Salud nutricional
Comer no siempre alimenta
La rapidez, la economía y conveniencia
parecen dictar la dieta de muchos guatemaltecos, quienes parecen
no darse cuenta de que ese ahorro de tiempo o dinero, les saldrá muy
caro a largo plazo.
Por: Ingrid
Roldán Martínez
Fotoarte: Billy Melgar
Diariamente miles de hombres
y mujeres salen por la mañana con la idea de almorzar cerca
del trabajo en pequeñas cafeterías o en una de las
grandes cadenas que expenden comida rápida, pero no se detienen
a pensar en la calidad nutricional de producto que están
ingiriendo o si es de verdadero beneficio para su organismo.
Lo
cierto es que con el paso del tiempo, lo que una persona come se
empieza a reflejar en su estado de salud y en las enfermedades
que padece. Mientras los nutricionistas insisten en que la dieta
debe ser variada y rica en frutas, verduras, cereales y carnes,
las sociedades actuales han ido transformado el antiguo hábito
de comer en casa, para aventurarse a consumir lo que venden los
expendios de diversas categorías: desde restaurantes de
marca hasta las ventas ambulantes.
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“El factor tiempo es algo que influye en el tipo de alimento
que estamos consumiendo”, dice la nutricionista Verónika
Molina, del Incap. Esto se debe a que las personas que viven en
las ciudades buscan lo que está a la mano, donde les atiendan
rápido o puedan llevar la comida e ingerirla sin necesidad
de utilizar cubiertos. Agrega que “el consumo de alimentos
en el ser humano no es sólo saciar el hambre; influyen también
factores sociales y emocionales”. Debido a ello, el frecuentar
determinado restaurante puede ser sinónimo de estatus, de
pertenecer a determinado grupo social o aspirar a pertenecer a él.
Es aquí donde el despliegue publicitario hace efecto en
los futuros comensales, sobre todo los más jóvenes.
Cantidad no es calidad
En mayo pasado, expertos en nutrición de 10 países
de América Latina y el Caribe se pronunciaron en favor de
acciones que reduzcan el consumo de “comida chatarra” para
evitar que, en el futuro, los latinoamericanos sean una población
de gordos y gordas.
La Organización Panamericana de la Salud también
ha hecho lo suyo. En noviembre de 2005 anunció una campaña
de salud pública dedicada a la promoción de la alimentación
saludable y de la actividad física, apoyada por el conocido
presentador de televisión Don Francisco.
La OPS también colaboró en un estudio del Ministerio
de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala y el Instituto
de Nutrición de Centro América y Panamá, Incap,
en 2002 y 2003 acerca de la prevalencia de enfermedades no transmisibles,
como la diabetes y la hipertensión en personas mayores de
19 años en el municipio de Villa Nueva. El resultado fue
preocupante: el factor de riesgo más prevalente fue el sobrepeso,
seguido de la poca actividad física, los altos niveles de
colesterol y el tabaquismo.
Actualmente se trabaja en un estudio
de la misma situación,
sólo que en niños de 6 a 10 años de edad.
Comenzó en agosto de 2005 y terminará este mes. Se
estudian dos grupos piloto, uno en Villa Nueva y otro en Santa
Catarina Pinula. Los datos preliminares dan un índice de
sobrepeso de 12 por ciento en el primer municipio.
En restaurantes...
> Cuando se come
fuera de casa conviene observar algunas características
del restaurante y del servicio.
> Fijarse
que los platos y los vasos estén limpios
y no tengan residuos de una comida anterior.
> Observar
a la persona que le atiende: Lo ideal sería
que tanto cocineros como meseros utilicen redecilla
que debe cubrir las orejas y el fleco.
> Si puede observe
la cocina. Quien prepara los alimentos no debe tener
uñas largas ni pintadas. No deben usar anillos,
reloj ni pulseras. Tampoco debe tener ningún tipo
de herida en las manos.
> No debería haber
mascotas circulando por el local, en las patas trasladan
micro organismos de un lugar a otro.
> Si considera que
el servicio o las condiciones no son adecuadas, puede
denunciarlo al centro de salud más cercano o al
Sistema de Integral de Servicios de Salud, del Ministerio
de Salud o a la Dirección de Información
y Atención al Consumidor (Diaco).
*Para
este reportaje se solicitaron las tablas de nutrientes
de algunos productos a restaurantes de comida rápida
y en ninguno de ellos accedieron a proporcionarlas. |
Están
estudiando las causas que podrían provocarlo entre las cuales
se incluye el sedentarismo, según la nutricionista Guadalupe
Sierra que forma parte del grupo investigador. “No es tanto
la cantidad sino la calidad en la dieta de estos niños”,
dice.
Es posible que se deba al alto el consumo de frituras
de maíz o papa empacados en bolsa, a las aguas gaseosas y al “pan
de manteca”, además de que no hay muchos parques o áreas
de recreación donde puedan jugar y hacer ejercicio. Además,
los niños tienen acceso a esos productos tanto cerca de
donde viven como en la escuela. Ni el Ministerio de Salud ni el
de Educación supervisan lo que se vende en las tiendas escolares.
Lo más peligroso es que el sobrepeso puede hacerlos padecer,
en plena juventud, de diabetes, hipertensión y otras enfermedades. Maríarenée Klussmann, directora de la clínica
de la Liga contra la Obesidad de la zona 1, afirma que un 20 por
ciento de los pacientes mensuales tienen entre 10 y 17 años
de edad. Aunque hay factores hereditarios que pueden incidir, ella
dice que la mayoría, “casi el 100 por ciento son por
causas ambientales, comen muchas golosinas y comida chatarra, toman
muchas gaseosas y no tienen horarios de alimentación adecuados”.
En su opinión, entre el 70 a 80 por ciento de personas obesas
tienen malos hábitos alimentarios y no hacen ejercicio.
¡No tengo tiempo!
El ritmo de vida actual ha provocado que muchas personas dediquen
poco tiempo y cuidado a las comidas. Muchos no desayunan o apenas
toman una taza de café, leche o jugo. A media mañana
sienten hambre y compran algo en la tienda o el chiclero más
cercano. Otros creen que con devorar una sopa instantánea
el asunto está resuelto. “Eso es puro carbohidrato
y es del más simple, que se va a la sangre en forma de azúcar”,
dice Lucía Castellanos de Rodríguez, directora del
Departamento de Nutrición de la Universidad del Valle. “El
cansancio es a veces por exceso de carbohidratos —agrega—.
La persona sació su hambre pero no suplió su necesidad
de nutrientes”.
En cuanto al riesgo que representa consumir, con demasiada frecuencia,
la comida rápida, éste radica en la cantidad de grasa
que contiene, al igual que las frituras en general y las comidas
precocinadas. Otro tipo de grasa difícil de digerir es la
de origen animal contenida en los embutidos y algunos productos
tradicionales como los chicharrones y las vísceras (como
la panza de vaca). Las grasas saturadas se van depositando en las
paredes de venas y arterias y, además, eleva los niveles
de colesterol.
Por si fuera poco, existe el riesgo del aceite sobreutilizado.
Si al probar algo frito ésto tiene un cierto sabor a pescado,
sin proceder de este animal, es que el aceite ha sido usado más
allá de los niveles adecuados y seguros para el consumo
lo que puede acarrear problemas de toxicidad. El riesgo agregado
es que el aceite en esas circunstancias entra en un proceso de
descomposición y a la larga puede provocar cáncer.
Vida saludable
> La alimentación sana va de la mano con una
actividad física regular.
> Esta última tiene efectos beneficiosos en
la función cardiovascular, respiratoria, osteomuscular,
metabólica y psicológica.
> Es recomendable hacer cinco tiempos de comida, incluida
una cena liviana. A diario se debe comer hierbas y verduras
porque contribuyen a fortalecer las defensas. Asimismo,
se debe ingerir un mínimo de 8 vasos de agua pura.
> Consumir
grasas “buenas”, contenidas
en semillas como la manía, la nuez de macadamia
y el aguacate.
> Elementos dañinos: Los nutricionistas recomiendan evitar o, al menos,
comer con moderación todo lo que contenga exceso de grasas, como los productos
fritos, es decir aquellos que se sumergen en aceite para cocinarlos (papas, pollo,
golosinas empacadas).
> Con los productos de alto contenido de azúcar procesada también
hay que tener mesura (refrescos industriales de diferentes tipos y colores).
> También
se debe evitar los productos que contiene altos niveles de
sodio o sal. |
Poco control sanitario Muchas cadenas de restaurantes de comida rápida tienen altos
niveles de control en cuanto a la higiene del local y de la preparación
de alimentos, lo cual no necesariamente ocurre en restaurantes
pequeños o en las ventas callejeras.
La contaminación más frecuente en Guatemala es debida
a la escherichia coli, según el médico Albar Pérez,
director de Sistema de Atención Integral en Salud, del Ministerio
de Salud Pública y Asistencia Social. Esta bacteria se
encuentra generalmente en los intestinos de animales, incluido
el humano. Un tipo de E. coli produce una potente toxina que
ocasiona diarrea aguda. Esa cartera es el ente encargado de vigilar los lugares donde
se vende comida y, según Pérez, en inspecciones recientes han detectado al menos
50 establecimientos fijos que no cumplen las condiciones adecuadas según
el Código de Salud. Sin embargo, no cuenta con suficiente personal para
realizar supervisiones frecuentes.
Para el sector que cubre las zonas 1, 2 y
4 donde se ubican unos mil 300 restaurantes (o establecimientos fijos) sólo
hay un inspector de Saneamiento Ambiental: José Martín Mérida,
del Centro de Salud No. 1, quien además tiene entre sus funciones el impartir
los cursos de manejo de alimentos a quienes quieren abrir un negocio, la vacunación
de perros, el control del cloro residual y emitir certificados de habitabilidad
para colegios.
Las ventas callejeras son otra historia, pues quedan en un limbo
sin supervisión
sanitaria. Si hay suerte, son revisados por la municipalidad en cuanto al uso
del espacio de la acera y el manejo de basura. Y eso que las condiciones higiénicas,
en muchos casos, son lamentables: no tienen sanitarios cerca ni agua para lavarse
las manos ni desinfección de los alimentos que procesan. “El problema
con las ventas callejeras es la gran movilidad que pueden tener. Pasa un pickup
con varias carretillas, las bajan un día en un lugar y si hay venta se
quedan por dos o tres días o se quedan por semanas”, comenta Pérez.
Ello no impide que, a diario, un gran número de personas, incluso empleados
de corbata y zapatos brillantes, degusten un pan con salchicha alrededor de una
carretilla, ya sea por la economía o la rapidez, algo que tarde o temprano
pasará la factura.
Cambiar para vivir
Verónika Molina, del Incap.
Riesgos de la obesidad
La revista de la Organización
Panamericana de la Salud advierte los peligros del exceso
de peso:
> Las personas obesas
tienen un riesgo de 50 a 100 por ciento mayor de morir
de varias causas en comparación con la gente de
peso adecuado.
> Se es más
propenso de sufrir de enfermedad coronaria, presión
arterial elevada, artritis de las rodillas y gota.
> Duplica
el riesgo de cáncer de mama, de endometrio
o de colon, así como trastornos hormonales,
problemas de fecundidad y defectos del feto.
> El riesgo de
diabetes y enfermedad de la vesícula es tres veces
mayor.
> La inactividad física,
independientemente de la grasa corporal, aumenta el riesgo
de diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares,
presión arterial elevada y de cáncer cervicouterino,
ovárico, vaginal o de colon. |
¿Por qué es importante una
dieta variada?
Entre más variada la dieta, más seguridad se tiene
de una ingesta adecuada de alimentos. Recomendamos una dieta a
base de cereales, verduras y frutas en abundancia; incluir en todos
los tiempos de comida granos, cereales o papa porque alimentan,
son económicos y sabrosos.
También comer hierbas:
las hojas verdes son fuente de vitamina A. Comer fruta todos los
días. ¿Por qué hacer ejercicio?
Un estilo de vida saludable incluye una alimentación saludable
y actividad física. No son sólo los beneficios físicos
demostrados sino los que se obtienen a nivel emocional: aumenta
la autoestima, baja la presión arterial, uno tiene siempre
esa sensación de bienestar. La gente cada vez dedica menos
tiempo a las comidas
Es algo muy complejo porque no responde únicamente
a la sensación física de hambre. Influyen factores
sociales, emocionales, ambientales que nos hacen elegir cierto
tipo de alimentos. En las ciudades, para que un alimento lo consideremos
disponible, lo pensamos en términos de conveniencia, que
esté cerca
y hasta que lo lleven a la casa.
Otro factor interesante es que
la industria hace alimentos para comer con la mano porque vamos
manejando o trabajamos en la computadora y estamos comiendo.
El factor tiempo es algo que influye: los alimentos congelados,
para microondas, por ejemplo, han tenido una gran demanda, pero
contienen preservantes, sales y azúcares que no necesariamente
nutren.
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