Fantasías con alma
Son los recursos técnicos que
hacen que la fantasía
se vuelva realidad para el espectador.
Por Julieta Sandoval
Los efectos especiales del cine son la mezcla de varias técnicas. Estas
surgieron con el propósito de generar una fábrica de sueños
que hagan desaparecer la frontera entre la realidad y la fantasía, por
lo menos mientras se está frente a la gran pantalla.
Al principio se les denominó “magia”,
después “trucos” y finalmente efectos especiales.
Son aquellos artificios a los que se recurre en una película
para dar apariencia de realidad a ciertas escenas que en la vida
cotidiana sería imposible observar. Pueden ser de sonido
o visuales y es una actividad especializada en la industria del
séptimo arte.

En Sin City fue utilizada la pantalla verde
para incorporar personajes ficticios con reales en escenarios
de comics. |
Cada vez se ha hecho más común y necesario su uso:
al principio se trataba de maquetas, ilusiones de luz o juegos
de sombras. Poco a poco, los productores empezaron a experimentar
con animación de figuras que iban filmando cuadro por cuadro,
hasta llegar a los efectos creados en computadora.
Sin duda alguna, la primera gran ilusión fue la de la película
Viaje a la Luna, de Georges Meliés, de la cual es clásica la escena
en la que el cohete queda incrustado en la cara toscamente animada del satélite.
En 1933, la primera versión de King Kong, estremece a millones al mostrar
las terroríficas expresiones faciales de la criatura así como ágiles
movimientos e interacción con los personajes. La versión de 1978
de dicha película fue una de las primeras en las cuales entró a
participar la computadora. Ya había sucedido en 2001 Odisea en el espacio
de Stanley Kubrik (1968). Sin embargo, es en la década de 1970, con películas como Encuentros
cercanos del tercer tipo, de Steven Spielberg, que se empieza a suponer lo que
podría ocurrir en el futuro de la Tierra a través de efectos en
la imagen, aunque a veces, el tamaño colosal o diminuto de los personajes
se lograba con algo tan sencillo como la perspectiva y los juegos de lentes de
cámara. Con La Guerra de las Galaxias de George Lucas, la computadora se
encarrila por un mayor desarrollo y más amplia aplicación. En 1993, Jurassic
Park provoca un gran impacto por el realismo, nunca antes logrado, en los efectos
de movimiento, textura y profundidad. Fue la primera vez que se veía dinosaurios
prehistóricos de forma realista. Spielberg dijo que los gráficos
generados por ordenador eran el futuro de los efectos especiales y no se equivocó. Así fueron los antecedentes e inicio de la era cinematográfica
digital. Actualmente, esta técnica se ha desarrollado cada vez más
y se han creado producciones tan impresionantes, en locaciones claramente inexistentes
(pero creíbles) como Titanic y Matrix. Una de las mayores innovaciones fue la utilizacion de la pantalla
verde, un color que los procesadores digitales no “ven” y que por ello sirve para
que un actor, con sensores en diversas partes del cuerpo, haga los movimientos
del personaje. Los puntos de referencia son tomados independientemente y luego
compuestos para dar vida a cualquier personaje. ¿Y el fondo? Le pueden
poner cualquiera: un paisaje prehistórico, un mundo cibernético
o incluso dejarlo totalmente en blanco.
El gran giro de la animación ocurre en 1995 con el lanzamiento de Toy
Story, de Disney-Pixar, en la cual por primera vez se cuenta una historia tridimensional
totalmente armada en computadora. Para crear esas tres dimensiones fue necesario
crear los dibujos en escultura, ubicar los puntos estratégicos que le
darán movimiento y finalmente darle color y textura. Ha evolucionado en
realismo y prueba de ello son los éxitos como Shrek, El expreso polar
y actualmente Chicken Litlle.
Con el pasar de los años, el objetivo del
cine sigue siendo el mismo, ser una fábrica de sueños, lo único
que cambia son las herramientas y los efectos que se utilizan para
lograrlo.
Lo sorprendente
En los últimos años, se han hecho innovaciones en
las creaciones.
Escenas como los romanos que batallaron
en Ben-Hur son historia. La tecnología ha facilitado las cosas. Esto lo demostró la
trilogía de El Señor de los Anillos, en donde hombres
se mezclan con hobbits, magos, enanos y elfos para salvar a la
Humanidad contra hordas de orcos, wargos y Nâzgul, en la
batalla del Abismo de Helm, una de las mejor logradas. No se requirieron
tantos extras para poner a 50 mil seres en batalla, pues fueron
generados por ordenador, gracias a un programa informático
llamado Massive. Este software es capaz de crear miles de agentes
con habilidad propia y actuación individual en el campo
de batalla (o cualquier otra situación) a pesar de ser seres
virtuales. Basándose en técnicas de inteligencia
artificial y en juegos crearon mareas humanas, en donde cada individuo
se mueve en función de variables aleatorias.
Gollum, de El Señor de los
Anillos, es considerado el personaje virtual mejor creado hasta
ahora. Es una criatura digital que tiene un esqueleto y musculatura
equiparables a la humana, pero la incorporación de un actor
real que hiciera el papel en las escenas con más personajes
le dio mayor credibilidad. El actor Andy Serkis realizó la
interpretación corporal
y facial. Casi todos los planos en los que aparece Gollum fueron
creados utilizando técnicas de captura del movimiento. Serkis
llevaba un traje especial cubierto de puntos que transmitía
toda la información de sus movimientos al ordenador. Basándose
en los dibujos y en las maquetas de plasticina de Gollum, los animadores
crearon al muñeco digital con 300 músculos, 250 expresiones
faciales y más de 300 movimientos.
Gollum se sumó a Jar Jar Binks de La Guerra de las Galaxias
o el elfo Dobby de Harry Potter: criaturas digitales en las que
interviene un actor.
Serkis también le da vida
al nuevo King Kong, quien se mueve más como verdadero gorila,
pero también siente
más como humano. Logra un monstruo que en algunas ocasiones
suele ser verdaderamente salvaje, pero en otras se torna protector,
tierno e incluso puede parecer celoso u ofendido. |