El Niño Dios sale a las calles
Un ciclo termina y otro empieza: en los primeros días de enero
se dan los últimos rituales dedicados al pequeño Jesús.
Texto y foto: Edwin Castro
En una expresión muy guatemalteca para celebrar
el nacimiento de Jesús, grupos de diferentes comunidades
del país salen a las calles con una pequeña imagen
del Dios Niño a visitar los hogares en un acto que para
las familias significa recibir bendiciones para el año nuevo.
En Palín
En Palín, Escuintla, población de
origen maya pokomam, la imagen del Dios Niño es colocada
en un camarín, y llevada el 24 de diciembre por la noche,
al templo de la localidad, para presidir la Misa de Gallo, junto
a dos imágenes de la Virgen María.

Palín, Escuintla, los cofrades visitan
los 4 barrios de esta localidad. |
El 25 de diciembre en la mañana sale la procesión encabezada por
los integrantes de las cofradías del lugar, vistiendo trajes ceremoniales:
una especie de turbante en la cabeza hecho con un paño llamado tzute,
faja roja en la cintura, otro lienzo colocado alrededor del cuello con borlas
de colores, sombrero negro, pantalón blanco y saco oscuro. Acompañados
de tambor y pito y de la música de una banda marcial que toca sones, alabados
y marchas, entre incesante quema de cohetes, la comitiva recorre calles de los
barrios San Pedro, San Lucas, San Antonio y San José.
Tres horas después la procesión, en la que sólo participan
los hombres, llega a la casa del cofrade del Niño Dios, en donde se realiza
el ritual de bienvenida que consiste en poner las andas sobre un petate de tul
y alfombra de pino, para que los cofrades y sus respectivas esposas, uno a uno,
inciensen las sagradas imágenes.
Después todos los devotos son convidados a un almuerzo en el que se sirve
el tradicional platillo de Pulik, acompañado de un picante encurtido,
tortillas y tamalitos de masa. “Son unas 225 personas las que participan
en la fiesta”, explica don Pedro Raguay García, de 68 años,
primer alcalde de la cofradía del Niño Jesús, y organizador
del festejo y espléndido anfitrión.
En Balam'Ya
En Santa Cruz Balam'ya, Chimaltenango, localidad maya cakchikel,
la imagen del Niño Jesús visita las casas de los devotos durante dos días.
Los cofrades de Santa Cruz, Corpus Christi, Concepción y San Elena, son
los encargados de transportar al Divino Infante, en una andarilla de madera de
ciprés, dentro de un camarín, al que los cofrades llaman nicho.
Este año, el grupo estrenó escaparte gracias a una aporte concedido
por el Inguat, como apoyo a la cultura popular de ese lugar.
La pequeña escultura vestida con ropa de bebé tejida, recostada
sobre pétalos de rosa, es el punto de interés de centenares de
personas que asisten a la misa en la iglesia episcopal de la localidad, a cargo
del sacerdote Lucas Choc, pues por diferencias y malentendidos con otros grupos
religiosos del lugar, a los cofrades se les niega el acceso al templo católico
local.
Pese a ello la tradición continúa, y durante dos días la
comitiva lleva hasta el interior de los hogares la pequeña anda con el
Niño Jesús, para deleite de los niños y consuelo de los
adultos.
El 6 de enero, día de Reyes, en que la iglesia celebra la Epifanía
del Señor, la pequeña imagen es retirada del templo y resguardada
por los cofrades, para concluir el ciclo navideño.
En Patzún
El Día de Los Inocentes, 28 de diciembre, desde que amanece se puede ver
a un grupo de jóvenes corriendo por las calles de Patzún, Chimaltenango.
Transportan una caja adornada con flores y otros artículos en la que se
puede ver la imagen de un Niño Dios acostado sobre pétalos de rosas
y cubierto con un velo.
Entran en una casa, ponen el mueble frente al Nacimiento o altar
hogareño
de Navidad, y descansan breves instantes mientras las familias pronuncian oraciones,
de rodillas.
La llegada de la comitiva se anuncia con una campanilla y el toque
de un tamborón
y pito, además del olor a incienso y el contínuo estallar de cohetes
y bombas voladoras. Un grupo de niños va adelante, durante todo el recorrido
riega pino por donde pasará el cortejo.
Don Julián Matzul, Cofrade del Niño Dios, junto a Alejandro Tuj
Tuj, Bernardino Teleguario Matzul y Luis Ajuchán, son los encargados de
supervisar a los jóvenes, que por turnos, cargan el camarín del
Niño, y a quienes tienen que seguir caminando, pues sería imposible
que soportaran correr tras ellos durante dos días seguidos.
“El paso del grupo podría ser más lento, pero la tradición
manda recordar el pasaje bíblico de la Huída a Egipto, de José,
María y el Niño, para escapar de la matanza de recién nacidos
ordenada por Herodes", explica don Bernardino, con más de treinta
años de participar en esta actividad. "Además, si no se corre,
no daría tiempo para visitar todas las casas de los devotos", añade.
Santa María de Jesús
En esta comunidad al pie del Volcán
de Agua, la imagen del niño
Jesús sale dos días a bendecir los hogares de los pobladores.
El 25 de diciembre en la madrugada, los cofrades salen del templo con cuatro
imágenes
del infante, e igual número de comitivas se dirigen a los diferentes
puntos cardinales del pueblo para visitar las casas de los devotos. Al caer
la noche, después de caminar varios kilómetros se reúnen
nuevamente en el templo para orar y concluir la visita. La segunda parte de
este ritual está a cargo de los grupos parroquiales. Ellos organizan
una procesión
en la que recrean un pasaje bíblico relacionado con el infante. El niño,
de unos 30 centímetros de alto, es vestido con la camisa que identifica
a los varones de Santa María, permanece en el altar principal del templo
hasta ser colocado en el anda, en brazos de una imagen de la Virgen María,
para recorrer el pueblo en hombros de los devotos.
Previo a ello, en la mañana, tres Convites recorren el pueblo. Son grupos
de personas que bailan disfrazados. Originalmente bailaban para anunciar los
festejos patronales ocho días antes del día principal. Antes los
participantes imitaban a conocidos personajes del pueblo, costumbre que ha cambiado
para disfrazarse de personajes de la televisión y el cine. Acompañados
de potentes altavoces y conjuntos musicales instalados en camiones, no pueden
pasar inadvertidos para ningún vecino que se acerca con curiosidad a verlos
y premia con aplausos las actuaciones. |