Semanario de Prensa Libre • No. 84 • 12 de Febrero de 2006    


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D cultura

Sueños pintados
Juan Yoc atrapa sobre el papel el mundo de lo onírico, mientras su biografía describe los anhelos hechos realidad de un emigrante.

Por Gemma Gil Flores

Hace 15 años que vive en España, pero ni el inconfundible acento peninsular ni la seguridad con la que se pasea por las calles de Madrid desmienten las raíces de Juan Francisco Yoc Cotzajay. “No me vas a confundir porque soy puro guatemalteco, puro indio”, me explica por teléfono cuando tratamos de concertar un encuentro.

Efectivamente, su piel canela y sus ojos oscuros y rasgados hablan de la tierra centroamericana, pero este kaqchikel, nacido en ciudad de Guatemala hace 46 años, personifica el crisol de lo español y lo maya, casi de la misma manera que su obra pictórica fusiona elementos visuales occidentales con la mitología precolombina.

Juan Yoc y Ana Diéguez en los alrededores de la Plaza Mayor, Madrid.

Su trabajo deudor del surrealismo, es como él mismo define como pintar sueños. “Mis dibujos y acuarelas se centran en la figura humana y, para mí, ésta no se entiende sin el influjo de los nahuales y el mundo mágico”, explica sentado en un café de la Plaza Mayor de Madrid, desierta bajo un gélido cielo gris acerado.

“Cuando me marché, estaba enfadado con la situación que se vivía en Guatemala y quería romper con todo, pero aunque uno cambie su forma de vida y el lugar donde vive, los orígenes siempre están ahí”, analiza.

Billete de ida

Yoc dejó el país en 1991. Estaba dispuesto a probar suerte en el extranjero. Quería conocer otras realidades y ver otros mundos, especialmente después de haber presenciado muy de cerca la represión que azotaba Guatemala y de haber perdido un hermano que militaba en un grupo estudiantil de la Universidad de San Carlos. “Vi caer a muchos amigos y vi que la gente se conformaba. Me fui dolido, pues sentía que no podía permanecer al margen y que tenía que manifestar esos sentimientos en mi obra”, relata. Por eso, decidió marcharse a probar suerte. La apuesta le salió bien.
“En aquella época era mucho más fácil, porque no había tantos emigrantes. Con España estaba vigente un convenio de doble nacionalidad y pude legalizar mi situación muy rápido”, indica. A partir de ahí, lo que comenzó como una estancia temporal de tres meses se convirtió en residencia permanente en San Lorenzo de El Escorial, el mismo lugar donde construyó su monasterio-palacio Felipe II, aquel monarca español sobre cuyos dominios se decía que no se ponía el sol.

“La verdad es que fui muy afortunado”, rememora, “no creo que se pueda comparar mi suerte con la de la mayoría de los emigrantes”. Sobre todo porque no toda la gente que sale en busca de un futuro mejor cumple con sus sueños y Yoc ha conseguido ver sus obras expuestas en Francia, Italia, Japón, Ecuador, Chile, México, República Dominicana, Estados Unidos, España y, por supuesto, Guatemala, donde planeaba venir el año pasado hasta que el paso de la tormenta Stan frustró sus planes y tuvo que suspender una exposición sobre El Quijote.

Cuando vuelve, cada tres o cuatro años, tampoco puede evitar sentirse un poco extranjero, acusar el cambio de ritmo y comprobar que la situación de inseguridad no ha mejorado. “Para mí, la violencia está peor, porque antes estaba dirigida contra la gente que se metía en política. Ahora es generalizada, no te puedes librar de ella y eso conduce a una esquizofrenia en que todo el mundo desconfía de todo el mundo”, se lamenta.

Sin embargo, a veces, el caos y la tragedia son poderosa fuente de inspiración. Por eso, como señala Yoc, las noticias de catástrofes y violencia, que lamentablemente son lo que más se conoce de Guatemala en el ámbito internacional, son temas recurrentes en la obra de los artistas guatemaltecos.

Perfil
Juan Francisco Yoc Cotzajay
Nace en Guatemala en 1960

- Vive y trabaja en San Lorenzo de El Escorial (Madrid, España).

- Entre sus numerosas exposiciones individuales y colectivas destacan:

- 1991- Muestra en el Latin Art Gallery, Nagoya, Japón.

- Young Painting: Eleven Young Artists from Guatemala. Museo de las Américas, OEA. Washington, EEUU.

- 1996- Exposición de Acuarelas. Galería Plástica Contemporánea de Madrid.

- Exposición de dibujos en Toulouse, Francia

- 2001- Invitado a la Bienal de Venecia.

- 2002- Exposición de pinturas, dibujos, grabados. Galería El Sitio. Antigua.

No obstante, en su caso, el vínculo con lo chapín y el hilo de la nostalgia no le han impedido evolucionar hacia composiciones de carácter lúdico y experimental que se alejan de la historia reciente del país.

Camino de regreso

Después de más de una década al otro lado del océano, lo que más echa de menos este kaqchikel es la abrupta geografía de Guatemala y su explosión de naturaleza.
Hasta hace poco no frecuentaba mucho la pequeña comunidad de chapines que vive en Madrid —apenas 650 personas según estimaciones del Consulado de Guatemala en España— , porque estaba convencido de que cuando uno va a un país nuevo lo que debe hacer es integrarse en esa nueva sociedad. Sin embargo, su “ pareja de camino”, como a ella le gusta definirse, es una mixqueña de pura cepa. Una mujer tanto o más singular que el propio Yoc.

Ana Diéguez Santos lleva casi 40 años ejerciendo de ciudadana del mundo. Ha sido aeromoza, agente de marketing y estilista comercial de alta costura para firmas como Yves Saint Laurent o Carolina Herrera Nueva York.

“He asesorado sobre cómo combinar sus prendas a gente con un poder adquisitivo muy elevado, a princesas de la realeza europea, a la Duquesa de Alba o a la propia Reina de España”, afirma. En la actualidad, su próximo reto está en poner en marcha un negocio de alta cocina que fusione las tradiciones culturales de ambos lados del océano. “He cautivado a mucha gente en España con comidas guatemaltecas”, apunta esta emprendedora que apuesta por un mestizaje de sabores y olores que suena casi tan sugestivo como la mezcla de colores y texturas que realiza Yoc sobre su paleta. Ambos están convencidos de que la fusión de culturas es origen de una nueva riqueza, una creencia que no les impide soñar con reemprender la ruta de regreso a algún pequeño rincón de su tierra. “Cuando nos jubilemos pensamos volver a Guatemala”, afirman “porque es uno de los países más bonitos del mundo”.

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