Semanario de Prensa Libre • No. 83 • 5 de Febrero de 2006    


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Juan José Hermosilla:
El ingeniero campeón
Juan José Hermosilla ha combinado la ingeniería con la práctica del deporte con la misma finalidad: buscar la excelencia. .

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

Dos pasiones ha tenido en su vida Juan José Hermosilla: su profesión de ingeniero civil y el deporte. En la primera ha participado en la construcción de edificios como el hotel Camino Real, la Embajada de Estados Unidos o la torre Internacional. En cuanto a la actividad física, destacó en cinco disciplinas (tenis, squash, ping pong, golf y boliche) lo cual lo colocó entre las cinco personas que están en el Salón de la Fama deportiva de Guatemala. En su vida pudo combinar la profesión y el deporte. “Nunca tuve que decidir entre alguna de las dos, aunque lo primero era mi carrera, porque de eso vivo, pero el deporte ha sido un buen pasatiempo”, dice.

Sin embargo, Hermosilla tuvo un momento difícil en su vida: fue secuestrado, pero fue algo que no lo detuvo ni le quitó el entusiamo y a sus 72 años sigue practicando.

“Todo lo que hice lo he hecho por Dios. Él me dió la habilidad para hacerlo”

Cinco disciplinas

Su padre lo introdujo en el mundo del deporte y fue quien le dio las primeras lecciones de tenis a los nueve años, en 1942. Le gustó tanto que en una finca de la familia construyeron una cancha para poder practicar.

Sin embargo, no se conformó sólo con el tenis y experimentó con otras disciplinas: ping pong, boliche, squash y golf. Pero el preferido siguió siendo el deporte blanco, con el cual llegó a ser campeón a los 17 años, en 1951.

En su paso por la universidad estadounidense también dejó huella con el deporte. “No sólo soy el mejor jugador de raqueta sino el mejor atleta graduado de IMT (Massachussetts Institute of Technology)”.

Hermosilla inició sus estudios en la Universidad de San Carlos de Guatemala, después viajó al país del norte para continuar con su formación académica, estuvo en la universidad de Iowa y luego se trasladó a IMT: el cambio no le permitió jugar en el primer año de estudios. También al final tuvo que elegir, pues en el último año elaboró su tesis y no podía viajar para cumplir con los compromisos deportivos.

Hermosilla eligió este deporte en EEUU porque lo podía practicar bajo techo, debido a las temperaturas bajas que se registran en época de invierno. Un día lo vio el entrenador de la universidad y lo invitó a participar en el equipo. Fue ahí en donde empezó su participación oficial.

En el año intercolegial 1955-1956, llegó a la final, en la cual quedó en segundo lugar. “Soy el único de la universidad y además latino que ha llegado a la final en squash”, dice con orgullo.

Al volver a Guatemala continuó con su pasión por el deporte, afición que combinó con el trabajo. Esto lo llevó a que en 1961 fuera campeón de las cinco disciplinas antes mencionadas, así también le dio la posibilidad de entrar en el Salón de la Fama que fue creado en 1987.

“Un Salón de la Fama existe en todos los países del mundo, pero el de Guatemala se quedó estático”: cuenta Hermosilla. Dice que pese a haber sido vicepresidente de la Confederación Deportiva Autónoma nunca pudo ampliar ese reconocimiento a quienes considera grandes atletas, como Mateo Flores ganador de la Maratón de Boston; Teodoro Palacios Flores campeón de salto alto y cuyo nombre ostenta el gimnasio nacional; Víctor Manuel Castellanos campeón panamericano de tiro y Manuel Soberón, quien ganó una medalla de oro en esgrima en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1950.

“El quinto hombre soy yo, por ganar los cinco deportes el mismo año”, señala con una mezcla de orgullo y decepción. Después ya nadie entró a ese sitio de honor. “No se quiso seguir aumentándolo, pese a que han existido deportistas maravillosos como Enrique Torrebiarte, que hasta un estadio lleva su nombre” comenta el deportista. Hermosilla cree una probable razón de esta falta de reconocimiento radica en que a ciertos guatemaltecos se les dificulta reconocer el talento superior de otros.

Impulso a talentos

A pesar de sus méritos, no duda en apoyar a los nuevos valores del deporte, tal el caso de los hermanos Chávez. “Me llevé a Daniel a una universidad de EEUU en donde estuvo dos años mejorando su tenis, regresó en 1987. Así llegó a ser el mejor de Centroamérica, fue campeón nacional por muchos años y todavía continúa en su carrera”, cuenta. Recuerda que Guatemala en tenis llegó a estar en la clasificación 4, pero los Chávez la rescataron hasta ponerla en la número 2 el año pasado. “Ellos han sido los mejores jugadores de tenis de los últimos 25 años”.

Un mal recuerdo en su vida

Aunque su deporte predilecto ha sido el tenis, le tiene un afecto muy especial al golf, el cual le sirvió para salir adelante de una de las peores experiencias que ha enfrentado en su vida: el secuestro. Lo califica como algo cruel y cobarde: “yo no sabía si me iban a matar o no”, dice.

El 27 de diciembre de 1976 varios hombres entraron a la oficina de Hermosilla y se lo llevaron. Después de 72 días de cautiverio fue liberado, el 8 de marzo de 1977. Sus captores le dieron Q5 para que pudiera tomar un taxi y regresara a su casa.

“Pude ganar el campeonato siete meses después de haber sido liberado por los secuestradores”, explica. “Haber estado privado de mi libertad es algo cruel. No le digo quién estuvo involucrado porque me daría vergüenza que se enterarán, pues hoy en día está en un alto puesto en el gobierno. Con la firma de la paz la guerrilla entró al gobierno y uno de ellos está ahí”, dice.

Cuando el entrevistado se encontraba cautivo asesinaron en El Salvador a su amigo, Roberto Poma, “miembro de las familias más influyentes de ese país, lo peor fue que me lo dijeron para hacerme sentir mal”.

Hermosilla dice que esta difícil prueba no lo detuvo, algo que lo ayudó a tener fuerzas fue su carácter y formación. “Cuando todos creía que estaba acabado como persona demostré que todavía existía y quizá mejor. Siente meses después de esa mala experiencia pude ganar el campeonato de golf”, asegura.

El año pasado, MIT reconoció la trayectoria deportiva de Hermosilla en ese centro de estudios y en Guatemala.

Construir, la otra pasión

“Todos estos son los edificios que he hecho”, dice Hermosilla al mostrar las fotografías que están colocadas en una habitación de su oficina. No están todas pues desde que regresó a Guatemala después de su graduación en 1957 ha estado al frente de la construcción de 152 edificios.

Triunfos
Una de campeonatos.

- Campeón nacional en: squash por 26 años, de 1952 a 1978. Golf, tres años 1961, 1977 y 1980. Boliche, 1961. Ping Pong, 1961. Tenis, 1951, 1958, 1959 y 1961 y campeón de Centroamérica 1958-1959.

- En 1961 fue deportista del año al ganar el campeonato nacional de cinco disciplinas. Ese año la Asociación de Cronistas Deportivos lo nombró atleta del año.

- Gané dos medallas olímpicas de veteranos en tenis, en 1989 en Dinamarca y en 1994 en Australia.

- Capitán de la Copa Davis de Guatemala por 7 años, 1990 a 1994 y de 1999 a 2000.

- Único guatemalteco que le ha ganado a un campeón nacional de tenis mexicano. En 1957 a Mario Llamas.

La construcción ha sido su otra pasión en su vida, unida a las raquetas, no la dejó pese a su éxito en los deportes tanto a nivel nacional como internacional. Su primera obra fue el Hotel Maya o Sheraton, hoy Conquistador Ramada. Le siguió el Camino Real y después vinieron muchas otras, como la Embajada de EEUU.

Dice que cada uno de los edificios es diferente por lo que “no puede elegir” uno en especial, pero para contestar la pregunta sobre ¿cuál es el preferido? considera que en donde están los bancos SCI y la Torre Internacional en la zona 9 y 10 respectivamente.

Una mirada al deporte actual

Al estar con una persona que ha sido deportista toda su vida y en diferentes disciplinas era obligado hacer la pregunta ¿cómo mira el deporte del país en la actualidad? Hermosilla primero se resiste a hablar del tema, pero después comentó, “Creo que el deporte latinoamericano nunca va a salir adelante, porque hay países que invierten fortunas para que un jugador gane, acá no hay dinero para eso”.

Tiene que surgir genios, como Mary Moreno, quien dirige el te kwan do, por lo que estuvimos a un paso de ganar una medalla olímpica.

En otras disciplinas como natación, se quiere que Álvaro Fortuny se entrene en una universidad de EEUU con una beca de Q1 mil que el Comité Olímpico le da mensualmente, mientras Gary Hol obtiene financiamiento de US$ 100 mil o US$ 200 mil. “Es imposible que Álvaro pueda ir a todas las competiciones a las que va Gary o tener los mismos entrenadores. El elemento humano se tiene, pero no el económico”, asegura.

Otra desventaja para Hermosilla es la falta de educación. Muchos de esos campeones europeos han estudiado y se han graduado, esto hace que miren la vida de forma diferente de aquel que no tiene estudios. Pero acá muchos tiene que ayudar a su papá en el trabajo, dejando su opción de estudiar, así es imposible que alguien pueda hacer deporte de alto nivel.

El deporte de Guatemala si no tiene dinero no saldrá adelante. El poco asignado se va casi en su totalidad a una sola rama, la que juega la mayoría, el futbol. Aunque sólo Dios sabe cuándo vamos a llegar a un Mundial. Aún practica tenis cinco horas a la semana. El esquash ya no mucho, porque ha variado.

Al finalizar la conversación Hermosilla dice: “Todo lo que yo hice lo hice por Dios, porque todo está en manos de él. Él decidió que yo hiciera esto y él me dio la habilidad de poder hacerlo”.

 
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