dos mil jóvenes, a quienes no importó congregarse en una galera oscura y mal acondicionada, con tal de compartir esta experiencia musical y el esfuerzo logístico que supone reunir a tantos artistas diferentes. Una vez más quedó confirmada la lealtad y la serenidad del público juvenil chapín, lejos de la absurda generalización que algunos tejen en torno a que estas actividades sólo son ocasión de desorden, distribución de fármacos prohibidos y demás aberraciones que forzosamente quieren asociar con cualquier concierto de rock.

Lo que sigue sin quedar claramente demostrado es hacia dónde se dirigen los rockeros guatemaltecos. Con pocas excepciones, los catálogos (de las bandas representadas en el show de hace quince días) se asemejan mucho, tanto que ni se distinguen entre sí, ni de otras agrupaciones hispanoamericanas, ni de sus propuestas de diez años atrás. Sobrada fuerza en la base rítmica y en la voz desgarrada, pero poca relevancia en la melodía y poca elaboración en la letra y en la instrumentación. Tal pareciera que, en nuestro medio, la mayoría de grupos de rock se estuvieran contentando con cumplir funciones elementales de desfogue y entretenimiento (necesarias y válidas, pero no únicas, ni inmejorables). Interesante y complejo panorama, el del rock nacional actual.

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