¡Oh! es Orlando
Lo primero que viene a la mente con
esta ciudad de Florida son parques de diversiones. Sin embargo,
existen muchos rincones, sabores y culturas por descubrir.
Por Charles
Passy
Servicio NYT
La mayoría de vacacionistas llegan a Orlando con los anteojos de sol puestos.
Después de todo, esta es la capital de los parques temáticos, hogar
de Disneyworld, del parque Universal Orlando, Sea World Orlando y docenas de
atracciones menores. Vienen, usualmente, con los niños para algún
pequeño encuentro con el ratón Mickey y compañía. Entonces ¿qué hago dedicando una tarde de sábado en esta
ciudad mágica a ir de compras, en busca de raras marcas de vino japonés?
Quizá sólo es parte de un intento de pasar un fin de semana en
Orlando pero lo más lejos posible de cualquier cosa que se parezca a una
montaña rusa o a algún restaurante exóticamente ambientado.
La meta que yo mismo me propuse fue descubrir
una ciudad que tiene además
un carácter propio, con destinos alternativos, desde museos hasta restaurantes
de comida étnica, que sin la fanfarria publicitaria invitan a los visitantes
a divertirse de otra manera. En otras palabras, busco un Orlando para gente madura.
Por supuesto que he vivido a plenitud ese Orlando de los parques temáticos
y de aventura. Creo que un paseo a bordo de la montaña rusa Big Thunder
del Reino Mágico es una de las grandes emociones que todo viajero debe
experimentar. Sin embargo, empecé a darme cuenta del sabor de otros encantos
de esta ciudad, desviándome hacia los mercados de pulgas o caminar por
algún vecindario residencial.
Una buena época para planificar esta expedición urbana es la época
de invierno en Estados Unidos, cuando Orlando se convierte en un tibio refugio
por disfrutar.
Un sitio recomendable y nada difícil de localizar es el Resort Grande
Lakes (www.grandelakes.com), donde estuve por un viaje de negocios pero que me
dejó convencido de regresar. La propiedad tiene unos 500 acres e integra
a dos hoteles: El Ritz-Carlton Orlando, de 584 habitaciones y el sobrio JW Marriott
Orlando, de mil habitaciones. Ambos se encuentran en un ambiente tropical en donde es posible
encontrar entretenimiento de buen nivel. Desde un curso de
golf con el veterano Greg Norman hasta un spa de 10 mil metros
cuadrados de extensión. Sin embargo, lo más significativo
del Grande Lakes, es que no pareciera que estamos tan cerca de los parques de
aventura.
El paquete de fin de semana de 418 dólares incluía dos noches en
una espaciosa habitación, desayuno bufet en el finísimo restaurante
Citron, con derecho a una película y botella de vino en la habitación.
La cena no es tan barata en el restaurante Norman’s (www.normans.com) en
las cercanías del Ritz, pero si usted quiere experimentar el sabor más
exquisito de Florida, esta es la mejor recomendación. Se trata de un cálido
espacio, con capacidad para 135 personas, con mucho del espíritu de Miami
pero con una gama de platillos que nos llevan de un país a otro.
Pida el cerdo rostizado a la Habanera acompañado con mole del nuevo siglo
(una aromática fusión de sazón cubana y mexicana). Deje
lugar para el postre: las cremas con especies Van Aken, que no son sino helado
con inusuales ingredientes y sabores exóticos.
Paradas obligadas Hay que detenerse a admirar el Centro de Historia Regional del
condado Orange, (www.thehistorycenter.org) que ofrece una buena
perspectiva del desarrollo de la ciudad. Está situado en el corazón del centro citadino, a unas
20 millas de Disneylandia. El mismo edificio, que data de 1927, es un fragmento
de Historia: la antigua corte de Orange. Adentro guarda una exhibición
que da a entender cómo una moderna ciudad creció sobre un terreno
pantanoso que alguna vez fue territorio indio.
Otra forma de experimentar esta historia es observar
los vecindarios residenciales del centro, que han visto resurgir
sus precios y con ello un remozamiento en su aspecto. Pase un
par de horas paseando por el parque Thornton, en donde hasta
la residencia más simple tiene un cierto aire de época.
|
Sobre la ciudad
Orlando es la sede del condado
de Orange, en el estado de Florida. Tiene una población
aproximada de 186 mil habitantes Es la sexta ciudad
más grande en la Florida.
- Es mayormente conocida por sus
atracciones turísticas, particularmente el Walt
Disney World, SeaWorld y el Universal Studios Orlando.
- Su nombre proviene, según
la leyenda, del nombre de Orlando Reeves, un soldado
conquistador que murió durante una batalla con
los indios seminoles. Sin embargo, otras versiones
señalan que Orlando fue un nombre que los exploradores
encontraron tallado en un árbol, en el siglo
XIX y de allí se referían al lugar como “El
sitio de Orlando”. |
Muy cerca está uno de los más bellos paisajes de Orlando: el casi
oval lago Eola, un auténtico refugio urbano que también fue centro
de recreación y hasta de encuentro social. Su historia corre paralela
a la de la ciudad, pues fue desarrollado como parque en el siglo 19, cuando Orlando
vivía su primer gran auge, gracias a la industria de los cítricos.
Corredores y caminantes andan todo el tiempo alrededor de este espejo natural. Arte y sol
La cambiante escena artística es otra razón para explorar la ciudad.
No es Nueva York ni Los Ángeles, pero nunca faltan las propuestas teatrales
estilo Broadway, o alguna orquesta, una ópera o algún festival
de cabaret.
Aquí se encuentra también la mayor colección de obras del
artista Earl Cunningham, en el museo Menello de Arte Americano (www.mennellomuseum.org),
que es a donde nos dirigimos para un vistazo a lo cultural. Quizá el arte
Cunningham no le guste a todo mundo, pero en esta galería bien que se
puede aprender a admirarlo.
Otros mundos
Existe un lado étnico de
Orlando. Hacia la década 1970 la ciudad
comenzó a atraer a gran número de vietnamitas. Ellos han creado
algo que bautizaron “Pequeño Saigón”, en una angosta
calle comercial también cercana al centro. Cenamos en Pho 88 que se especializa
en preparar “pho”, una sopa de res con fideos disponible con muchas
variantes de sazón e ingredientes. También hay Rollos de Primavera,
perfectamente preparados, envueltos en papel arroz y rellenados con camarón.
Por supuesto que antes de volver al hotel pude curiosear en las tiendas cercanas
y encontrar el vino japonés que buscaba. No es el Orlando que muchos conocen
pero sí el que a algunos les gustaría encontrar. |