Un paseo por las nubes
Subir al volcán de San Pedro es una aventura.
Se trata de
un parque ecológico
en donde fauna, flora y paisaje son los acompañantes.
Por
Julieta Sandoval
Foto: Carlos Sebastián
San Pedro La Laguna, Sololá,
es un municipio privilegiado, porque está cerca del lago
de Atitlán y posee uno de los tres volcanes majestuosos
del lugar. Quien visita esta zona, además de caminar por
sus calles empedradas y gozar de la tranquilidad, tiene la opción
de disfrutar de una aventura en el Parque Ecológico Chuanimajuyú —volcán
grande, en tz’utujil—, en donde el contacto con la
naturaleza es el elemento principal.

Una vereda, entre abundante
vegetación, lleva al visitante hacia la cumbre del
volcán. |
El parque está situado
a dos kilómetros de la población
de San Pedro La Laguna, viajando por la carretera hacia Santiago
Atitlán. Un sitio con un pequeño mirador de donde
se visualiza parte del pueblo y el lago.
Una serie de fotografías
colocadas en una pequeña galería muestran su diversidad
de flora y fauna; son la antesala de la experiencia que tendrá el
turista al internarse en esta vegetación.
El explorador tendrá que estar provisto de unos tenis o
zapatos cómodos, pues la caminata es larga: tres horas para
subir y una y media o dos para bajar. “Siempre se calculan
cinco horas, aunque esto puede variar de acuerdo a la constitución
física del expedicionario”, explica Javier Méndez,
encargado de mantenimiento del parque.
La naturaleza es la compañía del
visitante que recorre el sendero hacia la cima del volcán
de San Pedro, con una altura de más de tres mil kilómetros,
es por ello que parece que se caminara por las nubes. Los cafetales
son los primeros en dar la bienvenida, pero al continuar el recorrido
aparece la vegetación propia del sitio: ciprés, pino
rojo, aguacatillo y kanac.
Algo más...
> Población: 9,034,
en su mayoría tz’utujiiles. Tiene una superficie
de 24 kilómetros cuadrados.
> Feria
titular: 29 de junio, en honor a su patrono
el apóstol San Pedro.
> Como
llegar: se puede tomar una lancha en Panajachel
para arribar a San Pedro La Laguna, a 500 metros del
poblado está el parque ecológico. También
se puede ingresar en vehículo a través
de la carretera que le une con Santiago Atitlán
(a unos 20 kilómetros).
> La caminata al
volcán, que incluye al guía, tiene un precio
de Q50 para los visitantes nacionales, y Q100 para los
extranjeros.
> El horario de
aventura es de 5.30 a 13 horas.
> Se recomienda llevar
zapatos y ropa cómodos, incluir un suéter,
pues en el lugar hace frío; además, agua
potable.
> La cabaña para
pernoctar cuesta Q10, pero se debe llevar bolsa de dormir
y alimentos.
> En San
Pedro La Laguna también se puede hacer
un café tour al visitar parcelas de café orgánico.
Además, en el poblado hay un museo en donde
se cuenta la historia de la creación de la cuenca. |
Los turistas, nacionales o extranjeros, siempre
deberán
ser acompañados por un guía, pues el largo trayecto
puede ser peligroso para aquellos que no conocen.
Si la suerte es buena se podrá observar a animales nativos de la región,
quizá el tigrillo, coche de monte, micoleón y algunas aves. El
mayor atractivo es llegar a contemplar al pavo de cacho, que posee un cuerno
el cual desarrolla después de un año de vida. Éste se
encuentra en peligro de extinción. “Sin embargo, los pobladores
toman conciencia de la importancia que tiene para el hábitat y por ello
la caza ha disminuido”, explica Méndez.
Pero si el forastero no se conforma con permanecer
por pocas horas en la cima del volcán, puede hacer más grande la hazaña y pernoctar
en una cabaña por Q10 la noche.
Méndez indica que cada quien debe llevar una bolsa de dormir, alimentos
y bebida, pues allí no se brinda ningún servicio. Esa instalación
es apta para 10 personas. Con esta opción se puede estar en
contacto con los animales nocturnos.
El parque es un lugar natural y seguro creado por
la municipalidad de San Pedro La Laguna que funciona con los fondos
que se obtienen de las visitas. “Se
trabajó para que tuviera un reconocimiento como parque ecológico
nacional, por lo que fue abierto hace un año”, dice Guillermo
Batz, alcalde del municipio. Entre los objetivos está conservar los
valores naturales y culturales del lugar, además de proteger,
mantener y divulgar la diversidad de plantas y animales.
Los pobladores han aprendido que el turismo es
parte importante de su economía,
por ello, cada vez aprovechan más los recursos naturales para beneficiarse,
pero a la vez se esmeran en conservarlos. La llegada de visitantes implica
venta de artesanías, comenta Glenda Batz, quien tiene una
tienda de esos productos.
Por ello, quien desee probar cómo es introducirse en la naturaleza y
conocer la experiencia de estar en un mundo fuera del bullicio, el concreto
y la agitación de las ciudades, la caminata hacia la cima del volcán
es una aventura recomendable.
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