Semanario de Prensa Libre • No. 64 • 25 de Septiembre de 2005    


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D cultura

Narrar sin palabras
La diseñadora Ángela Lago impartió un taller de ilustración a artistas guatemaltecos.

Texto y foto: Ingrid Roldán Martínez

“Creo que tenemos en Guatemala grandes artistas”, dijo la diseñadora Ángela Lago a la reportera cuando llegó a una sesión del taller para ilustrar libros para niños. En un tono más bajo comentó que había sido muy exigente y que estaba contenta con el resultado porque había encontrado mucho talento para este tipo de trabajo. Lago es escritora e ilustradora brasileña. Vivió en Venezuela y en Escocia. Tiene más de treinta obras publicadas en Brasil y en otros países. Justo ese día, el último de agosto, le habían notificado que había ganado el premio de la Cámara Brasileña del Libro, que se suma a una serie de galardones que ha recibido por sus obras.

Ángela Lago impartió el taller de ilustración durante cuatro días en uno de los salones de la Escuela Nacional de Artes Plásticas.

Era el final del taller y algunos todavía trabajaban sobre la mesa de dibujo en la ilustración que formaría parte de la exposición abierta al público en el Museo Nacional de Arte Moderno Carlos Mérida.

La dinámica consistió en que, al inicio les contaron la historia de un niño que caminaba por el bosque cuando encontró a un ave herida, la llevó a su casa y la curó. La ejecución de la idea dependía de la creatividad y la capacidad técnica de cada uno de los participantes. Lago los fue encauzando a que encontraran su línea de expresión.

Primero hicieron un story board (la secuencia de imágenes con la que formaron un cuaderno) y de estas ideas iniciales sacaron los bocetos entre los cuales elegirían uno para hacer la ilustración principal, en la que sólo podrían utilizar tres colores o la combinación de estos. Las palabras no estaban permitidas.

Jorge Linares, estudiante de quinto año en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) hizo una ilustración a tinta en la que se ve un zapato de niño y a la par una caja de fósforos con el ave herida adentro.

Claudia de Rivas, que estudió diseño en la Universidad Rafael Landívar e hizo cursos de ilustración en Canadá, dijo que Ángela los hizo pensar en cómo estructurar la página. En su ilustración hizo un perro subido en un árbol, con un pastel y varios regalos, y en el suelo un pajarito amarillo. “La idea básica es que lo podamos contar sin palabras, que la historia hable sola”, agregó.

Otro alumno de la ENAP, Manuel Chavajay, utilizó café, ocre y azul. Dividió la ilustración en dos partes. En una predominó el negro y en la otra el blanco. En la primera dibujó una ventana y en la segunda el ave, sobre una mesa, llorando.

La antropóloga Aracelly Alzamora representó a un dios maya, un ser mágico. Su historia empezó con colores oscuros y terminó con claros. El dios maya rescató al pajarillo herido, lo cuidó, pero cuando estuvo listo para volar, tuvo miedo y la final emprendieron juntos el viaje. “Para mí este taller fue como uno de esos puntos cuando uno llega a una esquina y cambia de dirección”, dijo. Ella utilizará estos conocimientos en el trabajo que tiene con comunidades del interior. “Lo que nosotros descubrimos de platicar con quienes vinieron es que la experiencia con Brasil se parece, sólo que ellos llevan años antes”, agregó.

La experiencia brasileña

“Los libros que edita el Estado brasileño son distribuidos gratuitamente; es importante que sean muy buenos”, comentó Ángela Lago. En su país ha habido un creciente desarrollo de la lectura debido, en gran parte, al apoyo estatal. “La promoción de la lectura en Brasil ha sido hecha por el Gobierno”, afirmó. Desde 1980 se han hecho fuertes movimientos de apoyo a la lectura. También se ha desarrollado mucho el campo de la ilustración para libros.

De su trabajo en Guatemala afirmó: “Yo creo que les hacía falta solamente estar juntos y trabajar. Valoro también una búsqueda de identidad nacional”. Destacó la importancia de “tener el coraje y hablar con su propia verdad”.

Lago se llevó a Brasil una muestra del trabajo que realizaron los participantes en el taller.

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