Discriminaciones
Por Bernardo Kliksberg
Hay 400 pueblos indígenas en América Latina. Se estima
que suman de 40 a 50 millones de personas, cerca del 10 por ciento
de la población. En Bolivia, Guatemala, Ecuador y Perú su
proporción es mucho mayor. En los dos primeros supera el
50%. La pobreza es en la población indígena mucho
mayor a las elevadas tasas generales.
Son pobres, con ingresos
menores a US$2 diarios, 75 por ciento de los indígenas del
Perú, 77 por ciento de los de Guatemala, y 81 por ciento
de los de Bolivia. Además, las brechas entre ellos y la
población general no disminuyen, sino tienden a aumentar.
La situación indígena verifica que “la pobreza
mata”. Las tasas de mortalidad materna son muy superiores
a los promedios.
En Honduras son de 190 a 255 por cien mil en las
madres indígenas
frente un 147 a nivel nacional; en Bolivia y Perú, entre
270 y 390 por cien mil frente al 125 nacional. El hambre tiene
también proporciones mucho mayores entre los niños.
En Ecuador la desnutrición en niños indígenas
es 1.7 veces que las de los no indígenas. La mortalidad
infantil indígena más que duplica en la mayor parte
de los países la no indígena.
En Guatemala donde el 50 por ciento de los niños menores
de cinco años está desnutrido, la tasa es aún
mucho mayor entre los niños indígenas. El cuadro
se repite en educación. En Paraguay la tasa de analfabetismo
es del 70 por ciento entre los indígenas, frente al 21 por
ciento en general.
En su conjunto esto representa una situación de severa discriminación.
Los indígenas son la cara más expresiva de la aguda
pobreza latinoamericana. Sus extendidas protestas en todo el continente,
con epicentro en los países de mayor población indígena,
tienen su basamento en estas lamentables realidades.
No están solos. También la población negra
de la región presenta serios problemas. Un informe reciente
del PNUD sobre Brasil muestra que si se tomara a la población
blanca solamente éste sería el país en la
posición 44 del mundo en Desarrollo Humano. Si se toma sólo
a los negros, serían el 105, porque todos sus indicadores
son mucho peores. Los negros y los pardos representan el 44.7 por
ciento de su población.
Entre otras expresiones de la difícil situación de
los negros, sólo 2.5 por ciento están en la Universidad
frente a 11.7 por ciento de los blancos, la mortalidad infantil
es de 30.75 por ciento ente los negros frente a 22.92 por ciento
en los blancos. Los negros ocupan en las empresas sólo el
1.8 por ciento de los cargos ejecutivos.
La directora del informe del PNUD, Diva Moreira,
concluye que “no
vamos a superar la pobreza y la violencia del país sin enfrentar
el racismo presente en la estructura de la sociedad brasileña”.
El informe recomienda que “para enfrentar esta desigualdad
es preciso tratar desigualmente a quien está en la situación
desigual" y que por ende se necesitan políticas afirmativas
de discriminación positiva.
El cuadro se repite en otros países con población
negra, como Honduras, donde las comunidades denominadas garífunas
representan el 10 por ciento de la población, y padecen
graves carencias.
Las políticas propositivas fueron las que generaron y lograron
avanzar en Estados Unidos por un héroe universal del género
humano: Martin Luther King. En estos días la unión
americana está levantando un monumento en su memoria en
el Capitolio, junto al de Lincoln.
Latinoamérica y Guatemala deben poner en el centro del debate
público estas discriminaciones inadmisibles a indígenas
y negros, y encararlas a través de políticas concretas.
Son muy estimulantes en tal sentido, inéditas e innovadoras
las políticas contra la discriminación indígena
que el Gobierno de Guatemala está poniendo en marcha. Esta
gigantesca deuda abierta no admite más postergaciones.
Asesor Principal del PNUD para América Latina. Premio
Educar 2006 de la Iglesia Católica Argentina.
kliksberg@aol.com
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