Semanario de Prensa Libre • No. 110 • 13 de Agosto de 2006

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D viaje

Naturaleza
Belleza ixil
En lo profundo de Quiché, donde el paisaje permanece fiel a sí mismo, se esconden las cascadas de Tziche’l y Santa Avelina.

Por Gemma Gil Flores
Foto Carlos Sebastián

La niebla anida en los recovecos del paisaje y, a medida que el día avanza, el sol muerde las nubes, desconchando el cielo blanco con pedazos de un azul intenso. El camino que se extiende desde Santa Cruz del Quiché hasta San Juan Cotzal sorprende por su inapelable belleza. Los 103 kilómetros que separan la cabecera departamental del municipio provocan la ficticia sensación de penetrar en el origen del mundo.

Santa Avelina

El área ixil, tan castigada en otro tiempo, es hermosa como una mujer a la que los golpes de la vida no han podido dejar cicatrices. La vista no se cansa de la suave redondez de las colinas, ni de los caseríos aislados con sus muros de ladrillo y sus techumbres de teja, pero el motivo del viaje son las cascadas de Tzich’el y de Santa Avelina dos caídas de agua a diez kilómetros de San Juan Cotzal.

Para llegar hay que pagar el precio de transitar por una carretera de terracería, pero cualquier sensación de incomodidad se evapora ante la primera catarata.

Arropada por un frondoso bosque, Tziche’l es como un tesoro a la espera de ser descubierto. El agua, que se derrama desde la cordillera de los Cuchumatanes, parece un largo velo de novia; la montaña se engalana con 75 metros de seda blanca.

La hermana menor

A poca distancia continuando por la carretera principal, se encuentra la aldea de Santa Avelina con sus cascadas homónimas. Para acceder es necesario caminar durante 20 minutos por un agradable sendero que bordea el bosque y las áreas de cultivo.

En el camino
> Cómo llegar: Si no se dispone de vehículo hay camionetas que salen de Santa Cruz del Quiché o Microbuses que parten de Nebaj.

> Dónde dormir: San Juan Cotzal cuenta con el Hotel Don Polo. Si se busca un alojamiento más confortables es necesario volver a Nebaj.

Otros opciones disponibles en el municipio:

> Espeleología: cuevas del Rey, Vi’sivanko’ y cuevas de Cajixay.

> Mundo maya: centro ceremonial y mirador Vimunte’, sitio arqueológico Cajixay y Cerro Xe’kaj sivan.

> Relax: balneario del río Chamul.

En el camino, es fácil encontrar campesinos que estarán encantados de platicar con los visitantes y preguntarles orgullosos qué opinan de la belleza del paisaje. Aunque seguro que ya conocen la respuesta: dibujado por el descalabro hipnótico del agua, la luz se descompone en un arcoiris entorno al festival de vegetación.

Santa Avelina es más pequeña que Tzich’el, pero el valle que se extiende a sus pies es limpio y fresco, como la postal de un mundo recién nacido.

Cuando el torrente pierde ímpetu y se pierde en los brazos del río, los recodos cristalinos invitan a darse un baño. Eso sí, en este jardín del Edén de clima templado (Cotzal se encuentra a mil 700 metros sobre el nivel del mar) las aguas pueden estar muy frías. Además, la zona es húmeda y las lluvias pueden sorprender sin previo aviso.

En todo caso, merece la pena aprovechar la oportunidad. No quedan tantos lugares donde se puede respirar aire puro, ni donde la voz de la madre naturaleza, comúnmente opacada por el estruendo de las ciudades, se deje escuchar con tanta nitidez.


   

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