Juan José Hermosilla:
El ingeniero campeón
Juan José Hermosilla ha combinado la ingeniería con la práctica
del deporte con la misma finalidad: buscar la excelencia. .
Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián
Dos pasiones ha tenido en su vida Juan José Hermosilla:
su profesión de ingeniero civil y el deporte. En la primera
ha participado en la construcción de edificios como el hotel
Camino Real, la Embajada de Estados Unidos o la torre Internacional.
En cuanto a la actividad física, destacó en cinco
disciplinas (tenis, squash, ping pong, golf y boliche) lo cual
lo colocó entre las cinco personas que están en el
Salón de la Fama deportiva de Guatemala. En su vida pudo
combinar la profesión y el deporte. “Nunca tuve que
decidir entre alguna de las dos, aunque lo primero era mi carrera,
porque de eso vivo, pero el deporte ha sido un buen pasatiempo”,
dice.
Sin embargo, Hermosilla tuvo un momento difícil en su vida: fue secuestrado,
pero fue algo que no lo detuvo ni le quitó el entusiamo y a sus 72 años
sigue practicando.

“Todo lo que hice lo he hecho por Dios. Él
me dió la habilidad para hacerlo”
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Cinco disciplinas
Su padre lo introdujo en el mundo del deporte y fue quien le
dio las primeras lecciones de tenis a los nueve años, en 1942.
Le gustó tanto que en una finca de la familia construyeron
una cancha para poder practicar.
Sin embargo, no se conformó sólo con el tenis y experimentó con
otras disciplinas: ping pong, boliche, squash y golf. Pero el preferido
siguió siendo el deporte blanco, con el cual llegó a
ser campeón a los 17 años, en 1951.
En su paso por la universidad estadounidense también dejó huella
con el deporte. “No sólo soy el mejor jugador de raqueta
sino el mejor atleta graduado de IMT (Massachussetts Institute
of Technology)”.
Hermosilla inició sus estudios en la Universidad de San Carlos de Guatemala,
después viajó al país del norte para continuar con su formación
académica, estuvo en la universidad de Iowa y luego se trasladó a
IMT: el cambio no le permitió jugar en el primer año de estudios.
También al final tuvo que elegir, pues en el último año
elaboró su tesis y no podía viajar para cumplir con los compromisos
deportivos.
Hermosilla eligió este deporte en EEUU porque lo podía practicar
bajo techo, debido a las temperaturas bajas que se registran en época
de invierno. Un día lo vio el entrenador de la universidad y lo invitó a
participar en el equipo. Fue ahí en donde empezó su participación
oficial. En el año intercolegial 1955-1956, llegó a la final, en la cual
quedó en segundo lugar. “Soy el único de la universidad y
además latino que ha llegado a la final en squash”, dice con orgullo.
Al volver a Guatemala continuó con
su pasión por el deporte, afición
que combinó con el trabajo. Esto lo llevó a que en 1961 fuera campeón
de las cinco disciplinas antes mencionadas, así también le dio
la posibilidad de entrar en el Salón de la Fama que fue creado en 1987.
“Un
Salón de la Fama existe en todos los países
del mundo, pero el de Guatemala se quedó estático”:
cuenta Hermosilla. Dice que pese a haber sido vicepresidente de
la Confederación Deportiva Autónoma nunca pudo ampliar
ese reconocimiento a quienes considera grandes atletas, como Mateo
Flores ganador de la Maratón de Boston; Teodoro Palacios
Flores campeón de salto alto y cuyo nombre ostenta el gimnasio
nacional; Víctor Manuel Castellanos campeón panamericano
de tiro y Manuel Soberón, quien ganó una medalla
de oro en esgrima en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en
1950.
“El quinto hombre soy yo, por ganar los cinco deportes el mismo
año”, señala con una mezcla de orgullo y decepción.
Después ya nadie entró a ese sitio de honor. “No
se quiso seguir aumentándolo, pese a que han existido deportistas
maravillosos como Enrique Torrebiarte, que hasta un estadio lleva
su nombre” comenta el deportista. Hermosilla cree una probable
razón de esta falta de reconocimiento radica en que a ciertos
guatemaltecos se les dificulta reconocer el talento superior de otros.
Impulso a talentos
A pesar de sus méritos, no duda en apoyar a los nuevos valores
del deporte, tal el caso de los hermanos Chávez. “Me
llevé a Daniel a una universidad de EEUU en donde estuvo
dos años mejorando su tenis, regresó en 1987. Así llegó a
ser el mejor de Centroamérica, fue campeón nacional
por muchos años y todavía continúa en su carrera”,
cuenta. Recuerda que Guatemala en tenis llegó a estar en
la clasificación 4, pero los Chávez la rescataron
hasta ponerla en la número 2 el año pasado. “Ellos
han sido los mejores jugadores de tenis de los últimos 25
años”.
Un mal recuerdo en su vida
Aunque su deporte predilecto ha sido el tenis, le tiene un
afecto muy especial al golf, el cual le sirvió para salir adelante
de una de las peores experiencias que ha enfrentado en su vida:
el secuestro. Lo califica como algo cruel y cobarde: “yo
no sabía si me iban a matar o no”, dice.
El 27 de diciembre de 1976 varios hombres entraron a la oficina
de Hermosilla y se lo llevaron. Después de 72 días de cautiverio fue liberado,
el 8 de marzo de 1977. Sus captores le dieron Q5 para que pudiera tomar un
taxi y regresara a su casa.
“Pude ganar el campeonato siete meses después de haber sido liberado
por los secuestradores”, explica. “Haber estado privado de mi libertad
es algo cruel. No le digo quién estuvo involucrado porque me daría
vergüenza que se enterarán, pues hoy en día está en
un alto puesto en el gobierno. Con la firma de la paz la guerrilla entró al
gobierno y uno de ellos está ahí”, dice. Cuando el entrevistado se encontraba cautivo asesinaron en El
Salvador a su amigo, Roberto Poma, “miembro de las familias más influyentes
de ese país, lo peor fue que me lo dijeron para hacerme sentir mal”.
Hermosilla dice que esta difícil prueba no lo detuvo, algo que lo ayudó a
tener fuerzas fue su carácter y formación. “Cuando todos
creía que estaba acabado como persona demostré que todavía
existía y quizá mejor. Siente meses después de esa mala
experiencia pude ganar el campeonato de golf”, asegura.
El año pasado, MIT reconoció la trayectoria deportiva de Hermosilla
en ese centro de estudios y en Guatemala.
Construir, la otra pasión
“Todos estos son los edificios que he hecho”, dice Hermosilla al
mostrar las fotografías que están colocadas en una habitación
de su oficina. No están todas pues desde que regresó a Guatemala
después de su graduación en 1957 ha estado al frente de la construcción
de 152 edificios.
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Triunfos
Una de campeonatos.
- Campeón
nacional en: squash por 26 años, de 1952 a 1978.
Golf, tres años 1961, 1977 y 1980. Boliche, 1961. Ping Pong,
1961. Tenis, 1951, 1958, 1959 y 1961 y campeón de Centroamérica
1958-1959.
- En 1961 fue
deportista del año al ganar el campeonato nacional
de cinco disciplinas. Ese año la Asociación de Cronistas
Deportivos lo nombró atleta del año.
- Gané dos
medallas olímpicas de veteranos en tenis, en
1989 en Dinamarca y en 1994 en Australia.
- Capitán
de la Copa Davis de Guatemala por 7 años, 1990
a 1994 y de 1999 a 2000.
- Único
guatemalteco que le ha ganado a un campeón nacional
de tenis mexicano. En 1957 a Mario Llamas. |
La construcción ha sido
su otra pasión en su vida, unida a las
raquetas, no la dejó pese a su éxito en los deportes tanto
a nivel nacional como internacional. Su primera obra fue el Hotel Maya
o Sheraton, hoy Conquistador Ramada. Le siguió el Camino Real
y después vinieron
muchas otras, como la Embajada de EEUU. Dice que cada uno de los edificios
es diferente por lo que “no
puede elegir” uno en especial, pero para contestar la pregunta
sobre ¿cuál es el preferido? considera que en donde
están los bancos SCI y la Torre Internacional en la zona
9 y 10 respectivamente.
Una mirada al deporte actual
Al estar con una persona que ha sido deportista toda su vida
y en diferentes disciplinas era obligado hacer la pregunta ¿cómo
mira el deporte del país en la actualidad? Hermosilla primero
se resiste a hablar del tema, pero después comentó, “Creo
que el deporte latinoamericano nunca va a salir adelante, porque
hay países que invierten fortunas para que un jugador gane,
acá no hay dinero para eso”.
Tiene que surgir genios, como Mary Moreno, quien
dirige el te kwan do, por lo que estuvimos a un paso de ganar
una medalla olímpica. En otras disciplinas como natación, se quiere que Álvaro
Fortuny se entrene en una universidad de EEUU con una beca de Q1
mil que el Comité Olímpico le da mensualmente, mientras
Gary Hol obtiene financiamiento de US$ 100 mil o US$ 200 mil. “Es
imposible que Álvaro pueda ir a todas las competiciones
a las que va Gary o tener los mismos entrenadores. El elemento
humano se tiene, pero no el económico”, asegura.
Otra desventaja para Hermosilla es la falta de educación.
Muchos de esos campeones europeos han estudiado y se han graduado,
esto hace que miren la vida de forma diferente de aquel que no
tiene estudios. Pero acá muchos tiene que ayudar a su papá en
el trabajo, dejando su opción de estudiar, así es
imposible que alguien pueda hacer deporte de alto nivel.
El deporte de Guatemala si no tiene dinero no saldrá adelante.
El poco asignado se va casi en su totalidad a una sola rama, la
que juega la mayoría, el futbol. Aunque sólo Dios
sabe cuándo vamos a llegar a un Mundial. Aún practica
tenis cinco horas a la semana. El esquash ya no mucho, porque ha
variado.
Al finalizar la conversación
Hermosilla dice: “Todo
lo que yo hice lo hice por Dios, porque todo está en manos
de él. Él decidió que yo hiciera esto y él
me dio la habilidad de poder hacerlo”.
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