Frío, frío
¿A quién pertenece La Antártida?
Se supone que este in menso territorio desierto le pertenece a todo
el mundo.
Por Gustavo Adolfo Montenegro
En 1978 nació el primer ser humano, legalmente registrado,
en la Antártida. Ello ocurrió en la Base Esperanza,
establecida desde 1952 por el gobierno militar argentino como avanzada
de las pretensiones de dicho país sobre cierta parte del
territorio. Al principio se trataba más de una posición
estratégica y centro de investigación científica;
sin embargo, con la llegada de pobladores permanentes se fundó la
primera escuela y la primera emisora de radio, así como
una capilla dedicada a San Francisco de Asís.
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Sin embargo, no sólo Argentina ha reclamado parte del que
es considerado otro continente: otros países como Estados
Unidos, Rusia, Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia y Chile sostuvieron
reclamaciones sobre porciones de aquella inmensa región.
En todo caso, el Tratado Antártico, firmado el 1 de diciembre
de 1959 estableció un marco legal para que nadie fuera dueño
de ninguna porción, pero al mismo tiempo se facilitara la
administración de la zona ubicada abajo de la latitud 60
grados.
Entre los principales lineamientos está la prohibición
absoluta de cualquier actividad militar o prueba de armamento:
el uso del territorio antártico será sólo
para fines científicos y conservacionistas, para lo cual
se compartirá información y personal en cooperación
con las Naciones Unidas.
El tratado no desestima ni afirma las reclamaciones territoriales
anteriores a la firma del tratado, aunque tampoco admite nuevos
reclamos mientras el acuerdo esté vigente.
Esta Antártida es mía
Todo este territorio está cubierto por nieve y hielo, en capas que llegan
a tener decenas de kilómetros de espesor. Sin embargo, aunque parezca
tierra de nadie, siete países (miembros, por supuesto del Tratado Antártico)
mantienen reclamos territoriales que, en general, no son reconocidos ni entre
ellos mismos, por las Naciones Unidas, ni por Estados Unidos o Rusia, que si
bien no han hecho ninguno, se reservan el derecho de hacerlo si algún
otro Estado intenta hacer efectivo el suyo.
Argentina reclama, desde 1943, la Antártida Argentina, como uno de los
4 departamentos de la provincia de Tierra del Fuego.
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¿Quién
la descubrio?
- Actualmente existen unas 100 estaciones
científicas, de unos 20 países, en donde permanecen hasta
mil personas en invierno, hasta 10 mil en verano.
- Se atribuye el descubrimiento al explorador español
Gabriel de Castilla, quien avistó la costa en 1603, aunque tal
hecho fue reportado hasta 1607 por un marinero que viajó con él.
- En el siglo XVIII, los cazadores de focas y ballenas
habrían llegado a las costas, pero nada fue registrado con certeza.
- En 1772, el inglés James Cook circunnavegó la
Antártida, pero sin desembarcar.
- En 1819, el buque San Telmo desapareció en
las aguas del cabo de Hornos. Sus restos fueron encontrados, muchos
años después en tierras Antárticas. Se cree que
sus tripulantes sobrevivieron al inhóspito clima durante algún
tiempo.
- En 1820, una expedición rusa comandada
por Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijail Lazarev, reconoció el
litoral a menos de 20 millas náuticas. Ese mismo año,
el irlandés Edward Bransfield, desembarca en una península
antártica.
- Actualmente hay un creciente número de
cruceros y excursiones que llevan turistas a visitar algunas de las
islas antárticas. Fue por ello necesario que el Tratado Antártico
reglamentara lo que se puede hacer o no en tales visitas. |
Australia reclama desde 1933 su trozo del pastel, en tanto Chile
delimitó la
que considera su área en 1940, aunque se superpone con la Antártida
Argentina y también con la Antártida Británica, que el Reino
Unido delimitó en 1908. Para Francia (1924), Noruega (1929) y Nueva Zelanda
(1923) también exigen lo que se podría denominar: su trozo de hielo.
Además de esas naciones, Estados Unidos, Rusia, Bélgica, Japón,
Sudáfrica y Rusia firmaron inicialmente el acuerdo, que actualmente tiene
44 signatarios, entre ellos Guatemala, que se adhirió en 1991.
La última sesión de países firmantes tuvo lugar en junio
de 2005, en Estocolomo, Suecia: en ella se acordó reforzar el cuidado
con el que se explota turísticamente el área a través de
un reglamento que prohíbe, entre otras cosas, caminar sobre los líquenes
u otras especies vegetales, tan escasas en la región así como acercarse
a menos de 5 metros de las focas o pingüinos. Asimismo, se establecen reglas
para la instalación de estructuras, aún con fines científicos,
para reducir el impacto humano sobre el ecosistema. Historia congelada
Los espesos hielos de la Antártida guardan una gran riqueza de datos de
la evolución del planeta, sus cambios climáticos y atmosféricos.
Se supone que hasta hace unos 160 millones de años formaba un solo continente
junto a lo que actualmente constituye India, África, Australia y América
del Sur. Tal territorio hipotético, denominado Gondwana, duró unido
unos 500 millones de años y se fragmentó debido a los movimientos
de las placas terrestres. El cambio continúa en la Antártida, pues
se le llama un continente “pulsante”, dado que en el verano antártico
la superficie total es de 14 millones de kilómetros cuadrados, pero aumenta
en el invierno, cuando el mar adyacente se congela, a unos 30 millones de kilómetros.
La característica general de este lugar es el clima frío, que promedia
los 17 grados bajo cero, aunque en julio de 1993 se registró la temperatura
más fría de la Tierra: el termómetro marco 89.5 grados bajo
cero. Ello se debe a la gran altura de los territorios, la poca radiación
solar que recibe y que dicha radiación es reflejada hasta en un 80 por
ciento por el hielo.
El agujero
En la década de 1980, se descubrió que
la capa de ozono de la Tierra se estaba diluyendo.
El agujero de ozono de la Antártida fue observado
por primera vez entre 1980-84. Su dramático crecimiento
era atribuido principalmente al uso de aerosoles que, al acumularse
en la atmósfera, destruían las moléculas de
ozono.
En 1988 el agujero disminuyó drásticamente,
pero entre 1989-1991 volvió a ser tan grande como en 1987.
Ello provocó gran preocupación, pues la mayor radiación
solar podría provocar un acelerado derretimiento del hielo,
acarreando con ello alteraciones climáticas y una subida
en el nivel de los mares. |