Semanario de Prensa Libre • No. 82 • 29 de Enero de 2006    


   Portada
   Editorial
   Opinión
   Cartas
   D todo un poco
   Claroscuro
   D frente
   D ciudad
   D portafolio
   D historia
   D fondo
   D mundo
   D cultura
   D farándula
   D viaje
   Punto final
   D archivo
   Directorio


D ciudad

De la escoba a las tijeras
El oficio de barbero fue elegido por 11 integrantes de una familia, quienes lo aprendieron con ver a los profesionales.

Por Julio Lara

La familia González Díaz llegó a la ciudad procedente de Mataquescuintla, Jalapa. El primer trabajo que tuvieron fue de barrenderos, luego fueron encargados de caja y después se convirtieron en barberos respetables.

La familia de peluqueros está compuesta por los hermanos Julio y Miguel Ángel y sus ocho primos, todos aprendieron el oficio sólo con ver, pues no estudiaron en una academia.

Nueve primos González se dedican actualmente al oficio de peluquero
en Boca del Monte.

Julio ahora trabaja en una barbería en la zona 1. Anteriormente, con su padre Oswaldo, quien murió hace 12 años, se dedicaban a vender cebollas en La Terminal, zona 4. Su madre Sofía del Carmen vino a la capital cuando su esposo enfermó.

Fue entonces cuando comenzó la migración de la familia y así dio inició una estirpe de barberos que prestan sus servicios a niños y adultos en la capital, Villa Nueva y la aldea Boca del Monte, Villa Canales.

Tiempo después, los primos de Julio: Romeo, Erwin, Alex, Óscar, Marvin, José, Celso y Armando llegaron a la ciudad para seguir el camino de los parientes que residían en la ciudad.

Los primeros en venir trabajaron en la barbería Donald, ubicada en un centro comercial de la zona 9. Los otros jóvenes recorrieron el mismo camino, empezaron como barrenderos, pero después de observar por largo tiempo a los barberos quisieron probar suerte desarrollaron con mayor perfección el trazo del peine y el fino corte de la tijera de las cabelleras de niños y adultos.

Pero empezar no es fácil y más en un oficio que necesita de mucha práctica; por ello, los integrantes de la familia González Díaz ofrecían sus servicios de corte de cabello a lustradores y a los agentes de seguridad que trabajaban en el centro comercial.

Miguel Ángel, de 25 años, cuenta que tiene cinco años de ser peluquero. Actualmente trabaja en la barbería Jireh, en la aldea El Carmen, de Boca del Monte, los vecinos los conocen y solicitan sus servicios porque tienen un don especial para el corte de pelo de los niños, sin importar que sean los más berrinchudos. “La amabilidad y el carisma es importante en esta profesión”, dice.

La meta de los primos barberos es llegar a tener su propio negocio, pero mientras este sueño se realiza continúan con su trabajo, el cual les trae mucha satisfacción, y también aprovechan para juntarse y jugar futbol, pues entre todos hacen un equipo.

Sólo con ver

“Todos ellos empezaron aquí en la barbería Donald, hacían limpieza. Por la confianza, se les permitía cobrar en la caja y luego cuando se sabía que podían cortar bien el pelo, se les daba la plaza", recuerda Noé Herrarte, encargado de la peluquería.

Al hablar muestra su satisfacción y sonríe: “Ninguno necesitó mucho tiempo para aprender. Creo que fue entre 6 y 12 meses y luego todos se volvieron profesionales”, explica.

Cuenta que el primero en llegar a la barbería fue Marvin, de 29 años. “Siguieron Erwin, 25, José, 27 y Julio, pero luego llegaron los demás. Ellos siempre fueron muy colaboradores, esa es su mejor virtud”.

 
© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
revistad@prensalibre.com.gt
www.prensalibre.com