El presagio
Las risas de los acusados de dirigir las
turbas del Jueves Negro hacían presentir el fallo de la justicia.
Por: Marvin David Del
Cid
Foto: Mario Linares
La sala de debates en el nivel 15 de la Torre de
Tribunales se encontraba repleta de integrantes del Frente Republicano
Guatemalteco (FRG). Sus rostros reflejaban tranquilidad y sus risas
lo decían todo.
Estaban seguros que la investigación de la fiscal a cargo del caso en
el cual estaban implicados, Alba Gudiel, había sido ineficiente, por lo
que la balanza estaba a favor de los acusados de protagonizar el Jueves Negro
y Viernes de Luto.
Los minutos pasaban y el nerviosismo se apoderaba de la familia
de Héctor Ramírez, el periodista de televisión
que falleció luego de ser perseguido por las hordas eferregistas.
El juez, Víctor Hugo Herrera, leía el documento en
el cual se encontraba su decisión final sobre el caso. En
menos de 30 minutos, tomó más de cinco vasos de agua… el
nerviosismo era evidente, incluso, tuvo dificultad para tener una
lectura clara y fluida. “Estoy apegado a Derecho”, dijo Herrera en más
de una ocasión.
En el banquillo de los acusados se encontraban algunos de los
personajes del FRG que salieron a las calles aquel 24 y 25 de
julio de 2003 a provocar caos, muerte y destrucción.
Jorge Arévalo, ex diputado del FRG, fotografiado en esa fecha con un gorro
pasamontaña cuando dirigía a los encapuchados; Ingrid Argueta Sosa,
Adolfo Reyes Calderón, ex ministro de Gobernación en ese entonces;
Efraín Ríos Montt y Raúl Manchamé, se veían
sonrientes. Frente a ellos estaban los de la parte acusadora... ahí estaba,
entre otros, Héctor Ramírez -hijo-, quien pedía justicia
por la muerte de su padre.
Más de una veintena de periodistas
estaban en la sala. La mayoría
no podía creer lo que decía el juez en su lectura. A la mente
de algunos vinieron, nuevamente, los recuerdos de lo ocurrido el 24 y 25 de
julio en las calles de la capital, cuando fueron perseguidos por hombres armados
del partido de la manita.
Mi compañera Conié Reynoso, en su crónica del caso, escribió lo
siguiente: “Si la fiscal Alba Gudiel no encontró evidencias para
pedir que el caso fuera a juicio y por eso pidió el viernes pasado que
se clausurara el proceso, el juez Herrera fue más allá, al cerrarlo
en definitiva.”, frase perfecta para ilustrar lo sucedido.
Los eferregistas, otra vez, se libraban sin mayor problema de
la justicia. |