Semanario de Prensa Libre • No. 93 • 16 de Abril de 2006    


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D cultura

Presto non troppo
Trascender la función
La persistencia de la música

Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com

¿Por qué seguimos interpretando la música de Mozart y de Bach, más de siglo y medio, e incluso dos siglos y medio, respectivamente, después de su muerte? ¿Por qué sigue causando admiración la obra de los grandes autores renacentistas, a casi 500 años de su creación? ¿Por qué continuamos apreciando el canto gregoriano, cuya sistematización data de hace más de un milenio?

Hoy día, a estos productos les llamamos “artísticos”. Sin embargo, es importante entender que en su momento eran enseres útiles, tan de necesidad práctica como un vestido, una vajilla, o el techo de un edificio. Pasados los años -y, sobre todo, rebasado su propósito inmediato-, sólo caben dos opciones: o su preservación suntuaria o su destrucción. En su mayoría, esto último ha sido el destino de toda producción humana. Lo que se conserva es aquello que apela a nuestros afectos, aún derrotada su función, y que en muchos casos tiene un valor simbólico: el tejido de calidad que a la vez protege de la intemperie y evoca la patria de origen; la platería en que se sirven los alimentos y que muestra el rango de la familia; la cornisa de la fachada en piedra que recuerda cuando las construcciones eran de madera.

Eventualmente, le colocamos la etiqueta de “arte” y esto termina en un museo.

En la música, al igual que en las otras disciplinas que designamos como arte (literatura, teatro, danza, pintura, escultura, arquitectura), no es sino hasta hace relativamente poco, y por un proceso muy gradual, que la acción de sus artesanos comienza a emanciparse de su aplicación práctica. Vale decir que los artistas no solían hacer de su producción un objeto para la contemplación. Si ha perdurado lo que hoy consideramos una gran música y ha sido transferida a la sala de conciertos, en buena medida se debe al talento de sus creadores para no cumplir únicamente con lo obligatorio - toda una lección para quienes se dedican a componer música con el fin de hacer proselitismo comercial, político o religioso.

He ahí la persistencia del arte: cuando trasciende su cometido extra-artístico, adquiere la probabilidad de permanecer, de significar, de universalizarse, como una voz que habla a lo largo del tiempo, más allá de la geografía, de la circunstancia histórica y cultural y, por supuesto, de la función, tantas veces momentánea, para la cual había sido hecho primariamente.

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