Semanario de Prensa Libre • No. 93 • 16 de Abril de 2006    


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D viaje

¡Oh! es Orlando
Lo primero que viene a la mente con esta ciudad de Florida son parques de diversiones. Sin embargo, existen muchos rincones, sabores y culturas por descubrir.

Por Charles Passy
Servicio NYT

La mayoría de vacacionistas llegan a Orlando con los anteojos de sol puestos. Después de todo, esta es la capital de los parques temáticos, hogar de Disneyworld, del parque Universal Orlando, Sea World Orlando y docenas de atracciones menores. Vienen, usualmente, con los niños para algún pequeño encuentro con el ratón Mickey y compañía.

Entonces ¿qué hago dedicando una tarde de sábado en esta ciudad mágica a ir de compras, en busca de raras marcas de vino japonés? Quizá sólo es parte de un intento de pasar un fin de semana en Orlando pero lo más lejos posible de cualquier cosa que se parezca a una montaña rusa o a algún restaurante exóticamente ambientado.

La meta que yo mismo me propuse fue descubrir una ciudad que tiene además un carácter propio, con destinos alternativos, desde museos hasta restaurantes de comida étnica, que sin la fanfarria publicitaria invitan a los visitantes a divertirse de otra manera. En otras palabras, busco un Orlando para gente madura.

Por supuesto que he vivido a plenitud ese Orlando de los parques temáticos y de aventura. Creo que un paseo a bordo de la montaña rusa Big Thunder del Reino Mágico es una de las grandes emociones que todo viajero debe experimentar. Sin embargo, empecé a darme cuenta del sabor de otros encantos de esta ciudad, desviándome hacia los mercados de pulgas o caminar por algún vecindario residencial.

Una buena época para planificar esta expedición urbana es la época de invierno en Estados Unidos, cuando Orlando se convierte en un tibio refugio por disfrutar.

Un sitio recomendable y nada difícil de localizar es el Resort Grande Lakes (www.grandelakes.com), donde estuve por un viaje de negocios pero que me dejó convencido de regresar. La propiedad tiene unos 500 acres e integra a dos hoteles: El Ritz-Carlton Orlando, de 584 habitaciones y el sobrio JW Marriott Orlando, de mil habitaciones.

Ambos se encuentran en un ambiente tropical en donde es posible encontrar entretenimiento de buen nivel. Desde un curso de golf con el veterano Greg Norman hasta un spa de 10 mil metros cuadrados de extensión. Sin embargo, lo más significativo del Grande Lakes, es que no pareciera que estamos tan cerca de los parques de aventura.

El paquete de fin de semana de 418 dólares incluía dos noches en una espaciosa habitación, desayuno bufet en el finísimo restaurante Citron, con derecho a una película y botella de vino en la habitación.

La cena no es tan barata en el restaurante Norman’s (www.normans.com) en las cercanías del Ritz, pero si usted quiere experimentar el sabor más exquisito de Florida, esta es la mejor recomendación. Se trata de un cálido espacio, con capacidad para 135 personas, con mucho del espíritu de Miami pero con una gama de platillos que nos llevan de un país a otro.

Pida el cerdo rostizado a la Habanera acompañado con mole del nuevo siglo (una aromática fusión de sazón cubana y mexicana). Deje lugar para el postre: las cremas con especies Van Aken, que no son sino helado con inusuales ingredientes y sabores exóticos.

Paradas obligadas

Hay que detenerse a admirar el Centro de Historia Regional del condado Orange, (www.thehistorycenter.org) que ofrece una buena perspectiva del desarrollo de la ciudad. Está situado en el corazón del centro citadino, a unas 20 millas de Disneylandia. El mismo edificio, que data de 1927, es un fragmento de Historia: la antigua corte de Orange. Adentro guarda una exhibición que da a entender cómo una moderna ciudad creció sobre un terreno pantanoso que alguna vez fue territorio indio.

Otra forma de experimentar esta historia es observar los vecindarios residenciales del centro, que han visto resurgir sus precios y con ello un remozamiento en su aspecto. Pase un par de horas paseando por el parque Thornton, en donde hasta la residencia más simple tiene un cierto aire de época.

Sobre la ciudad
Orlando es la sede del condado de Orange, en el estado de Florida. Tiene una población aproximada de 186 mil habitantes Es la sexta ciudad más grande en la Florida.

- Es mayormente conocida por sus atracciones turísticas, particularmente el Walt Disney World, SeaWorld y el Universal Studios Orlando.

- Su nombre proviene, según la leyenda, del nombre de Orlando Reeves, un soldado conquistador que murió durante una batalla con los indios seminoles. Sin embargo, otras versiones señalan que Orlando fue un nombre que los exploradores encontraron tallado en un árbol, en el siglo XIX y de allí se referían al lugar como “El sitio de Orlando”.

Muy cerca está uno de los más bellos paisajes de Orlando: el casi oval lago Eola, un auténtico refugio urbano que también fue centro de recreación y hasta de encuentro social. Su historia corre paralela a la de la ciudad, pues fue desarrollado como parque en el siglo 19, cuando Orlando vivía su primer gran auge, gracias a la industria de los cítricos. Corredores y caminantes andan todo el tiempo alrededor de este espejo natural.

Arte y sol

La cambiante escena artística es otra razón para explorar la ciudad. No es Nueva York ni Los Ángeles, pero nunca faltan las propuestas teatrales estilo Broadway, o alguna orquesta, una ópera o algún festival de cabaret.

Aquí se encuentra también la mayor colección de obras del artista Earl Cunningham, en el museo Menello de Arte Americano (www.mennellomuseum.org), que es a donde nos dirigimos para un vistazo a lo cultural. Quizá el arte Cunningham no le guste a todo mundo, pero en esta galería bien que se puede aprender a admirarlo.

Otros mundos

Existe un lado étnico de Orlando. Hacia la década 1970 la ciudad comenzó a atraer a gran número de vietnamitas. Ellos han creado algo que bautizaron “Pequeño Saigón”, en una angosta calle comercial también cercana al centro. Cenamos en Pho 88 que se especializa en preparar “pho”, una sopa de res con fideos disponible con muchas variantes de sazón e ingredientes. También hay Rollos de Primavera, perfectamente preparados, envueltos en papel arroz y rellenados con camarón. Por supuesto que antes de volver al hotel pude curiosear en las tiendas cercanas y encontrar el vino japonés que buscaba. No es el Orlando que muchos conocen pero sí el que a algunos les gustaría encontrar.

 
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