Una ciudad futurista
Se busca transformar el centro de Guatemala de la Asunción con un
proyecto moderno, que tiene reminiscencias de hace 50 años, cuando
todo era cercano y accesible.
Por Julieta Sandoval
Parece sólo un sueño imaginar una ciudad diferente a la que existe
ahora: con el transporte público ordenado, banquetas adecuadas y bien
construidas, a lo que se le agregaría una arquitectura funcional para
habitar y para trabajar. Son las características de un proyecto urbano
futurista que la Municipalidad capitalina impulsa para convertir al Centro Histórico
en algo funcional y revitalizado.
El proyecto “Corredor Central” empezará su marcha a partir
de este año. Incluirá varios sectores del Centro Histórico
y otras zonas de la capital. Abarcará desde la avenida Simeón Cañas,
zona 2, un lugar apto para residir; para continuar por el Parque Jocotenango,
como espacio dedicado a la distracción.
La Plaza Mayor de la Constitución es el área en donde se harán
los primeros cambios. Comprenderá desde la 6a. y 7a. avenidas, el Portal
de Comercio y los pasajes Aycinena y Rubio. También existe el Proyecto ambiental “18 calle”,
como parte del diseño estructural del corredor central. Éste
contiene un cambio arquitectónico y de rutas de transporte,
con la puesta en marcha de las transferencias de buses.
La Plaza 11 de Mayo (6a. avenida y vía 4, zona 4) se considera
el epicentro del corredor central. Acá se busca recuperar
el espacio público, aprovechando su cercanía con
Cuatro grados Norte para generar festivales de teatro callejero,
edificaciones de vivienda y un estacionamiento subterráneo.
En el entorno de la Torre del Reformador también se desea
crear un espacio arquitectónico atractivo para el ciudadano.
La Plazuela España, en la zona 9, es un sitio que ha tenido
como punto principal la fuente de Carlos III, pero se planea establecer
allí un estacionamiento subterráneo sin dañar
los árboles que embellecen el lugar.
Todos estos lugares han sido previstos con una arquitectura
adecuada para que las personas puedan vivir o trabajar. “De uso mixto”,
las llama el arquitecto Álvaro Véliz, director del
Departamento de Urbanística de la Municipalidad, autor del
proyecto.
Decaimiento de la ciudad
“La ciudad, en especial el Centro Histórico, dejó de ser
un lugar funcional, para convertirse en expansiva, un modelo que no es propio
de Guatemala sino de las ciudades latinoamericanas”, señala Véliz. “Acá se
da un éxodo de los residentes”.
Décadas atrás las personas vivían y trabajaban en lo que
se conoce ahora como Centro Histórico, que comprende de la 1 a la 18 calles
y de la Avenida Elena a la 12 avenida de la zona 1. Además tenían
próximas las iglesias, recreación y servicios públicos.
A esto se le puede llamar una ciudad polifuncional, en donde todas las actividades
se daban en el mismo espacio urbano. Pero a partir de los años 50 el modelo cambia. Las residencias empiezan
a correrse hacia el sur. Surge la Avenida Reforma y las zonas 4, 9 y 10 como
lugares ideales para vivir. Al irse los habitantes también se van los
comercios y la recreación. Entonces comienza el decaimiento del Centro
Histórico.
De nuevo se da otra ola expansiva de la población, al emigrar a lugares
como la calzada Roosevelt y carretera a El Salvador, entonces se crea el concepto
de los suburbios, un modelo copiado de Estados Unidos. Sin embargo, la dispersión
continuó hacia San Lucas, San José Pinula, Bárcenas, Villa
Nueva y el Atlántico, con poca o ninguna planificación. Para unir
residencias y lugares de trabajo se hace la red actual de bulevares y autopistas,
que se congestiona cuando todas esas “ciudades dormitorio” envían
a sus pobladores a trabajar a la “ciudad trabajo”.
Alfredo Trinidad, doctor en urbanista, dice que en los años 70 se buscó reordenar
la ciudad, exonerando de pagos a quienes invirtieran en edificaciones verticales,
pero todo quedó en un proyecto.
Tras un paisaje ideal
Además de un paisaje urbano diferente se busca que las edificaciones sean
funcionales y de alta calidad, con buena iluminación, descontaminación
visual, un conducto subterráneo en donde estarán los cables de
electricidad y tubería de agua potable. También contarán
con el llamado ducto tecnológico del corredor, que será una conexión
virtual por medio de fibra óptica que permitirá el intercambio
de datos e información.
“Buscamos una ciudad útil en sus espacios. Que sea densa en altura,
pues hay muchos predios vacíos. Se busca generar edificios de seis u ocho
pisos aptos para vivienda y comercios, altura que será de acuerdo al contexto
histórico o de ubicación, como lo fue Roma. Las construcciones
tenían en la parte baja el comercio y arriba las habitaciones”,
explica, optimista, Véliz. Sin embargo, Trinidad espera que dicho proyecto
no sea como muchos otros, anteriores, que se encuentran abandonados.
“El Corredor Central cambiaría el modelo urbano actual. Pese a que
son siete puntos o guías, éstas se enlazarán unas con otras
y a sus alrededores irá creciendo el proyecto hasta modificar la ciudad,
la cual ahora se encuentra fragmentada”, dice Véliz.
Una urbe bien pensada
En las áreas en donde se desarrollará el proyecto tendrán lugar varios cambios:
- Un espacio urbano con opciones de movilidad en uso mixto: se da importancia a los pasos peatonales.
- Un reordeanmiento del tránsito con la reestructuración de las rutas. El transmetro pasará por el Corredor Central.
- Se integrarán ciclovías, pero éstas no serán sólo deportivas sino como medio usual de locomoción.
- El peatón metro: para que la persona pueda transportarse a pie, con facilidad, de un lugar a otro, lo cual hará más rica la ciudad.
- Medio ambiente sostenible: hay un planteamiento de reabsorción para nutrir los mantos freáticos, así como reciclar las aguas grises (de lavamanos y pilas).
- Accesibilidad: un espacio asequible para toda persona sin importar su condición
física o sensorial. Que al caminar por el corredor no encuentre ninguna
barrera arquitectónica que le impida el paso. Habrá una banqueta
con un ensanche adecuado, con una textura que no cause vibración en
las sillas de ruedas. En las esquinas habrá códigos para que
una persona no vidente pueda tomar sus precauciones así como semáforos
auditivos.
- Una alta calidad de paisaje urbano: que el mobiliario urbano
sea funcional y adecuado.
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