Semanario de Prensa Libre • No. 126• 03 de Diciembre de 2006

Portada | ../../../../../Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D portafolio
   > D provincia
   > D fondo
   > D música
   > D festejo
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D frente

El "Flaco" Chacón
Los aficionados aún recuerdan a ese centro delantero de 1.87 m de estatura que merodeaba el área del equipo rival para anotar un gol. Lo que pocos saben es que ese ídolo además moría embarrancado entre las drogas.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Su figura alta, delgada, encorvada y su nariz aguileña fueron motivo de inspiración para que aficionados y cronistas deportivos lo bautizaran con varios motes, entre éstos: Quijote, Ejote y Rectilíneo. Pero el que más se escuchó corear en los estadios cuando sus goles provocaba delirio entre los fanáticos, sobre todo de Comunicaciones y la selección nacional, fue el de el Flaco, el cual le fue puesto por el fallecido comentarista Mario Ferreti.

Lo que pocos conocen, como el mismo Raúl el Flaco Chacón confiesa, es la otra cara de la vida que llevaba durante esos años como estrella del balompié. El alcohol, la mariguana, la cocaína y el crack lo hundieron en un abismo del cual sólo pudo salir con la ayuda de Dios. Actualmente, dirige una academia donde enseña el “deporte rey” a los niños, y está haciendo sus primeros tanes como comentarista deportivo de la televisión.

Raúl el Flaco Chacón.

¿Qué hace ahora el Flaco Chacón?

Me dedico a formar jóvenes como personas y como jugadores de futbol, es una misión que me gusta y un deber que me he trazado para que caminen por la vía correcta, lo que yo no pude hacer debido a que no tuve un padre a mi lado que me supiera guiar. Por esto mismo escogí Villa Nueva, que es un lugar donde muchos niños andan en la calle buscando meterse en las pandillas.

¿Por qué dice: por el camino correcto que yo no tuve?

Porque en mis tiempos de futbolista las personas sólo miraban a la estrella que daba mucha felicidad al anotar goles en los partidos locales y eliminatorias de la selección nacional, y no vieron mi otra cara. Hablo de no estudiar, fumar mariguana desde que tenía 14 años e ingerir drogas más fuertes como la cocaína y crack cuando jugué profesionalmente debido a que ya tenía más dinero.

Esto me trajo muchos problemas, entre ellos, la desintegración familiar, y como consecuencia no darle el lugar que se debía a mi esposa. Mi familia se cansó de ver al buen jugador, pero mal padre, porque yo era un mal ejemplo para mis hijos, ya que me drogaba y bebía delante de ellos. Cuando me vine a dar cuenta estaba dentro de un gran hoyo del cual nunca hubiera podido salir solo.

¿Qué tan profunda fue esa caída?

Después de estar entre los mejores de Centroamérica y ganar bien, me vi pidiendo dinero en las calles, estadios e instituciones. Nunca guardé lo que ganaba; no usaba bancos, lo mantenía amontonado en el clóset de la casa. Siempre me decía “mañana ya no voy a drogarme”, pero llegaba ese día y cada vez estaba más hundido, hasta que me presentaron a alguien (Dios) que siempre está dispuesto a ayudar a cualquiera. Con esto no estoy diciéndole a la gente que se convierta, sino solamente estoy hablando de alguien que me sigue ayudando y de quien no creía.

¿Y en qué momento llegó este cambio a su vida?

Yo me quedaba a dormir en la calle, era un charamilero. Conseguía entre Q400 y Q500 diarios, pues a todo mundo le pedía dinero. Recuerdo que una vez, durante un clásico (Municipal contra Comunicaciones), ingresé al estadio Mateo Flores y en término de dos horas junté Q2 mil 500 entre aficionados, jugadores y directivos.

Pero un día, hace seis años, llegué a mi casa a cambiarme de ropa y me quedé dormido. Mi madre lo único que miraba era una pelotita de huesos en la cama, porque llegué a pesar 75 libras debido a tanto desgaste físico por las drogas. Ella tomó la decisión de internarme en una casa de rehabilitación donde pasé nueve meses, tiempo durante el cual me desconecté del mundo. En ese lapso me recuperé y un día un muchacho me dijo: “Mirá, Raúl, anoche tuve un sueño especial donde Dios me hacía ver que yo tenía la obligación de decirte que él te está esperando, y que necesita gente como vos para trabajar en su obra, entonces, yo te paso el mensaje para que reflexionés”.

¿Y qué sucedió?

Esa noche me quedé pensando y casi no dormí, porque de la nada me estaba saliendo ese mensaje. Lo tomé y doblé mis rodillas y clamé a Dios por mi vida y le pedí que me ayudara porque yo quería ser otro; le prometí que si me ayudaba en mi problema iba a trabajar en su obra y, desde ese día, siento que soy otra persona.

¿Cumplió su promesa?

Doy mi testimonio en las iglesias que me invitan y no me importa de qué religión sean, porque yo no predico religión, sino el poder de un Dios que me salvó. Trato de ayudar a la gente que está como yo estuve y la invito a que se congregue en una iglesia cristiana, ya sea evangélica o católica. En mi caso, pertenezco a la Iglesia de Dios Evangelio Completo.

¿En qué condiciones y momento se retiró del futbol?

Lo dejé, por las drogas, en 1998, cuando ya venía arrastrando los pies. Cuando llegué a Comunicaciones, el vicio se fue haciendo más grande porque ganaba mucha plata. Creo que si no hubiera consumido drogas habría jugado otros cuatro años más, porque me retiré cuando tenía 35 años de edad.

Fue un adiós no programado, porque a muchos futbolistas les hacen un partido de despedida cuando llega ese momento, lo cual nunca sucedió en mi caso, aunque últimamente me han dicho que me lo van a hacer en Comunicaciones, que fue el equipo donde jugué más tiempo. Creo que si no hubiera sido por mi mala forma de pensar y costumbres, hubiera trascendido las fronteras para jugar en otro país.

¿Por qué en Guatemala los futbolistas nunca se labran un futuro?

Es un problema de preparación académica, porque conozco a algunos jugadores que sí han aprovechado el futbol y ahora son gente de éxito, porque supieron pensar. Pero el problema de la mayoría es que cuando empiezan a jugar se olvidan de sus estudios.

Lo digo por experiencia propia, pues pensaba que eso no se iba a terminar y cuando vine a sentir el momento estaba concluyendo, y yo no tenía nada. La plata que gané, que fue bastante, me la gasté en tan poco tiempo que ahora pienso ¿qué hice todo el dinero y con mi vida? Cuando uno está en el apogeo de su carrera piensa que el dinero no se va a acabar.

Pero, al final, se podría decir que fue un deportista triunfador...

Yo entro en el grupo de los futbolistas fracasados, de lo cual no me había dado cuenta hasta hace pocos días cuando estuve en un evento donde participó Édgar Bolaños, ex compañero en Comunicaciones, y ahora un pastor de éxito. Él dijo en su corto testimonio que era un jugador fracasado, porque nunca se preparó y tampoco se cuidó para jugar. Pero la otra cara de la moneda es que ahora soy un triunfador, porque de esa experiencia del pasado he sacado provecho para que mis hijos y los niños que tengo a mi alrededor caminen por el senda correcta. .

Entre sus éxitos futbolísticos:

> Goles: Nunca manejé estadísticas, pero no baje de entre 10 y 12 por temporada.

> Goleador: En 1987 cuando jugaba en Comunicaciones y disputamos el título con mi compañero Byron Pérez. Al final anoté 16 y él 15.

> Selección nacional: Jugué, aproximadamente, 60 partidos internacionales.

> Récord: Soy el máximo goleador de la selección a nivel de eliminatorias preolímpicas.

> Primera selección: Fue en el año de 1984, cuando jugaba con Xelajú, y mi última participación fue en 1993, con Miguel Ángel Brindisi.

> Debut: Oficialmente, lo tomo en 1984, cuando estaba en Xela, pero en 1980 estuve en Suchitepéquez, donde jugué en tres partidos durante dos o tres minutos.

> Último partido: Hace tres años todavía jugué con deportivo Sanarate, en la primera división. Yo tomo eso como lo último de mi carrera.

Su historia, ¿qué tanto se repite entre los deportistas?

Una vez me llamaron a una selección centroamericana y en el mismo hotel estaban el Real Madrid (España), Bayer Munich (Alemania) y la selección de México. Esa vez me di cuenta que los europeos tomaban cerveza hasta en el desayuno, pero pedían una y muchas veces se tomaban sólo la mitad, porque están educados, en cambio los guatemaltecos pedimos una y luego otra tanda, porque no estamos educados.

El problema, entonces, por el cual no elevamos nuestro nivel de juego es por las malas costumbres que tenemos enraízadas desde pequeños.

Sin drogas, ¿qué hubiera sido del Flaco como futbolista?

Creo que habría trascendido las fronteras, no sé si en México o Europa. Estuve a punto de ir a jugar al Atlante del vecino país, pero me relacionaron con una persona y dijeron que yo andaba en una banda de narcotraficantes, lo cual se supo y las negociaciones se enfriaron, por lo que ya no pude viajar.

Dentro de todo ese tormentoso pasado, ¿cuál es su mayor logro?


Haber integrado la selección nacional durante ocho años, salir campeón nacional con Comunicaciones en dos oportunidades y campeón de copa como cuatro veces. Cuando jugué en el Deportivo Escuintla, que era considerado un equipo pequeño, quedamos sub campeones, lo cual fue maravilloso futbolísticamente, pero afuera de la cancha dejé mucho qué desear. Otro logro fue haber clasificado con la selección a los Juegos Olímpicos de Seúl, Corea. También recuerdo con mucho cariño cuando quedé de campeón goleador de un torneo.

¿De qué es lo que más se arrepiente?

Sería mentiroso si digo que me arrepiento de haberme drogado, pero ya no gano nada con eso. Por lo que aún siento remordimiento es haber perdido tantos años con mis hijos, porque, ahora, me ha costado mucho ser el padre que realmente tengo que ser. Perdí a mi esposa y eso me sigue doliendo, porque hoy quisiera tener una vida familiar. También me arrepiento de no haber estudiado para formarme profesionalmente.

¿Eso le recuerda su niñez?

Mi infancia fue bien sufrida, porque vengo de un hogar desintegrado y soy producto de una violación. Mi madre fue una mujer que no cursó ni siquiera primero de primaria y le costó mucho trabajo sacar adelante a mis dos hermanos mayores y a mí. Para lograr eso tenía que lavar ropa ajena y vender dulces en la calle, y vivíamos en un cuartito de lámina.

Ahora ella está recibiendo bendiciones, porque se mantiene tranquila en la casa haciendo la comida y, además, es una sierva de Dios. A ella le daban las dos, tres, cuatro y hasta las cinco de la mañana sentada frente a la entrada de mi casa, para ver si yo llegaba, y muchas noches nunca llegué, lo cual físicamente la fue mermando.

¿Cómo se visualiza en el futuro?

Me veo predicando en otros países, para lo cual antes me debo preparar académicamente. Otra de mis metas es seguir formando niños futbolistas, no sólo en Villa Nueva, sino también en otras partes. También me veo disfrutando a mis nietos, pues mis hijos ya están grandes... todo esto, cuando Dios quiera.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com