Semanario de Prensa Libre • No. 107 • 23 de Julio de 2006

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D diseño

Innovación
Para vivir mejor
Por la mente de los diseñadores industriales pasa una y hasta 10 veces la manera de crear un objeto que haga más cómoda, práctica o económica la vida de las personas.

Texto Francisco Mauricio Martínez
Foto ADIG

Dentro de pocas semanas, uno de los cuerpos de bomberos del país tendrá el diseño de una nueva camilla que podría ayudarle en sus labores de rescate. Ésta facilitará su trabajo cotidiano de auxilio, porque es más liviana, fácil de manejar y se ajusta al cuerpo de la víctima. Además, se podrá fabricar en el país a bajo costo e incluso comercializarse en otros.

Este instrumento de atención prehospitalaria estará construido de vidrio y fibra de aluminio, que son materiales menos pesados que el policarbonato y la madera, con los cuales está fabricada la mayoría de las actuales camillas. A este proyecto le da los últimos toques Estuardo Orriols, un diseñador industrial que trata de abrirse campo en un área poco trabajada en Guatemala.

Diseño de un autobús especial para recorrer calles estrechas.

El diseño industrial es una disciplina común en muchos países, pero poco explotada acá. A través de ella, la vida puede hacerse más fácil, cómoda y práctica, claro, para los usuarios de los utensilios creados. “El mejoramiento estético y funcional de los objetos mejora la vida de las personas”, explica Edna Rivera, licenciada en diseño industrial y secretaria de la junta directiva de la Asociación de Diseñadores Industriales de Guatemala, Adig.

La vida es más sabrosa

En la mente de los diseñadores pasan, una tras otra, las imágenes de cómo los objetos usados en diversas ocupaciones podrían ser más prácticos, seguros, fáciles de utilizar, durables y estéticos. Por eso, en su jerga nunca falta la palabra “ergonomía”. Rivera dice que esta ciencia permite diseñar los objetos de acuerdo con la edad, tamaño, condiciones físicas y, en sí, pretende satisfacer de la mejor manera las necesidades específicas de cada individuo.
“El diseño de un vaso o una silla para un niño es totalmente diferente a los de un adulto”, ejemplifica.

Sin embargo, la dinámica de la vida actual también crea espacios para que estos profesionales pongan en práctica su imaginación. Rivera, por ejemplo, trabaja en estos días con mucha dedicación en el diseño de un empaque que permitirá ahorrar minutos valiosos a muchos guatemaltecos, sobre todo en un momento de mucha prisa, como lo es el desayuno.

Su propuesta consiste en un envase que permitirá al fabricante almacenar los ingredientes para cocinar un panqueque. Lo único que se deberá agregar en esos momentos de mucha prisa es un poco de leche o agua e inmediatamente se debe agitar. Con esto se evitará batir la harina, los huevos y la margarina. Ahorrar tiempo es la clave.

Las propuestas de estos diseñadores van en diferentes líneas. Ellos saben que lo que para algunos resulta cómodo, para otros quizá no sea igual, y es en este momento cuando sacan a relucir su imaginación. Dos centímetros más o menos en la altura o ancho de una silla, por ejemplo, pueden dar mucha más comodidad a las personas. Estos detalles se manifiestan con mayor énfasis cuando el proyecto está dirigido a personas discapacitadas.

Dos puntos
> Un diseñador industrial debe tener en cuenta no sólo los aspectos formales de los productos, sino también su resistencia mecánica, materiales, procesos de fabricación y costos de producción entre otros aspectos.

> Existen dos puntos de vista sobre el diseño industrial. Por un lado está el funcionalista, que antepone la utilidad del producto por encima de las variables del diseño.

> Mientras, la esteticista da prioridad a la visión estética, y por lo tanto es más artística que la primera, aunque también toma en cuenta los aspectos comerciales, ergonómicos y productivos. Busca generar más cambios formales que funcionales en los productos.

> Los diseñadores industriales se inclinan, habitualmente, por una de las dos ramas, de acuerdo con la escuela donde hayan estudiado.

El mueble para los coleccionistas de vinos es otra de las propuestas de los diseñadores industriales, y aunque pareciera sencillo, esta clase de mueble necesita atenciones muy especiales. Por ejemplo, debe tener buena iluminación, espacio para colocar datos del país de origen, año y nombre del producto y también una temperatura e inclinación adecuadas, para que el corcho permanezca húmedo.

Los textiles constituyen otra área en la cual los pioneros del diseño industrial han empezado a explorar. Gloria Escobar cuenta que recientemente participó en un proyecto organizado por la Agexpront, el cual pretendía exportar algunos artículos a Estados Unidos. Su aporte fue lograr una mejor distribución de los motivos que engalanan los tejidos de la región de Chimaltenango y que serían utilizados en la elaboración de cojines. También participó en la selección de los colores que se emplearían, como café, violeta y celeste, que iban en función de la temporada de venta en EEUU. “Se diseñó en función del verano”, comenta Escobar.

Pero entre los proyectos más satisfactorios, por su sentido humanitario, es el que trazó Luis Fernando Mata, quien, junto a otros diseñadores industriales y algunos noruegos, desarrolló el concepto de los albergues temporales para víctimas de la tormenta Stan, en el occidente del país. Mata se encuentra actualmente en Noruega.
Orriols y su grupo de compañeros, cuya edad oscila entre los 20 y 25 años, confía en que poco a poco se desarrolle en Guatemala la cultura del diseño industrial y el aprecio a las nuevas ideas, lo cual lo lleva a decir: “Nuestra profesión identifica necesidades para plantear soluciones”.


   

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