El acero vegetal
La imaginación es el único límite para la variedad
de usos del bambú, una planta con muchas más bondades
de lo que se cree.
Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián
“¡Qué no se puede hacer con el bambú!” exclama
Derick Calderón, presidente de la Asociación Guatemalteca
del Bambú, al iniciar la descripción sobre los productos
que se pueden fabricar con dicha planta: casas, muebles, artículos
de decoración y por supuesto las infaltables artesanías.
El bambú es una planta de América. Por siglos ha crecido desde
México hasta los países del sur, pero no sólo es materia
para elaborar objetos también tiene beneficios ambientales como: protección
del suelo de la erosión, conservación de las reservas hídricas
y captura de óxido de carbono, limpiando el aire que se respira en las
proximidades.
Como cualquier madera, el bambú también requiere un tratamiento
para alejar a los insectos, ya que por estar constituido en buena parte por almidones
es una suculenta comida para estos animales. La cura consiste en la inyección
de agua con un químico especial.
Resistente como hierro
Los bejucos obtenidos del bambú, a primera vista parecen ligeros, pero
son tan resistentes como la madera e incluso como el metal, a tal grado que ha
sido llamado el “acero vegetal”, pues con él pueden construirse
casas de dos y hasta tres niveles, con capacidad de resistir las más inclementes
pruebas climatológicas.
“En un país como Guatemala la construcción de viviendas con
bambú sería beneficioso por ser un material económico”,
afirma Calderón. Lo mismo piensa Luis Naranjo, ingeniero colombiano que promueve
el cultivo e industrialización de una variedad de bambú, bautizada en su país
como “guadua”.
Naranjo estima que además de ser un excelente elemento de construcción
de viviendas, la guadua también puede ser utilizada para construir puentes
e infraestructura agrícola, a un menor costo y rápida ejecución,
así como una larga vida de la obra. La característica de resistencia combinada con liviandad convierte a las
varas de bambú en un elemento anti sísmico, cualidad favorable
para las edificaciones de un país como Guatemala, en donde los temblores
son frecuentes.
“La guadua es el mejor bambú para la construcción”,
dice Naranjo sin dudar y añade que otra propiedad favorable es su fácil
y permanente cultivo, por lo que sólo se siembra una vez. Su reproducción
es eficiente y sigue retoñando a pesar del consumo: “si siembre
400 unidades por hectárea después de seis u ocho años llega
a tener hasta 7 mil guaduas. Alcanza su grado óptimo de desarrollo entre
los cinco y seis años y es bastante rentable”.
El sol y el agua son los ingredientes ideales para estas plantaciones.
Por ello, en la Costa crecen más rápido. “Retalhuleu, Petén,
Sololá, Escuintla y Zacapa son lugares donde se observan cultivos de bambú,
indica Contreras.
Como algo curioso, el ingeniero Naranjo destaca: “En Masagua está el
vivero de guadua más grande del mundo, con una producción de 500
a 700 mil plantas al año”.
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El bambú
Nombre común de un conjunto
de plantas vivaces, leñosas, de porte arbustivo o
arbóreo.
- Agrupadas en unos 45 géneros
y 480 especies de la familia de las Gramíneas. El
bambú crece sobre todo en regiones tropicales y
subtropicales, desde el nivel del mar hasta las zonas cubiertas
por nieves perpetuas; sólo algunas especies se extienden
hasta las regiones templadas. Es muy abundante en el sureste
de Asia y hay algunas especies en América y África.
- Su altura oscila entre el de los
carrizos rígidos de aproximadamente 1 m de altura,
hasta las gigantes de hasta 50 m de altura y 30 cm de diámetro
cerca de la base. Casi todos los bambúes son verticales,
pero algunas especies tienen tallos flexibles que forman
espesuras impenetrables |
Pero Contreras no sólo habla de los beneficios de esta planta también
los muestra. En su propiedad construyó una pequeña habitación
de bambú, en donde las columnas y vigas son gruesos y las paredes fueron
hechas con delgadas tablas, siempre de bambú, reforzadas con cemento. “Esto
las vuelve aún más resistentes y rígidas”, dice. No
se utiliza el hierro, es suficiente la resistencia del bambú. Una casa
pequeña puede estar lista en dos o tres días. La imaginación manda
Contreras empezó su inmersión en el conocimiento del bambú hace
12 años y dice que su afición es igual a la que tiene alguien con
el cultivo de rosas. Ahora cree que la elaboración de objetos utilizando
esta materia prima natural es tan amplia como la imaginación: en Guatemala
se ha utilizado en la industria artesanal para elaborar canastos, al igual que
en otros países. También se observa en muebles como sillas, mesas,
cabeceras de cama, sillones, lámparas y otros más; en objetos decorativos
como cortinas, individuales, candeleros y como elemento ornamental en el jardín,
pues pequeñas varas de bambú cortadas y agrupadas adecuadamente
emiten sonidos agradables al chocarse, movidas por el viento.
En Escuintla funcionan centros educativos a cargo de la misión de cooperación
taiwanesa, para cultivo y elaboración de artesanías, muebles, construcción
de casas, invernaderos y salones de usos múltiples. Shiun Lin es el ingeniero
encargado de la capacitación. Explica que el aprendizaje puede tomar algunas
semanas, empezando desde sencillas artesanías hasta objetos más
complejos.
El amarillo característico
de esta planta lo adquiere después de
ser cortada y puede variar en una gama de colores, de acuerdo al tratamiento
que reciba, explica Contreras. Se le puede aplicar barniz para dejar el color
original, quemarla para dar tonalidades más obscuras o bien colorearla
con pigmentos.
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