El convite
Alegre baile callejero
Cada año, personajes tomados de la televisión o el cine invaden
con danzas y música las calles de Momostenango, Totonicapán.
Por Julieta Sandoval
Máscaras y vestimentas coloridas
han recorrido las calles de Momostenango desde hace cien años.
Se trata del convite en honor a las vírgenes de Concepción
y Guadalupe, a celebrarse el 8 y el 12 de diciembre, respectivamente.
Se dice que su aceptación y popularidad se debe a la alegría
que ha ofrecido a los lugareños durante todo ese tiempo.
Pese a no existir un documento que registre cuándo
se efectuó el
primer desfile, la tradición oral asegura que este año arribará a
su centenario.

En
el convite, las figuras varían desde personajes de Walt Disney
hasta presidentes. |
Amílcar Díaz en su libro
Convite Momosteco, cien años
de historia ofrece una serie de entrevistas con personas que nacieron a principios
del siglo XX, que fueron partícipes de este evento, o sus familiares
estuvieron involucrados. Señala también que pudo haber nacido
como producto de la catequización, una manifestación de adoración
y respeto a la Virgen María, por ser la madre de Jesús.
Y desde
el punto de vista social, como una práctica para ridiculizar a un grupo
en desventaja ante otro que disfrutaba de prebendas. “Estos relatos determinaron
que la conmemoración se hiciera este año”, indica Francisco
Pineda, miembro del comité. Danzantes
Los convites tienen su origen en la Edad Media,
específicamente en Europa,
explica el antropólogo Carlos René García Escobar. Los
ibéricos llamaban a este conjunto de danzantes paredes (o paradas),
o mojigangas.
Al continente americano llegaron con la colonización española,
y fue aquí donde adquirió un carácter religioso. “Éstos
funcionaron como convidaciones o invitaciones de algunas organizaciones populares
hacia los lugareños, previo a las fiestas patronales de los pueblos.
Era la forma de anunciar con ocho o 20 días de anticipación que
en el lugar habría alguna celebración”, indica García
Escobar. El objetivo era recaudar fondos, aprovechando la ocasión para
disfrazarse de personajes misteriosos, de la cosmovisión maya y
reales de la comunidad.
El antropólogo dice que estos actos fueron llamados de diferentes formas —enmascarados,
encamisados y de fieros—. Así pasaron de la época colonial
hasta mediados del siglo XX. Fue en los años 1960, con la llegada de
la televisión, y luego el cine, que se dieron las transformaciones y
comenzaron a surgir personajes de los medios de comunicación, los cuales
dejaron atrás a los que caracterizaban a la región.
A pesar de
que en algunos lugares la tradición se ha ido perdiendo, aún
existen poblados en donde dicha festividad sigue con las costumbres
ancestrales, como el de San Juan el Obispo.
Una visión mundial
Momostenago es uno de los sitios del país
en donde se tomó la
influencia de disfrazarse emulando a alguna celebridad, sin importar
si es ficticia o real, por ello, sus figuras varían desde
los personajes de Walt Disney o algunos de la Guerra de las Galaxias,
hasta Fidel Castro o George Bush.
Otras celebraciones
> Los convites se llevan
a cabo, entre otros lugares, en Sipacapa, San Marcos; Chichicastenango,
Santo Tomás Chiché y Santa Cruz, Quiché;
Sumpango, Sacatepéquez; San Francisco El Alto, Totonicapán;
y Villa Nueva, Guatemala.
> Los bailes de Guatemala
de origen prehispánico son La danza del venado,
La culebra, El baile de los güegüechos, y El
Rabinal Achí.
> De origen hispánico:
danza de Toritos, Diablos, La conquista, Moros y cristianos,
Danza de Flores, De los Mexicanos, Baile de gigantes, De
los Partideños, De la reina Catalina y De los doce
pares de Francia. (Según documento de bailes y danzas
de Guatemala del Ministerio de Cultura y Deportes). |
Mas este espectáculo, que cada año recorre las calles del municipio
en el mes de diciembre, tiene costos elevados, pues una máscara puede
alcanzar los Q2 mil. Éstas son elaboradas en Quiché, Mazatenango
y San Francisco El Alto. Un traje completo puede costar Q5 mil. Es por ello
que el número de participantes depende de la capacidad económica
que tengan para invertir en los disfraces, el número oscila entre 30 ó 40
integrantes, quienes salen en parejas. Un año antes de la actividad, los dúos se unen por amistad. Ellos
acuerdan qué personaje interpretarán, y en los meses de mayo y
junio solicitan la confección de la indumentaria, comenta Francisco Pineda.
Esto se mantiene en secreto hasta el día de la festividad. A veces se
llega a repetir un disfraz, pero nunca serán iguales, porque su creador
es diferente. Los integrantes del convite poseen una colección
de trajes, pues una de las reglas es nunca vestir el mismo.
Un día de baile
El convite sale a las calles a partir de las 9
horas, sus paradas obligadas son 20 casas, cuyas familias tienen
como tradición participar. Estos hogares
pagan Q250 para que los personajes bailen dos melodías frente a sus puertas
durante 10 ó 15 minutos.
La tradición ha sido que el convite esté acompañado por
marimbas, las cuales interpretan tangos o boleros, algunos grupos famosos que
han estado son Fidel Funes y Checha y su India Maya. Sin embargo, este año
será un grupo de merengue el que participará con los disfrazados.
Para ello, los integrantes ensayaron nuevos pasos de baile. “El cambio
se hizo por sugerencia de un grupo de jóvenes, y como la actividad es
para todas las edades la aceptamos”, explica Rogelio Guzmán,
miembro de la directiva.
La danza termina a las 19 horas, tiempo en que
los bailarines llegan al salón
municipal en donde los pobladores los aguardan. Es una de las partes esperadas
de la celebración, porque es cuando se da el descubrimiento; significa
que cada persona se quita la máscara utilizada durante el recorrido.
“Al principio del siglo XXI nos encontramos
con convites en donde hay de todo y para todos los gustos”,
dice Carlos René García Escobar.
Para los integrantes del grupo de Momostenango, lo importante es
el aplauso y la sonrisa del público, que es el único
premio que reciben cada año por salir a las calles.
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