Semanario de Prensa Libre • No. 62 • 11 de Septiembre de 2005    


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Territorio de guerra sin fin
La región que ocupa el Estado de Israel ha sido escenario de una lucha constante entre israelíes y árabes, la pregunta es ¿cuándo terminará?

Por Julieta Sandoval

Con la salida de Israel de los asentamientos de la Franja de Gaza y Cisjordania en agosto de este año se busca continuar con la tan añorada paz en un territorio convulsionado por guerras y ataques terroristas que han dejado miles de muertos de ambos lados: israelíes y árabes.

Al buscar el comienzo de esa pugna, se pierde en la historia, como explica Edwin Palenque, doctor en Política y Relaciones Internacionales y catedrático en la Universidad Francisco Marroquín. “Casi se puede encontrar el origen de esta hostilidad en la Biblia y Abraham”. Más recientemente, la creación del Estado de Israel (1948) significó el desplazamiento de cientos de miles de árabes palestinos que ocupaban esa región desde siglos. Esos desplazados se mudaron a los países árabes vecinos en calidad de refugiados creando un gigantesco problema económico, político y social para Jordania, Egipto, Siria y otros. Eso se suma a la diferencia y rivalidad religiosa entre el Islam y el Judaísmo. Odio que llevó al Ayatolá iraní Alí Jamenei a declarar en 1994: “Israel es un tumor maligno en la región. Debe ser extirpado. Debe ser erradicado”.

La razón por la que Israel sale de esos territorios es porque los ocupaba desde que venció a Egipto, Siria y Jordania en la llamada Guerra de los Seis Días, en 1967.

Algunos historiadores atribuyen este conflicto a la decisión del gobierno sirio de despertar el problema dormido, intensificando las acciones terroristas; otros a que la Unión Soviética empujó a Egipto a movilizar sus fuerzas; y otros a que Israel se sintió amenazado por las fuerzas árabes que lo rodeaban cada vez más.

Lo cierto es que la chispa de la guerra encendió la pólvora el 5 de junio de 1967 cuando el radar israelí indicó la aproximación de aviones de guerra egipcios a la frontera. Al final del conflicto, el 10 de junio de ese año, el territorio ocupado por el Estado hebreo pasó de poco más de 20 mil kilómetros cuadrados a 102,400, pues incluía: el Sinaí egipcio, la Franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad vieja de Jerusalén y los Altos del Golán sirios. Aquí se inicia el elemento esencial del problema israelo-palestino hasta nuestras días.

Ese mismo año los jefes de estado árabes en Jartún, Sudán, constituyeron el “Frente del Rechazo”, en donde los participantes se comprometieron a no reconocer y a no negociar ni concluir la paz con Israel. Para muchos árabes el resultado positivo de esa guerra fue la reaparición de los palestinos y con ellos los fedayín (guerrilleros).

Eran héroes populares, y en varios países árabes formaron un Estado dentro del Estado, señala el libro el Mundo Árabe.

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fundada en 1964 e integrada por los grupos de refugiados y las guerrillas (entre ella al Fatah, al Saiqa y el Frente Popular para la Liberación de Palestina), de acuerdo con sus estatutos, tiene como fin movilizar al pueblo palestino para recuperar su hogar usurpado. Su objetivo es sustituir a Israel por un Estado laico palestino.

Un pueblo sin territorio

Los palestinos han sido expulsados de los territorios que han ocupado. Además de salir de Israel, Jordania los sacó en 1970, después de que la OLP participó en una guerra corta pero cruenta contra las Fuerzas Armadas de Jordania.

Tras abandonar el territorio jordano, la OLP se instaló en el Líbano, pero la invasión de Israel a ese país en 1982 debilitó a la OLP, intensificó la disgregación de la Organización en facciones y forzó la dispersión de 12 mil de sus miembros hacia Siria y otros países árabes.

La búsqueda para instaurar el Estado palestino llevó a Yasser Arafat, representante de la OLP, a la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1974. En esa ocasión dijo una frase memorable: “...Vengo con el fusil de combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano...”

La Comunidad Europea pidió que al proceso de paz se incorporara la OLP; la cual vio sus primeros frutos cuando, en 1979, firmaron la paz Menahen Beguin, primer ministro israelí, y Anwar El Sadat, presidente egipcio. Con este acuerdo el Sinaí fuera devuelto a Egipto. El proceso de entrega tardó hasta 1982, un año después que Sadat fue asesinado por los integristas por haber sido el primer árabe en reconocer el Estado de Israel.

Beguin después de firmar la paz con Egipto, para compensar cesiones anteriores, trasladó la capital de Israel a Jerusalén (1980), anexionó el Golán (1981) y fomentó la colonización judía en los territorios ocupados, en parte por razones estratégicas pero con un propósito de ampliación de la tierra reclamada de forma permanente.

Otra vez Jordania ayudó a los palestinos al ceder en 1988 a la OLP todos los territorios de Cisjordania ocupados por Israel. En noviembre de ese año, en una reunión del Consejo Nacional de Palestina en Argel, Argelia, Arafat anunció el establecimiento del Estado independiente de Palestina, con Jerusalén como capital.

Cambios
- El territorio que ocupa Israel ha variado a través de los años: en 1948 según el plan de partición de la ONU.

- Después de la Guerra de los Seis Días (1967) extendió sus dominios.

- Paulatinamente ha cedido los territorios que tomó, hasta finalizar con la Franja de Gaza en la acutalidad.

Los aires de paz volvieron a soplar cuando Arafat y el primer ministro israelí, Isaac Rabin, firmaron en 1993 un histórico tratado que permitía la autonomía palestina en la Franja de Gaza y en Jericó, pero la ocupación de colonos judíos seguía. Doce años después Israel acepta salir de cuatro asentamientos de Cisjordania y de todos los de la Franja de Gaza para ceder su control a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en el llamado “Plan de Desconexión”, promovido por el primer ministro israelí Ariel Sharon, quien como paradoja fue uno de los que comandó a su ejército para obtener la victoria en la Guerra de los Seis Días.

¿Y la paz?

La pregunta es ¿llegará la paz? Difícil contestar pues hubo un atentado en contra de los israelíes después de su retirada. El Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, consideró la retirada como una humillación para Israel y exhortó a los palestinos a continuar con la lucha armada. El doctor Palenque la considera complicada pues el retiro es sólo de la Franja de Gaza. Aún quedan en sus manos varios otros territorios considerados árabes —los Altos del Golán de Siria, el Bloque Oriental de Jordania, y sobre todo el deseo de Israel de continuar controlando Jerusalén entero y más aún, de convertirlo en la capital del Estado. Jerusalén es una ciudad sagrada para judíos, árabes y cristianos por lo tanto un foco permanente de tensión.

Pese a todo esto quizá aún exista hatikva (esperanza) como dice el himno de Israel. Vivir en paz en un territorio disputado por varios pueblos durante siglos.

Gaza, el retiro israelí y la paz

Las Naciones Unidas adoptaron el 22 de noviembre de 1967 la resolución 242, en ella se estipula que Israel debe de retirarse de los territorios ocupados, según la versión francesa del texto, y de ciertos territorios ocupados, según la inglesa, y se afirma el derecho de cada nación en la región de vivir "en paz en el interior de fronteras seguras".

El retiro de Israel es parte del retorno al tratado de paz (la Hoja de Ruta), ésta es el plan de paz internacional elaborado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, que prevé la creación de un Estado Palestino.

La “Franja de Gaza”, territorio desocupado por Israel perteneció en diferentes periodos de la historia a los turcos, a los ingleses, a los árabes (egipcios) y a los israelíes.

 
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