Semanario de Prensa Libre • No. 83 • 5 de Febrero de 2006    


   Portada
   Editorial
   Opinión
   Cartas
   D todo un poco
   Claroscuro
   D frente
   D mascota
   D portafolio
   D ecología
   D fondo
   D historia
   D mundo
   D cultura
   D farándula
   D viaje
   Punto final
   D archivo
   Directorio


D ecología

El acero vegetal
La imaginación es el único límite para la variedad de usos del bambú, una planta con muchas más bondades de lo que se cree.

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

“¡Qué no se puede hacer con el bambú!” exclama Derick Calderón, presidente de la Asociación Guatemalteca del Bambú, al iniciar la descripción sobre los productos que se pueden fabricar con dicha planta: casas, muebles, artículos de decoración y por supuesto las infaltables artesanías.

El bambú es una planta de América. Por siglos ha crecido desde México hasta los países del sur, pero no sólo es materia para elaborar objetos también tiene beneficios ambientales como: protección del suelo de la erosión, conservación de las reservas hídricas y captura de óxido de carbono, limpiando el aire que se respira en las proximidades.

Como cualquier madera, el bambú también requiere un tratamiento para alejar a los insectos, ya que por estar constituido en buena parte por almidones es una suculenta comida para estos animales. La cura consiste en la inyección de agua con un químico especial.

Resistente como hierro

Los bejucos obtenidos del bambú, a primera vista parecen ligeros, pero son tan resistentes como la madera e incluso como el metal, a tal grado que ha sido llamado el “acero vegetal”, pues con él pueden construirse casas de dos y hasta tres niveles, con capacidad de resistir las más inclementes pruebas climatológicas.

“En un país como Guatemala la construcción de viviendas con bambú sería beneficioso por ser un material económico”, afirma Calderón.

Lo mismo piensa Luis Naranjo, ingeniero colombiano que promueve el cultivo e industrialización de una variedad de bambú, bautizada en su país como “guadua”.

Naranjo estima que además de ser un excelente elemento de construcción de viviendas, la guadua también puede ser utilizada para construir puentes e infraestructura agrícola, a un menor costo y rápida ejecución, así como una larga vida de la obra.

La característica de resistencia combinada con liviandad convierte a las varas de bambú en un elemento anti sísmico, cualidad favorable para las edificaciones de un país como Guatemala, en donde los temblores son frecuentes.

“La guadua es el mejor bambú para la construcción”, dice Naranjo sin dudar y añade que otra propiedad favorable es su fácil y permanente cultivo, por lo que sólo se siembra una vez. Su reproducción es eficiente y sigue retoñando a pesar del consumo: “si siembre 400 unidades por hectárea después de seis u ocho años llega a tener hasta 7 mil guaduas. Alcanza su grado óptimo de desarrollo entre los cinco y seis años y es bastante rentable”.

El sol y el agua son los ingredientes ideales para estas plantaciones. Por ello, en la Costa crecen más rápido. “Retalhuleu, Petén, Sololá, Escuintla y Zacapa son lugares donde se observan cultivos de bambú, indica Contreras.

Como algo curioso, el ingeniero Naranjo destaca: “En Masagua está el vivero de guadua más grande del mundo, con una producción de 500 a 700 mil plantas al año”.

El bambú
Nombre común de un conjunto de plantas vivaces, leñosas, de porte arbustivo o arbóreo.

- Agrupadas en unos 45 géneros y 480 especies de la familia de las Gramíneas. El bambú crece sobre todo en regiones tropicales y subtropicales, desde el nivel del mar hasta las zonas cubiertas por nieves perpetuas; sólo algunas especies se extienden hasta las regiones templadas. Es muy abundante en el sureste de Asia y hay algunas especies en América y África.

- Su altura oscila entre el de los carrizos rígidos de aproximadamente 1 m de altura, hasta las gigantes de hasta 50 m de altura y 30 cm de diámetro cerca de la base. Casi todos los bambúes son verticales, pero algunas especies tienen tallos flexibles que forman espesuras impenetrables

Pero Contreras no sólo habla de los beneficios de esta planta también los muestra. En su propiedad construyó una pequeña habitación de bambú, en donde las columnas y vigas son gruesos y las paredes fueron hechas con delgadas tablas, siempre de bambú, reforzadas con cemento. “Esto las vuelve aún más resistentes y rígidas”, dice. No se utiliza el hierro, es suficiente la resistencia del bambú. Una casa pequeña puede estar lista en dos o tres días.

La imaginación manda

Contreras empezó su inmersión en el conocimiento del bambú hace 12 años y dice que su afición es igual a la que tiene alguien con el cultivo de rosas. Ahora cree que la elaboración de objetos utilizando esta materia prima natural es tan amplia como la imaginación: en Guatemala se ha utilizado en la industria artesanal para elaborar canastos, al igual que en otros países. También se observa en muebles como sillas, mesas, cabeceras de cama, sillones, lámparas y otros más; en objetos decorativos como cortinas, individuales, candeleros y como elemento ornamental en el jardín, pues pequeñas varas de bambú cortadas y agrupadas adecuadamente emiten sonidos agradables al chocarse, movidas por el viento.

En Escuintla funcionan centros educativos a cargo de la misión de cooperación taiwanesa, para cultivo y elaboración de artesanías, muebles, construcción de casas, invernaderos y salones de usos múltiples. Shiun Lin es el ingeniero encargado de la capacitación. Explica que el aprendizaje puede tomar algunas semanas, empezando desde sencillas artesanías hasta objetos más complejos.

El amarillo característico de esta planta lo adquiere después de ser cortada y puede variar en una gama de colores, de acuerdo al tratamiento que reciba, explica Contreras. Se le puede aplicar barniz para dejar el color original, quemarla para dar tonalidades más obscuras o bien colorearla con pigmentos.

 
© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
revistad@prensalibre.com.gt
www.prensalibre.com