El abuelo gallero
A Gustavo Ovando, sus amigos le dicen “el abuelo”, porque
tiene 75 años, pero también le llaman “el
gallero”, porque desde hace 50 años fabrica réplicas
de estas aves.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
Desde hace 50 años, la vida de Gustavo Campos
depende de los palenques y sus gallos; Sin embargo niega ser un
gallero, como le llaman muchos de sus amigos. “Yo no soy
gallero, aunque vivo de las plumas de estos animales”, dice
el artesano.
Confundido entre la multitud de compradores y vendedores de la
6a. avenida entre 11 y 12 calles de la zona 1, “el abuelo” como le conoce la mayoría,
expone los gallos que fabrica con las plumas de las aves muertas en los palenques.
El tiempo le ha permitido desarrollar su creatividad y por eso también
elabora algunos tecolotes, garzas, faisanes y hasta “aves irreales”.
Cambió su vida
Un simple cuadro, fabricado con plumas, donde se representaba una
pelea de gallos en tres escenas fue el hecho que cambió la vida de Ovando hace 50 años. “Una
señora me mostró un cuadro traído de México, donde
unos gallos estaban en pleno combate”, recuerda “el abuelo”.
Esa experiencia llegó a Ovando justo cuando más lo necesitaba,
ya que se encontraba sin trabajo, pues se había fracturado un tobillo
cuando realizaba trabajos de electricidad. También le favoreció que
en la casa donde vivía, en la zona 6 de la capital, había gallinas. “Recogía
las plumas y las pegaba sobre cartones dándoles forma de gallos”,
relata.
A partir de allí, finales de la década de 1950, los palenques se
convirtieron en sus mejores aliados y el primero que visitó fue uno que
estaba ubicado en Jocotales. “Una señora desplumaba los gallos muertos
y yo me llevaba las plumas en un costal, para luego hacer mis gallos”,
añade. El desarrollo de algunos materiales
ha obligado a Ovando a realizar cambios en la elaboración
de sus productos. Al inicio, por ejemplo, sus gallos los hacía
sobre cartones y luego sobre petates. Posteriormente decidió hacer
sus aves de forma tridimensional, para lo cual utilizó, inicialmente,
semillas de jocote, luego madera y actualmente yeso. Eso sí, lo que nunca
ha cambiando son las plumas de gallo. Aunque últimamente ha experimentado
con las de paloma y de faisán.
Ante el público
La calidad de sus productos le ha permitido estar en exposiciones, así como
también vender en el extranjero.
- En 1988 montó una exposición en el Centro de Estudios
Folclóricos
de la Usac. Estaba programada para durar tres semanas, pero una huelga
en la Usac, hizo que solamente durara una. Fue patrocinada por la embajada
de Venezuela.
- Ha vendido sus productos en Estados Unidos, México,
Honduras, El Salvador y Nicaragua.
- Durante un festival gastronómico fabricó palomas
y chompipes de tamaño natural, para demostrar cómo
se hacían los
platillos típicos en el restaurante Arrin Cuan.
- Es uno de los primeros vendedores que se instalaron en las aceras
de la 6a. avenida, hace, aproximadamente 30 años.
Vendía
cadenas, pulseras y gargantillas.
|