Sensacionalismo
Acosadores de estrellas
Un nuevo amor, un embarazo, un cambio de peinado o las vacaciones de las estrellas
encienden las luces, micrófonos y cámaras de los fotógrafos
de la prensa rosa.
Por Francisco Mauricio Martínez
Durante varios días de junio, un grupo de fotógrafos permaneció atrincherado
en la puerta de la mansión de Brad Pitt y Angelina Jolie, frente al Pacífico
de California. Cámara en mano y cigarrillo tras cigarrillo, los cazadores
de imágenes esperaban con ansias el momento oportuno para tomar la fotografía
de la pequeña Shiloh, que recién había llegado de África.
Shiloh Nouvel Jolie-Pitt, la primera hija biológica de Pitt y Jolie, nació el
27 de mayo en una clínica en Namibia, y a los pocos días sus padres
permitieron que una agencia la fotografiara. Sin embargo, estas imágenes
exclusivas fueron vendidas a dos publicaciones especializadas en “ricos
y famosos”, quienes pagaron casi US$10 millones (Q760 millones), los cuales
fueron destinados a obras de caridad en ese país. Para la prensa rosa,
como acostumbran llamarle a este clase de periodismo, estas fotografías
eran insuficientes, por lo que lejos de conformarse les despertó, aún
más, el hambre de imágenes de la recién nacida. “Yo
no vine a este país para ganar US$300 (Q8 mil) por día, sino US$15
mil (Q115 mil) por semana”, dijo un fotógrafo británico y
ex detective privado, a un periodista de la agencia de noticias AFP, mientras
velaba su objetivo desde un flamante Mercedes deportivo descapotable.

Para los paparazzi no existen
fronteras, están donde van las estrellas del cine,
la música y los deportes. |
El trabajo de los paparazzi, admirados por unos y satanizados por otros, quedó expuesto
en el ojo de la tormenta a raíz de la muerte de Diana Spencer, su novio
Dodi Al Fayed y el chofer Henri Paul, en agosto de 1997. En esa oportunidad,
un grupo de fotógrafos persiguió a la princesa inglesa, quien por
huir de las cámaras se estrelló en un túnel que atraviesa
el Sena, en París. Este caso se reactivó, nuevamente, este mes,
cuando una revista italiana publicó una fotografía de Diana en
el momento que agonizaba dentro del vehículo.
Los paparazzi son considerados tipos
extraños. Huidizos. Contrario a los
escándalos y sensacionalismo que suelen despertar de las estrellas, ellos
mantienen un perfil totalmente bajo. No les gusta que se metan en su intimidad.
No dicen su nombre y no cuentan cuánto dinero pueden ganar por una buena
foto. Lo cual no deja de ser una paradoja. Generalmente, su edad gira alrededor
de 30 años.
Para ellos no existen fronteras, están donde van las estrellas del cine,
la música y los deportes. No obstante, la región de Los Ángeles
es un paraíso para ellos, porque en esta zona encuentran muchas luminarias
de Hollywood, y aunque la competencia entre ellos es feroz, el pago astronómico
que reciben, por algunas fotos, parece compensarlo. El origen del término
paparazzi proviene del personaje de la película La Dolce Vita, de Federico
Fellini. Se trata de un insistente fotógrafo italiano, de nombre Paparazzo,
cuyo papel es la metáfora perfecta para este tipo de reportero.
A raíz de su cuestionado trabajo, en California algunas estrellas se han
quejado de la agresividad de estos fotógrafos, a tal punto que el gobernador
y ex actor Arnold Schwarzenegger, apoyó abiertamente una ley que refuerza
las penas para esta clase de actividad. Actrices como Reese Witherspoon, Lindsay
Lohan y Scarlett Johansson, fueron citadas por incidentes con fotógrafos.
Reunidos por un balón
El recién pasado Mundial de Futbol fue el punto de reunión de decenas
de paparazzi, y una de las selecciones más acosadas fue la de David Beckham,
quien junto a su esposa Victoria, ex Spice Girls, han sido de las parejas más
perseguidas.
El límite
> La profesión de paparazzi también
tiene su costo, ya que mucha veces por lograr la imagen
se exponen a riesgos extremos. Gustavo González,
un paparazzi español, cuenta que en varias ocasiones
ha tenido miedo de perder la vida.
> Confiesa
que dos veces ha sido confundido con un
terrorista. Una vez fue un escolta de la familia real
y otra vez por la “mala vibra” de Isabel
Pantoja.
> En cuanto a los límites que debe tener un
paparazzi dice que cuando alguien es un personaje público
sabe a qué se expone. “El trabajar con tu
imagen lleva implícito que alguien pueda también
trabajar con tu imagen. El límite lo pone cada
personaje”, afirma González.
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Para lograr esto, un pequeño ejército de fotógrafos
acampó en el balneario Baden-Baden. Los ardides de estos cazadores de
fotografías de luminarias parecen casi inagotables. Saturaron de papelitos
con su número telefónico todos los lugares públicos del
pueblecito y balneario. Junto a las notas dejaban un billete o unas monedas para
congraciarse con los camareros, aparcacoches, conserjes y tenderos. Todos estaban
sobornados. Pero las trampas no sólo vienen de estos fotógrafos, ya que las
estrellas también tejen las propias para evitarlos. Un día, en
este mismo lugar, la piscina del hotel donde pernoctaban las mujeres de los jugadores
ingleses amaneció rodeada con un muro de plástico de dos metros
de altura. Con esto les impidieron continuar con su trabajo, ya que no pudieron
subirse, nuevamente, a la azotea y escoger el biquini que más les apetecía
para fotografiar.
La búsqueda de esta clase de fotografías no necesariamente es dañina
para las estrellas, pues en algunos casos constituyen el material que los mantiene
en las primeras planas de algunos medios. La ex esposa de Pitt, Jennifer Aniston;
la millonaria heredera Paris Hilton; la actual esposa del príncipe Carlos,
Camila Parker; la reina del pop Britney Spears y la princesa Stephania de Mónaco,
son algunos de los “blancos” más codiciados.
Cabe preguntar por qué despiertan
tanta curiosidad estas fotografías,
si las personas que ahí aparecen trabajan, se entretienen, aman, tienen
hijos y envejecen como el resto de los mortales. Probablemente porque se trate
de figuras que deben su modo de vida a la admiración de muchas personas,
quienes las han encumbrado a través de la música, las pantallas
y la publicidad.
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