¿Pena cruel o persuasiva?
Para unos la pena de muerte es un castigo inhumano, para otros es una
forma de hacer cumplir el dicho de “ojo por ojo y diente por diente”.
Por Julieta Sandoval
La pena de muerte es la sanción más grave y antigua
de la historia. Sin embargo, en el siglo 18 las sociedades ilustradas
empiezan a plantearse si ésta cumple una utilidad dentro
de la sociedad o debe abolirse. Antiguamente la pena de muerte
se impuso con mayor frecuencia y de forma cruel y despiadada, llegando
incluso a aplicarse en algunos lugares de Alemania, con el único
fin de mantenerla vigente.
A través de la historia han
existido defensores y detractores. Entre los primeros están
Rousseau, Balmes, Garofalo, Alfonso de Castro y Lombroso. J.J.
Rousseau describía en su obra
el Contrato Social: “Todo malhechor, atacando el derecho
social, conviértese en rebelde y traidor a la patria (...)
La conservación del Estado es entonces incompatible con
la suya; es preciso que uno de los dos perezca.”
Entre los partidarios de la abolición de la pena de muerte
estaba el también filósofo Voltaire, Miguel de Unamuno
y Pellegrino Rossi, entre otros. El escritor francés Albert
Camus señaló: “para que existiera un equivalente,
la pena de muerte debería castigar a un criminal que hubiera
avisado a su víctima de la fecha en la que le provocaría
una muerte horrible y desde ese momento, la hubiera mantenido confinada
durante meses a su merced. Un monstruo así no se encuentra
en la vida real”. En la Edad Media, para los días de ejecución era
posible incluso alquilar una ventana que diera a la plaza pública
y generalmente se colocaban en primera fila, los vagos y fascinerosos
junto a personas notables. En Francia no sólo el populacho
acudía en grandes masas a presenciar alegremente las ejecuciones
capitales, sino los miembros de la aristocracia. En España
existía la costumbre de que los padres llevaran a sus hijos,
y en el momento en que el reo era ejecutado, les propinaban una
fuerte bofetada acompañado de la frase: “Toma para
que te acuerdes”.
En la era actual
La abolición de la pena capital ha sido asumida por varios
países. El primer país del mundo en disponer su eliminación
en un texto constitucional fue Venezuela, en 1864. Luego lo hizo
San Marino y después Costa Rica. Durante el siglo 20, 67
países la eliminaron, especialmente, a partir de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, en 1948. La Carta Europea de
los Derechos Humanos de finales del siglo pasado erradicó para
siempre dicha pena de Europa.
Sin embargo 90 naciones aún la aplican, entre ellos China,
Egipto, India, Japón y Guatemala. Cuba la tiene para delitos
comunes. Mientras que en Arabia Saudita hasta la homosexualidad
puede pagarse con la vida.
China, Irán y Estados Unidos
son los tres países
que realizan el 80 por ciento de las ejecuciones en todo el mundo.
En EEUU, 38 de los 50 estados mantienen la pena capital en su constitución.
Texas es el que se lleva el primer lugar en la aplicación.
En el país del norte ha sido aplicada con métodos
supuestamente instantáneos como la silla eléctrica,
cámara de gases y las inyecciones letales, los cuales pese
a ser sofisticados son dolorosos, asfixiantes, convulsivos y tormentosos.
A finales del año pasado surgió de
nuevo la polémica
cuando se efectuó la ejecución número mil
en EEUU, después de volver a restablecer la pena capital
en 1976, tras una moratoria de 10 años. En los primeros
días de diciembre de 2005 le fue administrada la inyección
letal a Kenneth Boyd en la prisión central de Raleigh, en
Carolina del Norte.
Semanas después otra vez los manifestantes
a favor y en contra sacaron sus pancartas, cuando se anunció la
aplicación
del máximo castigo, el 13 de diciembre, en California, al
homicida convicto Stanley Tookie Williams, quien aseguraba no era
culpable. Por este caso el gobernador Arnold Schwarzenegger estuvo
en medio de la polémica al no haber concedido el indulto
solicitado.
Pese a las protestas y los argumentos de las organizaciones pro
derechos humanos la ejecuciones continúan. La campaña
a favor de la abolición de la pena de muerte para todos
los delitos, señala que nunca se ha podido probar su utilidad
en la disuasión de los criminales y la prevención
del delito. Quienes la defienden dicen que es un castigo justo
para quien le quitó la vida a otro.
|
Errores
Aunque una pena de muerte se
da después de un juicio en donde se presentan pruebas
contra el condenado, se han dado equivocaciones.
Mead Shumway, un hombre blanco de Nebraska,
EEUU, en 1907 fue condenado por asesinato en primer grado
de la esposa de su patrón con evidencia circunstancial
y se le sentenció a muerte.
Un jurado, el único que se opuso
a la aplicación de la pena de muerte para Shumway,
les dijo a sus amigos que él “no había
dormido bien ninguna noche desde el juicio”.
Posteriormente dejó una nota
suicida en la que expresó su preocupación
por el juicio. Shumway fue ejecutado en 1909. Sus últimas
palabras fueron: “Yo soy una víctima inocente.
Que Dios perdone a todos los que han
dicho algo en contra mío”. En 1910, el marido
de la víctima confesó en su lecho de muerte
que él había asesinado a su esposa. |
La Organización de Naciones Unidas plantea la firma de un
Tratado Internacional para la eliminación en el mundo de
la pena de muerte. La pregunta es ¿cuántos países
estarán dispuestos a suscribirla?
Métodos de ejecución
A través de la historia
El hombre ha variado la forma de cómo aplicar
la pena de muerte, han sido tan diversas como crueles.
Crucifixión, azotes, meter en un saco al
condenado junto con una culebra. Ser devorados por las fieras para que sirviera de espectáculo.
Decapitación con hacha, espada y guillotina.
Estrangulación, muerte por hambre.
Ahogados en pantanos donde morían por asfixia.
Lapidación, muerte a pedradas, descuartizamiento, entierro en vida. Empalamiento, consistía en ensartar en una estaca afilada al reo y dejarle
clavado en ella.
Hervir en agua, vino o aceite. Ser colocado en el potro para
hacerlo pedazos. Colgado, Fusilamiento. Los más recientes
Inyección letal: la aplicación intravenosa, de manera continua,
de sustancias que provocan la muerte por paro cardíaco respiratorio. El
sistema fue aplicado por primera vez el 7 de diciembre de 1982 en Texas al condenado
Charles Brooks.
Silla eléctrica: un prisionero es atado a una silla especial. La cabeza
y cuerpo se afeitan para proporcionar un mejor contacto con los electrodos cobrizos
humedecidos atados por el ejecutor al contacto. Normalmente tres o más
ejecutores de la justicia empujan los botones, pero solo uno de ellos se conecta
a la fuente eléctrica real para que el verdadero ejecutor no sea conocido.
La electrocución produce efectos visiblemente destructivos. La silla eléctrica
se instauró en 1888 alegando que sería "más humana".
Pero la electrocución hace que los reos defequen, orinen o vomiten sangre,
entre otras cosas.
Cámara de gas: una ejecución que
usa el gas letal, el prisionero es encerrado en una cámara
de acero herméticamente sellada. El
ejecutor abre una válvula, mientras fluye el ácido clorhídrico
en la cámara. Los gases destruyen la habilidad del cuerpo de procesar
la hemoglobina de la sangre. La muerte ocurre en segundos si el prisionero
toma una respiración profunda. |