A propósito
Mano de obra infantil
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
La Oficina Internacional del Trabajo, OIT, estima
que hay unos 217.7 millones de niños de entre 5 y 17 años
de edad que trabajan en todo el mundo.
Aproximadamente 126.3 millones
de ellos en condiciones inseguras. El 69 por ciento lo hacen
en el sector agrícola, el nueve en el industrial y el
22 por ciento restante en el área de servicios. Sus edades
están comprendidas
entre cinco y 14 años.
En Guatemala, según la investigación del periodista Francisco Martínez,
que da vida al tema Dfondo, una gran cantidad de niños del occidente del
país se congrega en el parque central de Tecún Umán, San
Marcos; buscan ser elegidos para formar parte de las cuadrillas que laborarán
de forma temporal en las fincas de café del sur de México, específicamente
en Chiapas. Aunque el tráfico aumenta en los meses de febrero a marzo,
durante estos días no es extraño ver a chiquillos con mochila al
hombro, deambulando solos o en compañía de sus padres esperando
que el empleador se fije en ellos.
El solo hecho de que un niño deba trabajar y deje la escuela, ya es un
problema social, pero además este grupo, aparentemente reducido, según
las autoridades del gobierno de Guatemala, enfrenta serios obstáculos,
por ejemplo, no recibe el dinero exacto ofrecido como pago, y labora más
de las horas estipuladas (seis) según las leyes mexicanas que regulan
el trabajo de menores.
“Emplearse sin respaldo de un adulto los hace más vulnerables en
sus derechos”, dice Walter Arreaga, coordinador ejecutivo del área
de derechos humanos de la Casa del Migrante de Tecún Umán, quien
fue entrevistado por Martínez.
Pero la mayoría de estos niños desconoce que existen leyes a su
favor, y los pocos que están enterados, no les interesa, pues como dice
Ignacio Robledo, de 14 años, “solo espero regresar a casa por lo
menos con unos mil quetzales entre los bolsillos y tener una verdadera Nochebuena”.
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