Semanario de Prensa Libre • No. 110 • 13 de Agosto de 2006

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D frente

Arturo Aguirre
“Es vergonzoso no tomar buen café”
El grano de su finca ha superado los US$25 por libra en una subasta internacional. Arturo Aguirre está convencido de que Guatemala produce el mejor café, aunque aquí no se consuma. Sólo falta un Juan Valdés chapín para darlo a conocer.

Por Gemma Gil Flores
Foto Carlos Sebastián

“Allí podemos ir a ver quetzales”, afirma Arturo Aguirre al señalar el espectacular bosque nuboso que rodea su plantación. Tiene los ademanes francos de los hombres acostumbrados a la vida de campo y el firme deseo de que el café del país ocupe el lugar de prestigio que merece. No puede evitarlo, lo lleva “impregnado en la sangre”. Hace tres generaciones sus abuelos introdujeron el cultivo en Huehuetenango, joya de la corona de la caficultura nacional.

Aguirre nació y creció en la finca familiar El Injerto, en el municipio La Libertad y, después de varios años en busca de la excelencia, el fruto de su trabajo se ha visto reconocido. El grano que produce alcanzó los US$25.20 por libra en la subasta de Exceptional Cup, celebrada en julio, y superó las cotizaciones de productos tan reputados como el colombiano. No podía ser de otra manera con un café de penetrante aroma floral y un cuerpo que garantiza un prolongado sabor agradable.

El buen café se exporta en su totalidad. Aquí tomamos las segundas, terceras y cuartas categorías, mezcladas con cebada, trigo o pulpa de café, para disimular el mal sabor.

¿Qué importancia tiene haber ganado la subasta?

No significa que estemos vendiendo todo nuestro café a US$25.20 la libra. Se vende sólo una pequeña muestra, que en este caso fueron 14 quintales. Lo importante es que nos damos a conocer en el mundo y demostramos que Guatemala produce un café de muy alta calidad.

Aunque el país haya perdido su vocación cafetalera…
Sí, pero es uno de los cultivos que más dinero reparte. Por cada quintal de café se necesitan 15 trabajadores sólo en la finca. Calculo que de dos a tres millones de guatemaltecos estamos vinculados al cultivo del café.

En comparación con otros países, ¿a qué nivel está el producto guatemalteco?

Guatemala produce el mejor café del mundo, por el tipo de suelo, la altura, las variedades y el entorno ecológico. Por ejemplo, Costa Rica produce al lado de colonias industriales.

¿Es mejor que el famoso café de Colombia?

El grano guatemalteco es mejor. Lo que Colombia cuida mucho es el valor agregado que le da el hombre. Me refiero al proceso en el beneficio, donde el café pergamino se transforma en café oro, que es lo que se exporta.

Si el café del país es tan bueno y el resto del mundo no lo sabe, es que algo se está haciendo mal...

No invertimos ni 200 mil dólares al año en publicidad, pero Colombia invierte millones. Uno se sube a un avión o mira los anuncios en los hoteles de cualquier parte del mundo y Juan Valdés (personaje que a lomos de su borriquillo promociona el café de aquel país) está por todas partes.

Pero el sector está en crisis...

Sí, en la bolsa de Nueva York el quintal se cotiza entre US$96 y US$110. En países como Brasil, Vietnam y la India todo está mecanizado, y producir un quintal cuesta de US$30 a US$40, pero aquí todo es manual y cuesta US$90. El margen de ganancia es muy pequeño.

Para ser más competitivos ¿se deberían de mecanizar?

Los países que cultivan en plano pueden mecanizar desde la siembra hasta la recolección. Nosotros no podemos, pero Dios sabe por qué hace las cosas. Nuestro terreno es quebrado, pero producimos un café de alta calidad. El café fino es el de las zonas altas.

¿A cuánto debería pagarse el café de altura?

A un mínimo de US$150 y un máximo de US$200. Estados Unidos y la Unión Europea nos hacen donaciones, pero en vez de darnos dinero deberían de pagar mejor nuestros productos para que nosotros también podamos pagar mejor a nuestros trabajadores.

¿Le preocupa el comercio justo?

De un quintal de café oro se obtienen cuatro mil tazas de café, y éstas no se venden nunca a menos de un dólar, así que es ilógico que nos paguen US$100 por el quintal de materia prima cuando del producto final se obtienen, al menos, US$4 mil. Hay que conseguir precios más justos. A los finqueros se nos critica de “hambreadores”, de no pagar buenos salarios, pero es que no podemos hacerlo, a menos de que nos den un buen precio por nuestro producto. No le cuento ningún secreto si le digo que el 95 por ciento de los caficultores estamos hipotecados.

¿Cómo se podría conseguir un alza del precio?

El precio debe estar en función de la calidad del grano. A nosotros nos pagan cafés muy buenos a precios de cafés bajos, a los que luego disfrazan el mal gusto añadiéndoles saborizantes como menta, frutas o vainilla. Guatemala debería tomar la iniciativa ante el Organismo Internacional del Café y presionar para que se mejore el precio internacional.

¿Le preocupan las causas sociales?

Nuestros empleados ganan entre Q80 y 100 diarios, por encima del salario mínimo. Nos preocupamos porque reciban capacitación y porque se afilien al IGSS. En El Injerto lo podemos hacer porque gozamos de un sobreprecio de US$25 sobre la cotización de la bolsa de Nueva York, y a la larga se mejora la productividad. Si la gente está en buenas condiciones está más motivada y su trabajo es más eficiente.

Hablando de calidad, ¿cuál es el secreto de El Injerto?

La finca tiene muchos nacimientos de agua y está rodeada de un bosque tropical primario húmedo. Eso nos proporciona un ambiente sin contaminación. Además, cultivamos a una altitud de entre mil 500 y mil 750 metros, y cuidamos mucho el suelo. Por ejemplo, tenemos muchos árboles de sombra con objeto de conseguir mucha materia orgánica y aprovechamos el sol y la sombra para control de plagas. No usamos insecticidas.

¿Su producto es orgánico?

No, porque utilizamos fertilizantes, pero cultivamos de forma ecológica. Es decir, somos respetuosos con el medio ambiente. Trabajamos bien la poda para que la plantación se mantenga joven, y hace muchos años que transformamos la pulpa del café en lombricompost (abono orgánico).

¿Cómo ve el futuro del cultivo en Guatemala?

Se debería cultivar sólo entre mil y mil 800 metros de altitud, y tenemos que buscar la calidad, no la cantidad. Por ejemplo, en El Injerto producimos 12 lotes de 375 quintales de café oro. Si no nos interesara la calidad, podríamos estar vendiendo un 30 por ciento más. El problema es que hacen falta insumos: el café de Guatemala es peor que el de hace 40 años, por la introducción de variedades altamente productivas, pero de peor sabor.

Proceso meticuloso
> “No aceptamos ni un grano verde” , explica Aguirre en el beneficio de El Injerto. Su café de alta calidad es fruto no sólo de las saludables condiciones ecológicas de la finca, sino del cuidado con que se transforma el producto.

> El mismo día que se corta el grano, se debe despulpar y dejar en una pila de fermento entre 60 y 72 horas. “Así sea un quintal o mil quintales”, dice Aguirre. Después se lava con agua de manantial de montaña y se expone al sol durante tres días.

> La pulpa se emplea para alimentar un vivero de lombrices que producen el abono con el que se nutre el suelo de la plantación. El grano sigue su proceso en los cilindros, donde se seca en constante movimiento, a 50°C.

> El secado tarda 40 horas, pero en El Injerto está terminantemente prohibido subir el termostato. “Muchas fincas aumentan la temperatura para ahorrar tiempo, pero entonces el café comienza a sudar y pierde algunos de sus aceites esenciales. Nosotros no tenemos esa urgencia porque producimos nuestra energía en una planta hidroeléctrica”, cuenta el finquero.

> Después vendrá un periodo de reposo de dos meses, y la transformación de café pergamino en café oro.

¿Qué variedades siembra usted?

Bourbon, maragojipe y katuai, que son más delicadas, pero dan las características más deseables de aroma y cuerpo.

¿Cómo es el café que se toma aquí?

El bueno se exporta en su totalidad. Aquí tomamos las segundas, terceras y cuartas categorías mezcladas con cebada, trigo o pulpa de café, para disimular el mal sabor. Un café que le cuesta Q6 no puede ser bueno. Por eso los jóvenes no lo toman, porque lo que se toma aquí no sabe bien. Un buen café es ácido, uno malo es un líquido amargo y desagradable.

Entonces, ¿no se puede tomar una buena taza de café en el país?

Es vergonzoso que no podamos tomar un buen café. Me gustaría que la gente aprendiera a distinguir la calidad y que parte de la producción se pudiera quedar aquí, pero ahora sólo puedes tomar buen café en los hoteles cinco estrellas y en algunas cafeterías de prestigio de la capital y de Antigua, donde una taza le va a costar Q20.

¿Cuál es su preferido?

El de Huehuetenango, que fue descubierto hace unos ocho años. También me gustan el de Fraijanes y el de Antigua.

¿Dónde considera que se toma el mejor café?

En Estados Unidos han aprendido en los últimos 15 años, y también en Japón, que compra el 16 por ciento de la producción guatemalteca.

¿Cuántas tazas toma al día?

De 10 a 12.

Un cardiólogo le regañaría…

Se ha dicho que no es saludable, pero hay estudios que señalan que es bueno para limpiar las venas del colesterol y contra el Alzheimer. Todo depende de que sea un buen producto, de que se haya preparado siguiendo un proceso limpio y de que se sepa preparar. Nunca se deben sacar más de 50 tazas por libra, porque si no, se extraen ácidos y aceites que pueden ser dañinos.


   

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