Semanario de Prensa Libre • No. 84 • 12 de Febrero de 2006    


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D farándula

Política atrás de la cámara
Hollywood puede ser un arma política y social, entre sus estrellas están los seguidores de causas ideológicas y políticas, pacifistas o ecologistas.

Por Julieta Sandoval

Atrás de la cámara hay un mundo que trasciende el entretenimiento cinematográfico. Un mundo ligado a la fama, al dinero, a la política y por supuesto al poder. No puede dejarse de reconocer el alto grado de alianza entre Hollywood y ese sector de poder político: liberal o conservador. Resulta difícil desentrañar todo cuanto pulula detrás de cada caso particular: director, actor o película.

En los ejemplos más recientes de la posición política de las estrellas están quienes estuvieron a favor o en contra de la guerra con Irak y quienes rechazaban o aprobaban la administración del presidente George W. Bush. Esas manifestaciones fueron tan intensas en 2004, año electoral, que los organizadores del Óscar prohibieron a quienes subirían al escenario a dar discursos políticos.

Arnold Schwarzenegger en su papel del actual Gobernador de California, EEUU.

El ganador de la estatuilla ese año, Sean Penn, no dijo nada en esa ocasión, pero se conocía su rechazo hacia la guerra a tal punto que viajó a Bagdad (capital de Irak) para comprender mejor ese aterrador conflicto.

Un grupo de estrellas, entre ellos Kim Basinger, Susan Sarandon, Jessica Lange, Matt Damon, Tim Robbins, Martin Sheen, Samuel L. Jackson, Mia Farrow y Anjelica Houston, formó “Artistas Unidos para Ganar Sin Guerra”. La agrupación envió una carta a Bush pidiendo evitar el conflicto. “Una invasión de Irak incrementaría el sufrimiento humano, produciría una antipatía general contra nuestro país, aumentaría la probabilidad de ataques terroristas, dañaría nuestra economía y socavaría nuestra posición moral en el mundo”, decía la misiva.

Pese a que muchos proclamaron a los cuatro vientos que si había una reelección se iban de Estados Unidos. Cher añadió que, como había ocurrido en la época de Ronald Reagan, el hambre los haría emigrar, pero nadie se fue.

Barbra Streisand ha apoyado al Partido Demócrata. Ella logró ser la portadora de “la luz liberal”, y sus contribuciones económicas al partido son impresionantes.
Alguien que no dejó pasar la oportunidad para dejar plasmado en una producción su oposición a la administración de Bush fue Michael Moore, director de Fahrenheit 9/11, al considerar que la guerra con Irak es algo sin sentido.

Del otro lado de la moneda se encuentran actores como Tom Cruise y Steven Spielberg, quienes proclamaron su respaldo a la política de Washington de combatir a Saddam Hussein aunque haya que ir a la guerra, dijeron.

Ben Affleck y Robert De Niro también han dado su apoyo al presidente norteamericano, hasta estar presentes en reuniones públicas con el gobernante. Britney Spears ha dicho que aprueba la gestión del actual gobierno.

Hay otro grupo más moderado en sus posiciones políticas, entre ellos destaca George Clooney, de quien se dice que interpreta el papel de pararrayos ideológico por tener agilidad y buen humor para tratar el tema.

En las dos últimas películas en donde aparece Clooney, hace pensar al receptor: Good Night, and Good Luck, que también dirigió, reconstruye las batallas dentro y fuera del aire entre Edward Murrow y el senador Joseph McCarthy en la llamada “década roja”. La otra es Syriana. Basada en las memorias de un agente de la CIA, su guión aborda el tema del terrorismo islámico, la política exterior norteamericana y las maquinaciones de las grandes petroleras, todo gira en torno de la ambigüedad moral.

Sin embargo, la unión entre la meca del cine y la política no es una novedad. En los años 1930 y 1940 hubo una controversia sobre la infiltración de la izquierda marxista entre productores, directores y actores, quienes fueron ligados al Partido Comunista. A esa época se le calificó como “las décadas rojas”. Años más tarde se rompió la simpatía hacia el comunismo, en especial cuando empezó la Guerra Fría. También hay otro tipo de ideologías en las estrellas, como la humanitaria y la ecológica. En la primera, Angelina Jolie ha sido una de las más activas, en especial en los países pobres del continente africano. Para demostrar que no sólo son habladurías, la actriz adoptó a dos niños de esa región.

Entre los defensores de la naturaleza no puede pasarse por alto a Brigitte Bardot, quien aboga por los derechos de los animales. Cameron Diaz y Leonardo Di Caprio pusieron la moda de conducir el carro de batería eléctrica, que utiliza menos combustible, para proteger el ambiente.

En Hollywood hay estrellas para todos los géneros de actuación pero también para todas las ideologías.

Cambian el cine

Varios artistas han cambiado la fama farandulera por la política.

Arnold Schwarzenegger, actual gobernador de California por el Partido Republicano, una vez comentó que ha tenido dos disyuntivas en su vida. La primera, cuando decidió seguir con el fisiculturismo o comenzar una carrera cinematográfica. La segunda, cine o política.

Clint Eastwood fue elegido alcalde de Carmel, una pequeña población californiana, en 1986. Desempeñó el cargo durante dos años antes de regresar a la pantalla grande.

El ex esposo de Cher, Sonny Bono, fue elegido alcalde de Palm Springs, California, en 1988. Seis años más tarde se convirtió en un congresista federal. El mismo camino siguió Fred Grandy, actor de El crucero del amor, elegido al Congreso por el estado de Iowa en 1986.

En 1966, el actor Ronald Reagan fue elegido gobernador de California y reelecto en 1970. Diez años después se convirtió en presidente de EEUU.

Fred Thompson, hizo de capitán en La caza del Octubre rojo. Elegido senador por Tennessee en 1996. Ocho años más tarde se convirtió en una estrella del programa La ley y el orden.

 
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