La epopeya de Quiriguá
El grandioso y dramático pasado de la famosa ciudad maya del Motagua.
Ppor Sébastien
Perrot-Minnot
fotos carlos sebastián infogrAfía dennys mejíaz
Durante 10 siglos, las ruinas de Quiriguá permanecieron
en el olvido, en la densa y cálida selva de la planicie
del río Motagua (departamento de Izabal). Como la Bella
durmiente del bosque, los soberanos de piedra de la ciudad maya
esperaban el fin de su largo sueño, para empezar a contar
su increíble historia. Y el momento llegó en 1840,
cuando el artista inglés Frederick Catherwood redescubrió Quiriguá,
y dibujó dos de sus estelas. Las difíciles condiciones
de su estancia en la insalubre vegetación selvática
no le permitieron quedarse mucho tiempo. En 1841, el explorador
americano John L. Stephens, colega de Catherwood, publicó el
reporte y los dibujos de Quiriguá en sus Incidentes de viaje
por Centroamérica, Chiapas y Yucatán, un libro que
tuvo mucho éxito y dio a conocer al mundo el asombroso legado
de los antiguos mayas. De la ciudad de Quiriguá, Stephens
expresaba: “Su nombre se ha perdido, su historia queda misteriosa…".

Estela e (771 dc) es la mas importante del mundo maya; alcanza
la altura de 10.66 mts. y pesa 60 toneladas. Este monumento
reflejó la potencia de la ciudad de Quirigua bajo
el reino de Cauac Cielo (724-784). |
En
1854, el médico austriaco Karl Scherzer redactó un
informe más extenso sobre los vestigios, pero las primeras
grandes investigaciones fueron llevadas a cabo por el arqueólogo
británico Alfred Percival Maudslay entre 1881 y 1894. Maudslay
levantó un mapa, tomó fotos de todos los monumentos
visibles, y sacó también unos moldes de las esculturas,
para el Museo Británico (Londres). El sitio impresionó mucho
al explorador y su viaje “realizado simplemente para escaparse
de los rigores del invierno inglés fue seguido por siete
expediciones desde Inglaterra, con el propósito de desarrollar
más exploraciones e investigaciones arqueológicas” en
el área maya.
En 1910, la empresa bananera americana United Fruit Company compró las
plantaciones donde yacían los vestigios de Quiriguá, y creó un
parque arqueológico. En las primeras décadas del siglo 20, los
arqueólogos Edgar Lee Hewitt y Sylvanus Morley llevaron a cabo más
estudios, con el apoyo del Instituto Arqueológico de América
y de la Institución Carnegie de Washington. Entre 1974 y 1979, Robert
Sharer (Universidad de Pensilvania) llevó a cabo un ambicioso proyecto
arqueológico, en colaboración con el Instituto de Antropología
e Historia de Guatemala (IDAEH). Poco después, en 1981, la Unesco inscribió el
sitio de Quiriguá en la lista del Patrimonio de la Humanidad.
Las imponentes esculturas de arenisca son los vestigios
que impresionan más
al visitante. En la Gran Plaza se yerguen varias estelas que representan
y glorifican a los antiguos soberanos de la ciudad. La estela E
es la más
alta de Mesoamérica: alcanza los 10.6 m de altura, y pesa más
de 60 toneladas. Los llamados “zoomorfos” tienen la forma de
monstruos mitológicos, y se relacionan también con los grandes
sucesos de la vida de los gobernantes. Algunas esculturas adornaban también
los edificios. Los abundantes textos jeroglíficos que cubren los
monumentos fascinaron a numerosos investigadores. Cuentan sobre los grandes
eventos de los reinos sucesivos (entronizaciones, guerras, conquistas,
casamientos, fallecimientos…).
La primera estela conocida fue erigida en 478 d.
C., algunas décadas
después de la fundación de la ciudad, por inmigrantes que venían
tal vez de Tikal. Pero Quiriguá tuvo su auge durante el reino del terrible
Cauac Cielo (724-784 d. C.), que corresponde a un período de intensa
actividad constructiva, artística y guerrera. En el año 738 ocurrió un
suceso sumamente dramático: el gobernante de la gran ciudad maya de
Copán (Honduras), 18-Conejo, fue capturado y decapitado. Quiriguá,
después de permanecer 3 siglos bajo el yugo de Copán, se volvió independiente.
Cauac Cielo está representado en la mayoría de los monumentos
de la Gran Plaza. Uno de ellos, la Estela D (que data de 766), adorna en la
actualidad las monedas de 10 centavos de Guatemala. La última inscripción
conocida en Quiriguá fue hallada en un palacio de la acrópolis
y corresponde al año 810, durante el reino de Jade Cielo. Estaba en
marcha el colapso de la civilización maya clásica…
Además de los acontecimientos
históricos, las inscripciones de
Quiriguá nos dan igualmente un testimonio de los avanzados conocimientos
matemáticos y astronómicos de los antiguos pobladores.
En el tiempo de la ocupación de la ciudad, los mayas tenían
el calendario más preciso del mundo, y su pasión cronológica
no parecía
tener fin. Las inscripciones de las Estelas D y F de Quiriguá incluyen
cómputos que se remontan hasta 90 y 400 millones de años…
Al
igual que la escultura, la arquitectura de Quiriguá recuerda
Copán. La Gran Plaza está delimitada por una serie
de pequeños y medianos edificios al norte y al este, y por
la Acrópolis al sur. Este último complejo, adonde
se accede por una monumental escalinata, reunía estructuras
residenciales y administrativas (de Cauac Cielo y Jade Cielo),
así como altares dedicados probablemente al culto de los
antepasados de la dinastía reinante. Por otra parte, las
excavaciones revelaron la presencia, debajo de la parte oeste de
la acrópolis, de una cancha de juego de pelota, que quedó completamente
sepultada. Otra cancha de este juego ritual se puede apreciar a
unos metros de la base de la escalinata de entrada a la Acrópolis.
Los edificios de Quiriguá estaban revestidos de una capa
de estuco pintado y, a veces, moldeado para obtener relieves.
La ciudad obtenía probablemente su importancia de su prominente papel
en el comercio a larga distancia (especialmente, la exportación del
cacao, el jade y la obsidiana). Además de sus lazos con Copán,
la ciudad de Quiriguá, que era probablemente un puerto en el Río
Motagua, tenía muchas relaciones con las tierras altas, la costa del
Pacífico, el Mar Caribe (donde existían puertos marítimos
mayas) y Petén. Hoy, la influencia de Quiriguá va mucho más
allá, al darle al mundo entero un testimonio de la grandeza de la civilización
maya y la belleza de Guatemala.
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