Semanario de Prensa Libre • No. 81 • 22 de Enero de 2006    


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Editorial

A propósito
Otra identidad

Es casi una frase hecha la de decir que Guatemala es un país multiénico, plurilingüe y multicultural, pero hace falta rescatar el significado de cada uno de esos términos y llevarlos al plano de la realidad.

Gerardo Jiménez
Editor

Una forma de lograrlo es descubriendo las identidades con las cuales convivimos en este territorio. El municipio de Livingston, Izabal, es comúnmente asociado a la etnia garífuna, que ciertamente lo puebla y también lo alegra con su manera bulliciosa y optimista de ver la vida. Sin embargo, también habitan allí la etnia ladina, los kekchíes y algunos kaqchikeles. A ellos se suma ahora una identidad que, si bien ha permanecido sin mayores estudios, no le resta valor al aporte de tradiciones y pensamiento que pueden agregar al mosaico guatemalteco de cosmovisiones.

Ellos son los descendientes de inmigrantes hindúes que salieron, como muchos otros inmigrantes, de su país en busca de una mejor vida. La ruta seguida fue probablemente a través de las islas del Caribe, hasta llegar al territorio de Belice, por donde se desplazaron hasta asentarse, algunos de ellos, en la ribera de Río Dulce. Durante décadas sólo formaron familias entre sí, lo cual preservó muchos de sus rasgos fisonómicos que ahora son su principal indicador étnico. Aunque no conocen la lengua hindi ni practican la religión de sus ancestros, están cobrando cada vez mayor consciencia de lo que su ascendencia representa.

De hecho también es poco conocida la existencia de la cámara de comercio Hindú-Guatemalteca, la cual les está empezando a prestar atención, en el sentido de darles a conocer datos sobre la historia, arte y tradiciones del país del cual salieron sus antepasados, pero en donde están sus raíces. Algunos ancianos de la aldea Crique Chino todavía recuerdan historias de sus abuelos, así como fragmentos de un inglés, conocido como creole, que adaptaron a sus necesidades expresivas. De ello nos cuenta el reporte central de este domingo, investigado por el arqueólogo francés Sebastien Perrot-Minot, con el registro fotográfico de Carlos Sebastián.

 
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