A propósito
Historia de altura
La vida de algunos departamentos de Guatemala ha
tenido períodos de actividad política, militar y
económica tan intensa como la misma capital.
El ejemplo más claro es la ciudad de Quetzaltenango, que
desde la época colonial se ha constituido como escenario
de sucesos, leyendas y tradiciones, cuna de personajes notables
y actualmente, una reserva patrimonial que merece una mejor valoración.
Quetzaltenango es el único departamento que ha encabezado
tres intentos separatistas en la historia del país: A principios
del siglo 19 llegó a convertirse en la capital del Estado
de los Altos, que junto a otros territorios de Occidente conformaron
lo que hacia 1824 llegó a conocerse como el Sexto Estado,
cuando todo el istmo constituía una Federación de
Estados.
El Estado de los Altos se resistió a formar parte de Guatemala,
recién independizada, lo cual motivó un pronunciamiento
a favor de la anexión a México, cuando este país
estaba gobernado por un emperador.
Ciertamente, cada intento independentista de los quetzaltecos siempre
fue aplacado a sangre y fuego por los caudillos de turno, pues
en el fondo lo que la lucha perseguía no era tanto un afán nacionalista sino un interés
por conservar el poder político, disputado entre liberales y conservadores.
En todo caso, se ha mantenido hasta la actualidad como la ciudad
más importante
después de la capital y uno de los centros de mayor actividad económica
en la región. Ello ha traído consecuencias, como la modernización
de calles y edificios, el congestionamiento de tránsito y el aumento de
la población, lo cual, de manera similar a la capital, va en detrimento
del patrimonio histórico y cultural.
De la riqueza antañona del
Centro Histórico altense, de las joyas
arquitectónicas y los esfuerzos de conservación nos cuentan Ingrid
Roldán y Carlos Sebastián en nuestro tema de fondo. |