Cuando la URSS se disolvió
En diciembre de 1991 terminó el proceso en el que las naciones
que integraban la Unión Soviética optaron por seguir
su camino como países independientes.
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto: Archivo
El mundo siguió de cerca todo el proceso.
Desde mediados de la década de 1980, la Unión Soviética
había sufrido cambios trascendentales; una de las potencias
mundiales veía disminuir su poder drásticamente,
se desmoronaba.
A finales de 1991 varias de sus repúblicas
había declarado la independencia, no había vuelta
atrás.
Los cambios llegaron en 1985 cuando
Mijail Gorbachov, el hombre con un singular lunar en la frente,
fue nombrado Secretario General del Partido Comunista.
El nuevo
líder del Kremlin se enfrentaba a una situación difícil
tras largos años de estancamiento, con una economía al borde de
la bancarrota y una sociedad cada vez más escéptica. “Su
ambicioso proyecto perestroika (reconstrucción), glasnost (transparencia)
y demokratizatsiya (democratización) entrañaba el aumento de la
autonomía y la responsabilidad legal y financiera de las empresas estatales,
la relajación de las restricciones sobre las pequeñas cooperativas
y empresas privadas, la libertad de expresión, el socialismo plural y
el cumplimiento de la ley”, anota la enciclopedia El mundo del siglo veinte.
Era un intento casi desesperado de infundir vigor a un sistema que, en ansias
de ser potencia mundial, agotó sus recursos.
Pero a la poderosa burocracia y los intereses creados que se habían establecido
durante décadas no les interesaban los cambios ni la apertura que proponía
Gorbachov. Se opusieron. El resultado fue una fuerte crisis económica
y una situación cada vez más caótica. El pueblo respondió con
huelgas obreras y movimientos separatistas que hicieron temblar a la enorme potencia.
El 8 de diciembre de 1987 sucedió algo que años antes hubiera sido
imposible imaginar: la URSS y Estados Unidos firmaron un tratado para eliminar
las armas nucleares de medio alcance en Europa. La Guerra Fría llegaba
a su fin.
En junio de 1991, Boris Yeltsin fue electo presidente
ejecutivo de la federación
rusa.
Un intento de golpe de Estado en agosto de 1991 por grupos comunistas conservadores
precipitó el fin del régimen. Para entonces, otros países
del bloque comunista habían hecho lo suyo. Polonia, Hungría y la
República Democrática de Alemania buscaron la democratización.
Las repúblicas
> Con la disolución de la URSS,
el Mapamundi también cambió, pues incluyó a
15 nuevos países.
> Rusia, o Federación Rusa, es
el país más extenso del mundo, abarca parte
de Europa y Asia. Como sucesor principal de la Unión
de Repúblicas Socialistas Soviéticas sigue
siendo influyente, en particular en la Comunidad de Estados
Independientes integrada por otros estados de la antigua
Unión soviética.
> Letonia, Estonia y Lituania se sitúan
en Europa y forman parte de la Unión Europea.
> Bielorrusia o Belarús, era la
antigua Rusia Blanca.
> Ucrania se ubica en Europa, es el segundo
país más grande del continente.
> Moldova, también llamada Moldavia,
limita con Rumania y Ucrania.
> Georgia, se ubica en la costa del Mar
Negro.
> Armenia, está localizada al
sur de las montañas del Cáucaso.
> Azerbayán o Azerbaiyánse
ubica en el Cáucaso al borde del Mar Caspio.
> Kazajstán, Kazajistán
o Kazakstán. Es el noveno país más
grande del mundo.
> Kirguistán, también llamado Kirguizistán o Kirguisia,
tiene frontera con la República Popular China.
> Uzbekistán, Tayikistán
y
Turkmenistán se sitúan en Asia Central.
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Aires de independencia “El movimiento centrífugo se inició en las repúblicas
bálticas, que durante el otoño de 1989 dejaron clara su intención
de romper los lazos con un estado al que se habían unido como víctimas
del Pacto que firmaron (Viacheslav) Molotov y (Joachim) Von Ribbentrop, en 1939”,
anota el libro Historia del Siglo XX. Fue un pactó de no-agresión
entre la Alemania nazi anticomunista y Rusia comunista.
Lituania declaró su independencia y sentó un precedente para las
demás repúblicas. Pero fueron las reformas impulsadas por Yeltsin
las que desencadenaron la desintegración del bloque.
Después de que los ucranianos votaron a favor de su independencia a principios
de diciembre, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron la
denominada Declaración de Belovezhskaya Pusha en que las repúblicas
eslavas abandonaban la URSS y formaban una Confederación o Comunidad
de Estados Independientes.
El 21 de diciembre, Estonia, Letonia, Lituania
y Moldavia hicieron lo mismo.
La URSS se había fraccionado en 15 repúblicas. Doce de ellas integraron
la Comunidad de Estados Independientes. Desde entonces, las repúblicas
que integran esta organización supranacional han firmado acuerdos de cooperación
económica, defensa y relaciones internacionales. Algunas forman parte
de la Unión Europea. Sin embargo, la Confederación no tiene el
peso político que en su momento alcanzó la Unión Soviética.
Rusia es ahora una nueva nación en la escena internacional. Mantiene el
puesto permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el control del
armamento nuclear soviético y las embajadas.
De esa manera llegó a su fin a lo que buena parte del siglo XX fue una
potencia mundial..
Poder de 60 años
La URSS o Unión Soviética fue un
Estado socialista que abarcó parte de los continentes europeo
y asiático. Surgió después de la guerra civil
que siguió a la Revolución Rusa.
El 30 de diciembre de 1922, el congreso de los
soviets, reunido en Moscú, creó la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas. Con esto adoptó un nuevo
marco jurídico que involucraba a Ucrania, Rusia blanca,
Georgia, Armenia y el Azerbaiján que hasta ese momento estaban
unidos por simples tratados bilaterales.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el oeste de Ucrania
y Bielorrusia, Moldavia y los países bálticos cayeron
bajo el dominio de Rusia.
La enciclopedia El mundo del Siglo Veinte
registra que esto dio un renovado vigor al régimen soviético
y le dio una nueva legitimidad que le permitió perpetuarse
hasta 1985.
Para 1990, formaban parte de la Unión 15 repúblicas,
de las cuales Rusia era la más grande y desde donde se ejercía
el poder político y económico.
Cada una de ellas
tenía su propio Partido Comunista, así como bandera
y escudo que invariablemente llevaban una hoz y martillo, símbolo
del comunismo.
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