Frondoso árbol sagrado
Para los antiguos mayas, la ceiba representaba la comunicación
de los humanos con el cielo y el inframundo; en la actualidad, sus
descendientes la respetan como sinónimo de sabiduría
y resistencia.
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
En Zacapulas, Quiché, tener una ceiba en la plaza es sinónimo de
presencia divina, de respeto hacia el árbol sagrado. Por tradición
oral se ha conservado la idea de que es el “árbol madre o el árbol
grande de todos los que existen”, cuenta Rosa Elvira Zapeta, de la Academia
de Lenguas Mayas. Además de la prohibición de cortarlo (lo cual
es común en muchos otros poblados del país por ser el árbol
nacional y por ser considerado sagrado), en esta comunidad se cree que no se
le debe abrazar porque la persona puede volverse obesa al igual que el árbol.
Por lo frondoso es considerado símbolo de sabiduría y protección.
En idioma k’iche’ se le llama inup.
Es común ver en muchos pueblos de Guatemala que en las plazas
la ceiba domina el paisaje. Bajo su sombra se instalan ventas o
los transeúntes se detiene a tomar un descanso.
Una de las más conocidas es
la de Palín. Magdalena
Pérez, también de la Academia de Lenguas Mayas, vive
en este municipio. Dentro de la cultura poqomam, a la que pertenece,
la ceiba es considerada un símbolo de la resistencia. “A
pesar de estar cercanos a la capital somos el único pueblo
indígena de Escuintla”, dice. Han tenido que luchar
contra muchos inconvenientes, el pueblo ha permanecido fiel a su
cultura, formas de organización y de ver la vida. Es en
este sentido que la ceiba representa la resistencia de su cultura. Aunque no hay certeza de la antigüedad del árbol ni
de quién lo sembró, la comunidad cree que ya estaba
desde la fundación de Palín, incluso antes de la
llegada de los españoles, un dato que podrían contradecir
los botánicos, pero que permanece firme en la comunidad.
Entre el inframundo
y el cielo
Para los mayas prehispánicos, la ceiba representaba el árbol
que sostiene el universo. Según el epigrafista Federico
Fahsen, la creencia se basaba en que las ramas están en
el cielo y el tronco es donde vivimos y la raíz está en
el inframundo.
Aunque no hay un glifo especifico para la palabra
ceiba, en las incripciones mayas se ha encontrado la palabra Yaxche
(árbol verde) que podría
estar relacionada.
“La Ceiba tiene una gran simbología en ese sentido, en el símbolo
de comunicación del ser humano con el mundo, el inframundo y el cielo”,
dice. Debido a que es el árbol más grande, es una representación
de algo muy bueno.
“Era tan importante, que aun todavía
en Guatemala creemos que no se debe cortar, es una herencia prehispánica.
Hay que pedir permiso a los dioses, a las deidades, para poder
cortarlo”, agrega el epigrafista.
En Palenque, México, en uno de los tableros y en la lápida del
rey Takal está la ceiba muy estilizada. Es parte de ese árbol
que sostiene de un lado el inframundo y de otro el cielo.
Incluso Fahsen menciona una pasaje del Popol Wuj en que los gemelos
tiran la pelota al cielo y dicen a sus hermanos que ayuden a
bajarla. Cuando ámbos
suben el árbol éste empieza a crecer. Se supone que ese árbol
es la ceiba.
Otro enfoque de la cosmogonía maya es que la ceiba abre sus ramas mayores
hacia los cuatro puntos cardinales, y de esa manera se une a la cuádruple
deidad que rige los vientos y las lluvias. Además sus ramas dividen el
mundo inferior, donde moran los espíritus, Xibalbá o lugar de la
extinción. Además, marca los rumbos en el mundo físico
y divide las estancias de los dioses en el misterio sideral.
Sagrado árbol nacional
En 1955, el botánico Ulises Rojas presentó una propuesta en el
Ministerio de Agricultura para que la ceiba fuera declarado árbol nacional.
Esta iniciativa se basó precisamente en esta importancia que el árbol
tiene para los indígenas.
El decreto que aprobó el coronel Carlos Castillo Armas mediante acuerdo
gubernativo del 8 de marzo dice en una parte del texto: “...pues desde
tiempos precolombinos bajo su follaje acostumbraban los nativos celebrar sus
ritos, considerándola como árbol sagrado...”.
De tal cuenta, se ha constituido no sólo en el exponente de esa tradición
ancestral, sino en el cobijo que encuentran los guatemaltecos en sus plazas públicas.
Simboliza la vida, perpetuidad, grandeza y fuerza.
Frutos de algodón
De la fibra que produce se fabrican salvavidas
El nombre científico de este árbol
es Ceiba pentandra (L.) Gaertn.
La (L) en el nombre se debe a Carlos Linneo, científico sueco que la clasificó.
Pertenece a la familia de las. bombacacea.
Es el árbol nacional de Guatemala
y figura en muchísimas plazas
dentro y fuera de la capital, desde el parque de San Pedrito hasta el parque
de Jocotenango, Sacatepéquez; Palín, Escuintla; Amatitlán,
Guatemala, entre otras. Incluso en muchas comunidades de India (Asia), la ceiba
se usa para sombra en las plazas públicas.
Se cree que la especie es originaria de Mesoamérica, aunque se conoce
también de su existencia en Asia donde la fibra de algodón que
producen sus frutos, denominada kapoc, se utiliza para hacer salvavidas, cinturones
de seguridad, colchones, almohadas y cojines (con información de INAB).
Esto se debe a que, al parecer, las fibras no son compactas ni absorben tanto
el agua.
En cuanto a las características del árbol, la directora del Jardín
Botánico, Marie Storek Cermakova especifica que cuando crece en lugares
cerrados (como los bosques) es más alto porque busca la luz y debe luchar
con otras especies para buscarla. En cambio, cuando es en espacios abiertos,
como las plazas de los pueblos, es más baja debido a que recibe la luz
sin ninguna complicación. Las púas que tiene en las ramas la protegen
contra los animales herbívoros, principalmente en los años de crecimiento
y contra la sequía cuando no tiene hojas. Frecuentemente bota ramas como
parte de su ciclo natural, por lo que Storek recomienda cuidado cuando la ceiba
ha sido sembrada en lugares públicos.
El clima ideal para su crecimiento es el sub tropical,
a no más de mil
metros de altura, aunque en Guatemala ha sobrevivido en tierras más
altas.
En el libro Árboles y arbustos de los bosques secos de Guatemala, el ingeniero
César Castañeda Salguero especifica que la ceiba produce buena
pulpa para la producción de papel. La madera también es
utilizada para tambores.
En otras publicaciones también se habla de usos en medicina tradicional
y para alimento de animales. Su semilla se usa para producir aceite de
cocina y jabones, la pasta que queda se usa para alimento de ganado y
el desperdicio se usa en mezclas fertilizantes. |