Innovación
Para vivir mejor
Por la mente de los diseñadores
industriales pasa una y hasta 10 veces la manera de crear un
objeto que haga más cómoda, práctica
o económica la vida de las personas.
Texto Francisco Mauricio Martínez
Foto
ADIG
Dentro de pocas semanas, uno de los cuerpos de
bomberos del país tendrá el diseño de una
nueva camilla que podría ayudarle en sus labores de rescate. Ésta
facilitará su trabajo cotidiano de auxilio, porque es más
liviana, fácil de manejar y se ajusta al cuerpo de la víctima.
Además, se podrá fabricar en el país a bajo
costo e incluso comercializarse en otros.
Este instrumento de atención prehospitalaria estará construido
de vidrio y fibra de aluminio, que son materiales menos pesados que el policarbonato
y la madera, con los cuales está fabricada la mayoría de las
actuales camillas. A este proyecto le da los últimos toques Estuardo
Orriols, un diseñador industrial que trata de abrirse campo en un área
poco trabajada en Guatemala.

Diseño de un autobús
especial para recorrer calles estrechas. |
El diseño industrial es una disciplina común en muchos países,
pero poco explotada acá. A través de ella, la vida puede hacerse
más fácil, cómoda y práctica, claro, para los usuarios
de los utensilios creados. “El mejoramiento estético y funcional
de los objetos mejora la vida de las personas”, explica Edna Rivera, licenciada
en diseño industrial y secretaria de la junta directiva de la Asociación
de Diseñadores Industriales de Guatemala, Adig.
La vida es más sabrosa
En la mente de los diseñadores pasan, una tras otra, las imágenes
de cómo los objetos usados en diversas ocupaciones podrían ser
más prácticos, seguros, fáciles de utilizar, durables y
estéticos. Por eso, en su jerga nunca falta la palabra “ergonomía”.
Rivera dice que esta ciencia permite diseñar los objetos de acuerdo con
la edad, tamaño, condiciones físicas y, en sí, pretende
satisfacer de la mejor manera las necesidades específicas de cada individuo.
“El diseño de un vaso o una silla para un niño es totalmente
diferente a los de un adulto”, ejemplifica.
Sin embargo, la dinámica de la vida actual también crea espacios
para que estos profesionales pongan en práctica su imaginación.
Rivera, por ejemplo, trabaja en estos días con mucha dedicación
en el diseño de un empaque que permitirá ahorrar minutos valiosos
a muchos guatemaltecos, sobre todo en un momento de mucha prisa, como lo es el
desayuno. Su propuesta consiste en un envase que permitirá al fabricante almacenar
los ingredientes para cocinar un panqueque. Lo único que se deberá agregar
en esos momentos de mucha prisa es un poco de leche o agua e inmediatamente se
debe agitar. Con esto se evitará batir la harina, los huevos y la margarina.
Ahorrar tiempo es la clave.
Las propuestas de estos diseñadores van en diferentes líneas. Ellos
saben que lo que para algunos resulta cómodo, para otros quizá no
sea igual, y es en este momento cuando sacan a relucir su imaginación.
Dos centímetros más o menos en la altura o ancho de una silla,
por ejemplo, pueden dar mucha más comodidad a las personas. Estos detalles
se manifiestan con mayor énfasis cuando el proyecto está dirigido
a personas discapacitadas.
Dos puntos
> Un diseñador industrial
debe tener en cuenta no sólo los aspectos formales de los
productos, sino también su resistencia mecánica, materiales,
procesos de fabricación y costos de producción entre
otros aspectos.
> Existen dos puntos
de vista sobre el diseño industrial. Por un lado está el
funcionalista, que antepone la utilidad del producto por encima de
las variables del diseño.
> Mientras, la esteticista
da prioridad a la visión estética, y por lo tanto es
más artística que la primera, aunque también
toma en cuenta los aspectos comerciales, ergonómicos y productivos.
Busca generar más cambios formales que funcionales en los
productos.
> Los diseñadores industriales
se inclinan, habitualmente, por una de las dos ramas, de acuerdo
con la escuela donde hayan estudiado. |
El mueble para los coleccionistas de vinos es otra
de las propuestas de los diseñadores industriales, y aunque pareciera
sencillo, esta clase de mueble necesita atenciones muy especiales. Por ejemplo,
debe tener buena iluminación, espacio para colocar datos
del país de origen, año y nombre del producto y también
una temperatura e inclinación adecuadas, para que el corcho
permanezca húmedo.
Los textiles constituyen otra área en la cual los pioneros
del diseño industrial han empezado a explorar. Gloria Escobar
cuenta que recientemente participó en un proyecto organizado
por la Agexpront, el cual pretendía exportar algunos artículos
a Estados Unidos. Su aporte fue lograr una mejor distribución
de los motivos que engalanan los tejidos de la región de
Chimaltenango y que serían utilizados en la elaboración
de cojines. También participó en la selección
de los colores que se emplearían, como café, violeta
y celeste, que iban en función de la temporada de venta
en EEUU. “Se diseñó en función del verano”,
comenta Escobar.
Pero entre los proyectos más satisfactorios, por
su sentido humanitario, es el que trazó Luis Fernando Mata, quien,
junto a otros diseñadores industriales y algunos noruegos,
desarrolló el concepto de los albergues temporales
para víctimas de la tormenta Stan, en el occidente
del país.
Mata se encuentra actualmente en Noruega.
Orriols y su grupo de compañeros, cuya edad oscila entre
los 20 y 25 años, confía en que poco a poco
se desarrolle en Guatemala la cultura del diseño industrial
y el aprecio a las nuevas ideas, lo cual lo lleva a decir: “Nuestra
profesión
identifica necesidades para plantear soluciones”.
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