4 directores poderosos
Estos cuatro realizadores mueven millones de dólares
y espectadores, a través de la imaginación, los
efectos especiales y las estrategias de
mercadeo de sus filmes.
Por Julieta Sandoval
El cine de autor, en donde se consideraba a cada
película como una entidad única, de carácter
intimista, basadas más en el guión, la interpretación
y la habilidad de los realizadores, quedó atrás al
surgir producciones para el consumo masivo. Basado principalmente
en el efectismo que las nuevas tecnologías y los grandes
presupuestos permiten.

Steven Spielberg conocido como el Rey
Midas cinematográfico. |
En este género comercial han destacado ciertos directores como Steven
Spielberg, quien desde su primer éxito Tiburón (1975), ha continuado
en la cúspide hasta ser conocido en el panorama cinematográfico
como “el Rey Midas”: sus producciones generan ostentosas ganancias
y se ha convertido en uno de los realizadores de más influencia en el
medio. Ha producido y dirigido ocho de las 20 producciones más taquilleras
de la historia, entre ellas, Parque jurásico, E.T. El extraterrestre y
En busca del arca perdida. Además ha conseguido que siete de sus películas
se encuentren entre las 100 mejores de todos los tiempos. Ha obtenido dos veces el Premio de la Academia al mejor director
por su trabajo en Salvando al soldado Ryan y La lista de Schindler,
por la que también recibió el Óscar a la mejor
película. Sus compañías de producción,
Amblin Entertainment y Dreamworks SKG, han tenido un enorme éxito
en la industria del espectáculo.
Maestro de ciencia ficción
No puede hablarse de directores taquilleros sin nombrar a George
Lucas, quien se consagró con la saga de temática futurista La guerra de las
galaxias (1977). Este filme rompió todos los récords de taquilla
de su época y ganó siete Óscar.
Lucas logró que la combinación del cómic, el cine de ciencia
ficción y de aventuras, el humor, los héroes y la mitología,
aunados a increíbles efectos especiales lo transformaran en uno de los
directores más importantes de los últimos 30 años.
Aunque La guerra de las galaxias era el primer filme de la saga,
terminó convertido
en el episodio cuatro debido a que el mismo Lucas consideró que con la
tecnología de aquel tiempo no podía empezar a contar la historia
desde el principio, así que decidió hacerlo del modo inverso. Fue
así como construyó a lo largo de más de 20 años,
una obra de culto masiva que atrapó a tres generaciones. En las dos películas que siguieron, El Imperio contra ataca y El retorno
del Jedi, Lucas creó su propio imperio cinematográfico, dedicándose
de lleno a la producción y elaboración de guiones, especializándose
en superproducciones de cine de aventuras.
En 1980, implementó el sistema de sonido THX, nombrado en honor a su primer
filme. Lo estrenó en las mejores salas de cine con El Regreso del Jedi.
Hoy son miles de salas de cine las que cuentan con este recurso para aumentar
el realismo de sus proyecciones.
Una de sus compañías, Industrial Light & Magic, ha desempeñado
un papel clave en muchas de las películas más taquilleras de todos
los tiempos. Fue galardonada en 1994 con un Óscar por Forrest Gump, por
su gran innovación tecnológica para la industria fílmica. El
Ataque de los clones fue la primera película rodada íntegramente
con una cámara digital especialmente diseñada a requerimiento
de Lucas, con 24 fotogramas por segundo, donde cada fotograma puede
ser retocado. Sin embargo, a pesar de su éxito, Lucas ha
mencionado que La guerra de las galaxias fue un “accidente” en
su vida. Un accidente que le ha reportado miles de millones de
dólares, fama y un Óscar de la Academia: todo un
emperador de la ciencia-ficción.
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Maestros del cine
Directores que han dejado huella,
y cuyo poder llegó (o llega) más allá del
set cinematográfico.
David Wark Griffith,
EEUU, 1875-1948.
Charles Chaplin,
EEUU, 1889-1977.
Woody Allen de padres judíos nació en 1935 en EEUU.
Ingmar Bergman,
Suecia, 1918-.
Luis Buñuel,
España,1900-1983.
Federico Fellini,
Italia, 1920-1993.
Jean-Luc Godard,
Francia, 1930.
Alfred Hitchcock,
inglés 1899-1980.
Stanley Kubrick,
EEUU, 1928-1999.
Akira Kurosawa,
Japón, 1910-1998.
David Lynch,
EEUU, 1946.
Martin Scorsese,
Francia, 1933.
Federico Fellini,
Italia, 1920-1993.
Quentin Tarantino,
EEUU, 1963.
François Truffaut,
Francia, 1932-1984.
Orson Welles,
EEUU, 1915-1985.
Arturo Ripstein,
México, 1943. |
Tres filmes a la vez Probablemente,
el neozelandés Peter Jackson pasará a
la historia del cine por ser el primer cineasta que se atreve a
dirigir tres producciones colosales a la vez. Ciertamente ya se
había forjado un nombre destacado en el cine fantástico
y de terror antes de iniciar su andadura al frente de la ambiciosa
trilogía de El Señor de los Anillos.
Apasionado del cine fantástico y de terror se estrena como
director de largometraje con Mal gusto, una comedia de horror alienígena
que rueda con un presupuesto mínimo, que resulta risible
cuando Jackson empieza su mayor y más ambiciosa aventura
cinematográfica: producir, simultáneamente, la trilogía
El Señor de los Anillos, proyecto basado en el libro homónimo
de J.R.R. Tolkien, un clásico de la literatura universal.
Las tres cintas se convierten en un éxito ante el público
y la crítica; la tercera El retorno del Rey triunfa en los Óscar,
llevándose todos los galardones a los que optaba: 11 estatuillas
de 11 nominaciones.
Su último más reciente proyecto es la nueva versión
de una de las películas favoritas de su infancia, el clásico
de terror y aventura King Kong.
De actuar a dirigir
Mel Gibson tenía una carrera ascendente como actor pero
en 1993 decide tomar la silla de director. Se inició con
Hombre sin rostro (1993). Su segundo trabajo Corazón valiente
(1995), le llevó a la cúspide como mejor director
y película. Su última cinta La pasión de Cristo
(2004) tuvo llenos completos en las salas de cine, debido a la
minuciosidad y crudeza de los detalles.
Estas megaproducciones han hecho ganar
millones de dólares
a sus directores, pero también han cambiado las políticas
de mercadeo aplicadas desde comienzos de los 90: concentrar el
esfuerzo publicitario y promocional en pocas películas que
copan luego casi todas las salas de cine de las ciudades de todo
el mundo, con lo que queda escaso lugar para la exhibición
de pequeñas producciones independientes de las industrias
nacionales.
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