Presto non troppo
Un concierto a seis cellos
Esto no sucede todos los días
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
En Guatemala, a los eventos de música de cámara difícilmente acuden más de unas cincuenta o sesenta personas (aunque para algunos eso ya es “un éxito”) y, además, el auditorio del Conservatorio Nacional tiene un aforo bastante grande. Lo más probable -pensé- es que un concierto para seis violoncellos atraiga sólo a los parientes de los ejecutantes y a algún que otro curioso.
Menuda sorpresa cuando descubrí que el público abarrotó la sala. Y es que también es cierto que, incluso en otros países, casi nunca se juntan seis violoncellistas a fin de interpretar obras escritas o arregladas para la combinación, justamente, de media docena de cellos. La explicación es simple: relegado por lo general a la función de acompañamiento, el violonchelo (como se estila escribir fonéticamente en español) tardó mucho en ser reconocido como solista y, todavía más, como capaz de integrar ensambles formados en exclusiva por instrumentos iguales. En su mayoría, los conjuntos musicales son heterogéneos, y mientras un tipo de instrumento hace la melodía, otros se encargan de las voces medias, y otro más provee el bajo. De esta forma se han configurado desde siempre las bandas populares tanto como las orquestas sinfónicas.
Lo particular del violoncello es que su amplitud de tesitura le permite cubrir todas las frecuencias (a diferencia de un ensamble de violines, que carecerá de las graves, o un grupo de contrabajos, que adolecerá de las altas). A la vez, su amplitud de expresión le da para no empachar prontamente a quien le escucha, con lo que supera características menos deseables de agrupaciones de vientos o de percusión. La conjunción de varios cellos produce, en resumen, una propuesta instrumental asaz interesante. Esto motivó que nos reuniéramos seis cellistas guatemaltecos para ofrecer el concierto del pasado día 9, ante una excelente cantidad de oyentes.
Obviamente, del desempeño musical, sea en el aspecto técnico, sea en lo artístico, no corresponde acá verter una opinión; esto debiera quedar para críticos de arte que hayan asistido al recital. Lo que incumbe es alimentar la esperanza de que en próximas ocasiones veamos a quienes no escucharon al sexteto de cellos. Como se apuntó arriba, no es todos los días que se puede oír a media docena de cellistas que tocan juntos y nada más.
|