Semanario de Prensa Libre • No. 80 • 15 de Enero de 2006    


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¿Pena cruel o persuasiva?
Para unos la pena de muerte es un castigo inhumano, para otros es una forma de hacer cumplir el dicho de “ojo por ojo y diente por diente”.

Por Julieta Sandoval

La pena de muerte es la sanción más grave y antigua de la historia. Sin embargo, en el siglo 18 las sociedades ilustradas empiezan a plantearse si ésta cumple una utilidad dentro de la sociedad o debe abolirse. Antiguamente la pena de muerte se impuso con mayor frecuencia y de forma cruel y despiadada, llegando incluso a aplicarse en algunos lugares de Alemania, con el único fin de mantenerla vigente.

A través de la historia han existido defensores y detractores. Entre los primeros están Rousseau, Balmes, Garofalo, Alfonso de Castro y Lombroso. J.J. Rousseau describía en su obra el Contrato Social: “Todo malhechor, atacando el derecho social, conviértese en rebelde y traidor a la patria (...) La conservación del Estado es entonces incompatible con la suya; es preciso que uno de los dos perezca.”

Entre los partidarios de la abolición de la pena de muerte estaba el también filósofo Voltaire, Miguel de Unamuno y Pellegrino Rossi, entre otros. El escritor francés Albert Camus señaló: “para que existiera un equivalente, la pena de muerte debería castigar a un criminal que hubiera avisado a su víctima de la fecha en la que le provocaría una muerte horrible y desde ese momento, la hubiera mantenido confinada durante meses a su merced. Un monstruo así no se encuentra en la vida real”.

En la Edad Media, para los días de ejecución era posible incluso alquilar una ventana que diera a la plaza pública y generalmente se colocaban en primera fila, los vagos y fascinerosos junto a personas notables. En Francia no sólo el populacho acudía en grandes masas a presenciar alegremente las ejecuciones capitales, sino los miembros de la aristocracia. En España existía la costumbre de que los padres llevaran a sus hijos, y en el momento en que el reo era ejecutado, les propinaban una fuerte bofetada acompañado de la frase: “Toma para que te acuerdes”.

En la era actual

La abolición de la pena capital ha sido asumida por varios países. El primer país del mundo en disponer su eliminación en un texto constitucional fue Venezuela, en 1864. Luego lo hizo San Marino y después Costa Rica. Durante el siglo 20, 67 países la eliminaron, especialmente, a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948. La Carta Europea de los Derechos Humanos de finales del siglo pasado erradicó para siempre dicha pena de Europa.

Sin embargo 90 naciones aún la aplican, entre ellos China, Egipto, India, Japón y Guatemala. Cuba la tiene para delitos comunes. Mientras que en Arabia Saudita hasta la homosexualidad puede pagarse con la vida.

China, Irán y Estados Unidos son los tres países que realizan el 80 por ciento de las ejecuciones en todo el mundo. En EEUU, 38 de los 50 estados mantienen la pena capital en su constitución. Texas es el que se lleva el primer lugar en la aplicación.

En el país del norte ha sido aplicada con métodos supuestamente instantáneos como la silla eléctrica, cámara de gases y las inyecciones letales, los cuales pese a ser sofisticados son dolorosos, asfixiantes, convulsivos y tormentosos.

A finales del año pasado surgió de nuevo la polémica cuando se efectuó la ejecución número mil en EEUU, después de volver a restablecer la pena capital en 1976, tras una moratoria de 10 años. En los primeros días de diciembre de 2005 le fue administrada la inyección letal a Kenneth Boyd en la prisión central de Raleigh, en Carolina del Norte.

Semanas después otra vez los manifestantes a favor y en contra sacaron sus pancartas, cuando se anunció la aplicación del máximo castigo, el 13 de diciembre, en California, al homicida convicto Stanley Tookie Williams, quien aseguraba no era culpable. Por este caso el gobernador Arnold Schwarzenegger estuvo en medio de la polémica al no haber concedido el indulto solicitado.

Pese a las protestas y los argumentos de las organizaciones pro derechos humanos la ejecuciones continúan. La campaña a favor de la abolición de la pena de muerte para todos los delitos, señala que nunca se ha podido probar su utilidad en la disuasión de los criminales y la prevención del delito. Quienes la defienden dicen que es un castigo justo para quien le quitó la vida a otro.

Errores
Aunque una pena de muerte se da después de un juicio en donde se presentan pruebas contra el condenado, se han dado equivocaciones.

Mead Shumway, un hombre blanco de Nebraska, EEUU, en 1907 fue condenado por asesinato en primer grado de la esposa de su patrón con evidencia circunstancial y se le sentenció a muerte.

Un jurado, el único que se opuso a la aplicación de la pena de muerte para Shumway, les dijo a sus amigos que él “no había dormido bien ninguna noche desde el juicio”.

Posteriormente dejó una nota suicida en la que expresó su preocupación por el juicio. Shumway fue ejecutado en 1909. Sus últimas palabras fueron: “Yo soy una víctima inocente.

Que Dios perdone a todos los que han dicho algo en contra mío”. En 1910, el marido de la víctima confesó en su lecho de muerte que él había asesinado a su esposa.

La Organización de Naciones Unidas plantea la firma de un Tratado Internacional para la eliminación en el mundo de la pena de muerte. La pregunta es ¿cuántos países estarán dispuestos a suscribirla?

 

Métodos de ejecución
A través de la historia

El hombre ha variado la forma de cómo aplicar la pena de muerte, han sido tan diversas como crueles.

Crucifixión, azotes, meter en un saco al condenado junto con una culebra.

Ser devorados por las fieras para que sirviera de espectáculo. Decapitación con hacha, espada y guillotina.

Estrangulación, muerte por hambre.

Ahogados en pantanos donde morían por asfixia.
Lapidación, muerte a pedradas, descuartizamiento, entierro en vida.

Empalamiento, consistía en ensartar en una estaca afilada al reo y dejarle clavado en ella.

Hervir en agua, vino o aceite. Ser colocado en el potro para hacerlo pedazos. Colgado, Fusilamiento.

Los más recientes

Inyección letal: la aplicación intravenosa, de manera continua, de sustancias que provocan la muerte por paro cardíaco respiratorio. El sistema fue aplicado por primera vez el 7 de diciembre de 1982 en Texas al condenado Charles Brooks.

Silla eléctrica: un prisionero es atado a una silla especial. La cabeza y cuerpo se afeitan para proporcionar un mejor contacto con los electrodos cobrizos humedecidos atados por el ejecutor al contacto. Normalmente tres o más ejecutores de la justicia empujan los botones, pero solo uno de ellos se conecta a la fuente eléctrica real para que el verdadero ejecutor no sea conocido. La electrocución produce efectos visiblemente destructivos. La silla eléctrica se instauró en 1888 alegando que sería "más humana". Pero la electrocución hace que los reos defequen, orinen o vomiten sangre, entre otras cosas.

Cámara de gas: una ejecución que usa el gas letal, el prisionero es encerrado en una cámara de acero herméticamente sellada. El ejecutor abre una válvula, mientras fluye el ácido clorhídrico en la cámara. Los gases destruyen la habilidad del cuerpo de procesar la hemoglobina de la sangre. La muerte ocurre en segundos si el prisionero toma una respiración profunda.

 
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