El "Flaco" Chacón
Los aficionados aún recuerdan a ese centro delantero
de 1.87 m de estatura que merodeaba el área del equipo
rival para anotar un gol. Lo que pocos saben es que ese ídolo
además moría embarrancado entre las drogas.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
Su figura alta, delgada, encorvada y su nariz aguileña
fueron motivo de inspiración para que aficionados y cronistas
deportivos lo bautizaran con varios motes, entre éstos:
Quijote, Ejote y Rectilíneo. Pero el que más se escuchó corear
en los estadios cuando sus goles provocaba delirio entre los fanáticos,
sobre todo de Comunicaciones y la selección nacional, fue
el de el Flaco, el cual le fue puesto por el fallecido comentarista
Mario Ferreti.
Lo que pocos conocen, como el mismo Raúl el Flaco Chacón confiesa,
es la otra cara de la vida que llevaba durante esos años como estrella
del balompié. El alcohol, la mariguana, la cocaína y el crack lo
hundieron en un abismo del cual sólo pudo salir con la ayuda de Dios.
Actualmente, dirige una academia donde enseña el “deporte rey” a
los niños, y está haciendo sus primeros tanes como comentarista
deportivo de la televisión.

Raúl el Flaco Chacón. |
¿Qué hace
ahora el Flaco Chacón?
Me dedico a formar jóvenes como personas
y como jugadores de futbol, es una misión que me gusta y
un deber que me he trazado para que caminen por la vía correcta,
lo que yo no pude hacer debido a que no tuve un padre a mi lado
que me supiera guiar. Por esto mismo escogí Villa Nueva,
que es un lugar donde muchos niños andan en la calle buscando
meterse en las pandillas.
¿Por qué dice: por el camino
correcto que yo no tuve?
Porque en mis tiempos de futbolista las personas sólo miraban
a la estrella que daba mucha felicidad al anotar goles en los partidos
locales y eliminatorias de la selección nacional, y no vieron
mi otra cara. Hablo de no estudiar, fumar mariguana desde que tenía
14 años e ingerir drogas más fuertes como la cocaína
y crack cuando jugué profesionalmente debido a que ya tenía
más dinero.
Esto me trajo muchos problemas, entre ellos, la
desintegración familiar,
y como consecuencia no darle el lugar que se debía a mi esposa. Mi familia
se cansó de ver al buen jugador, pero mal padre, porque yo era un mal
ejemplo para mis hijos, ya que me drogaba y bebía delante de ellos. Cuando
me vine a dar cuenta estaba dentro de un gran hoyo del cual nunca hubiera podido
salir solo.
¿Qué tan profunda fue esa caída?
Después de estar entre los mejores de Centroamérica y ganar bien,
me vi pidiendo dinero en las calles, estadios e instituciones. Nunca guardé lo
que ganaba; no usaba bancos, lo mantenía amontonado en el clóset
de la casa. Siempre me decía “mañana ya no voy a drogarme”,
pero llegaba ese día y cada vez estaba más hundido, hasta que me
presentaron a alguien (Dios) que siempre está dispuesto a ayudar a cualquiera.
Con esto no estoy diciéndole a la gente que se convierta, sino solamente
estoy hablando de alguien que me sigue ayudando y de quien no creía.
¿Y en qué momento llegó este
cambio a su vida?
Yo me quedaba a dormir en la calle, era un charamilero.
Conseguía entre
Q400 y Q500 diarios, pues a todo mundo le pedía dinero. Recuerdo que una
vez, durante un clásico (Municipal contra Comunicaciones), ingresé al
estadio Mateo Flores y en término de dos horas junté Q2 mil
500 entre aficionados, jugadores y directivos.
Pero un día, hace seis años, llegué a mi casa a cambiarme
de ropa y me quedé dormido. Mi madre lo único que miraba era una
pelotita de huesos en la cama, porque llegué a pesar 75 libras debido
a tanto desgaste físico por las drogas. Ella tomó la decisión
de internarme en una casa de rehabilitación donde pasé nueve meses,
tiempo durante el cual me desconecté del mundo. En ese lapso me recuperé y
un día un muchacho me dijo: “Mirá, Raúl, anoche tuve
un sueño especial donde Dios me hacía ver que yo tenía la
obligación de decirte que él te está esperando, y que necesita
gente como vos para trabajar en su obra, entonces, yo te paso el mensaje para
que reflexionés”.
¿Y qué sucedió?
Esa noche me
quedé pensando y casi no dormí, porque
de la nada me estaba saliendo ese mensaje. Lo tomé y doblé mis
rodillas y clamé a Dios por mi vida y le pedí que
me ayudara porque yo quería
ser otro; le prometí que si me ayudaba en mi problema iba a trabajar
en su obra y, desde ese día, siento que soy otra persona.
¿Cumplió su promesa?
Doy mi testimonio en las iglesias que me invitan y no me importa
de qué religión
sean, porque yo no predico religión, sino el poder de un Dios que me salvó.
Trato de ayudar a la gente que está como yo estuve y la invito a que se
congregue en una iglesia cristiana, ya sea evangélica o católica.
En mi caso, pertenezco a la Iglesia de Dios Evangelio Completo.
¿En qué condiciones y momento se retiró del
futbol?
Lo dejé, por las drogas, en 1998, cuando ya venía arrastrando los
pies. Cuando llegué a Comunicaciones, el vicio se fue haciendo más
grande porque ganaba mucha plata. Creo que si no hubiera consumido drogas habría
jugado otros cuatro años más, porque me retiré cuando tenía
35 años de edad.
Fue un adiós no programado, porque a muchos futbolistas les hacen un partido
de despedida cuando llega ese momento, lo cual nunca sucedió en mi caso,
aunque últimamente me han dicho que me lo van a hacer en Comunicaciones,
que fue el equipo donde jugué más tiempo. Creo que si no hubiera
sido por mi mala forma de pensar y costumbres, hubiera trascendido las fronteras
para jugar en otro país.
¿Por qué en Guatemala los
futbolistas nunca se labran un futuro?
Es un problema de preparación académica, porque conozco a algunos
jugadores que sí han aprovechado el futbol y ahora son gente de éxito,
porque supieron pensar. Pero el problema de la mayoría es que cuando empiezan
a jugar se olvidan de sus estudios.
Lo digo por experiencia propia, pues pensaba que eso no se iba
a terminar y cuando vine a sentir el momento estaba concluyendo,
y yo no tenía nada. La plata
que gané, que fue bastante, me la gasté en tan poco tiempo que
ahora pienso ¿qué hice todo el dinero y con mi vida? Cuando uno
está en el apogeo de su carrera piensa que el dinero no se va a acabar.
Pero, al final, se podría decir
que fue un deportista triunfador...
Yo entro en el grupo de los futbolistas fracasados, de lo cual
no me había
dado cuenta hasta hace pocos días cuando estuve en un evento
donde participó Édgar
Bolaños, ex compañero en Comunicaciones, y ahora
un pastor de éxito. Él
dijo en su corto testimonio que era un jugador fracasado, porque
nunca se preparó y tampoco se cuidó para jugar. Pero
la otra cara de la moneda es que ahora soy un triunfador, porque
de esa experiencia del pasado he sacado provecho para que mis hijos
y los niños que tengo a mi alrededor caminen por el senda
correcta. .
Entre sus éxitos futbolísticos:
> Goles: Nunca manejé estadísticas, pero
no baje de entre 10 y 12 por temporada.
> Goleador: En 1987 cuando jugaba en Comunicaciones y
disputamos el título con mi compañero Byron
Pérez. Al final anoté 16 y él 15.
> Selección nacional: Jugué, aproximadamente, 60 partidos internacionales.
> Récord: Soy el máximo goleador de la selección a nivel
de eliminatorias preolímpicas.
> Primera selección: Fue en el año
de 1984, cuando jugaba con Xelajú, y mi última
participación fue en 1993, con Miguel Ángel
Brindisi.
> Debut: Oficialmente, lo tomo en 1984,
cuando estaba en Xela, pero en 1980 estuve en Suchitepéquez,
donde jugué en tres partidos durante dos o tres minutos.
> Último partido: Hace tres años todavía
jugué con deportivo Sanarate, en la primera división.
Yo tomo eso como lo último de mi carrera.
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Su historia, ¿qué tanto se
repite entre los deportistas?
Una vez me llamaron a una selección centroamericana y en
el mismo hotel estaban el Real Madrid (España), Bayer Munich
(Alemania) y la selección de México. Esa vez me di
cuenta que los europeos tomaban cerveza hasta en el desayuno, pero
pedían una y muchas veces se tomaban sólo la mitad,
porque están educados, en cambio los guatemaltecos pedimos
una y luego otra tanda, porque no estamos educados.
El problema,
entonces, por el cual no elevamos nuestro nivel de juego es por
las malas costumbres que tenemos enraízadas desde pequeños.
Sin
drogas, ¿qué hubiera sido del Flaco como futbolista?
Creo que habría trascendido las fronteras, no sé si
en México o Europa. Estuve a punto de ir a jugar al Atlante
del vecino país, pero me relacionaron con una persona
y dijeron que yo andaba en una banda de narcotraficantes, lo
cual se supo y las negociaciones se enfriaron, por lo que ya
no pude viajar.
Dentro de todo ese tormentoso pasado, ¿cuál
es su mayor logro?
Haber integrado la selección nacional durante ocho años,
salir campeón nacional con Comunicaciones en dos oportunidades
y campeón
de copa como cuatro veces. Cuando jugué en el Deportivo Escuintla,
que era considerado un equipo pequeño, quedamos sub campeones, lo
cual fue maravilloso futbolísticamente, pero afuera de la cancha dejé mucho
qué desear. Otro logro fue haber clasificado con la selección
a los Juegos Olímpicos de Seúl, Corea. También recuerdo
con mucho cariño cuando quedé de campeón goleador de
un torneo.
¿De qué es lo que más
se arrepiente?
Sería mentiroso si digo que me arrepiento de haberme drogado,
pero ya no gano nada con eso. Por lo que aún siento remordimiento
es haber perdido tantos años con mis hijos, porque, ahora,
me ha costado mucho ser el padre que realmente tengo que ser. Perdí a
mi esposa y eso me sigue doliendo, porque hoy quisiera tener una
vida familiar. También me arrepiento de no haber estudiado
para formarme profesionalmente.
¿Eso le recuerda su niñez?
Mi infancia fue bien sufrida, porque vengo de un hogar desintegrado
y soy producto de una violación. Mi madre fue una mujer
que no cursó ni siquiera primero de primaria y le costó mucho
trabajo sacar adelante a mis dos hermanos mayores y a mí.
Para lograr eso tenía que lavar ropa ajena y vender dulces
en la calle, y vivíamos en un cuartito de lámina.
Ahora ella está recibiendo bendiciones, porque se mantiene
tranquila en la casa haciendo la comida y, además, es una
sierva de Dios. A ella le daban las dos, tres, cuatro y hasta las
cinco de la mañana sentada frente a la entrada de mi casa,
para ver si yo llegaba, y muchas noches nunca llegué, lo
cual físicamente la fue mermando.
¿Cómo se visualiza en el futuro?
Me veo predicando en otros países, para lo cual antes me
debo preparar académicamente. Otra de mis metas es seguir
formando niños futbolistas, no sólo en Villa Nueva,
sino también en otras partes. También me veo disfrutando
a mis nietos, pues mis hijos ya están grandes... todo esto,
cuando Dios quiera.
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