Energía atómica
Para bien o para mal
La potencia atómica ha causado destrucción
de ciudades y ecosistemas, pero es al mismo tiempo una fuente energética
indispensable para muchas naciones.
Por Julieta Sandoval
Cuando se habla de energía atómica, fácilmente se piensa
en destrucción. Sin embargo, no todo es negativo, puesto que la utilización
constructiva de este potencial energético ha representado grandes beneficios. De hecho, este tipo de energía está en el universo desde sus orígenes,
hace aproximadamente 20 mil millones de años, pues, según altunos
teóricos, intervino en la gran explosión (Big Bang). La radioactividad
existe en nuestro planeta mucho antes de la aparición de la vida. Todo
organismo contiene vestigios de sustancias radiactivas, aunque fue hace menos
de un siglo que se descubrió este fenómeno con los estudios de
los científicos Henri Becquerel, Wilhelm Röentgen, Marie y Pierre
Curie.

China es uno de los países
con mayor expansión de su programa nuclear, debido
a la gran demanda energética. Planta de Qinshan, en
provincia de Zhejiang. |
Comúnmente se dice que la era nuclear comenzó cuando
fueron lanzadas las bombas atómicas, en 1945, sobre las
ciudades de Hiroshima y Nagasaki, que se convirtieron en evidencia
de que la fuerza radiactiva podría borrar a la civilización
en poco tiempo, sin embargo, asimismo podía beneficiarla,
al ser empleada en medicina, agricultura y en la industria.
Justamente para regular esa fuerza fue creado el Organismo Internacional
de Energía Atómica (OIEA), que empezó a funcionar
en Viena en 1957, tras ser aprobados sus estatutos, un año
antes, por las Naciones Unidas. Sus objetivos principales, básicamente,
controlar que dicha energía se produzca en condiciones seguras,
que su generación contribuya a la paz, la salud y la prosperidad
y que no sea empleada para fines bélicos, lo cual se ha
convertido, en los últimos años en un auténtico
riesgo, dada la creciente cantidad de países que han adquirido
tecnología para la producción de armas de destrucción
masiva. Durante los años de la Guerra Fría, prácticamente
existía un balance entre Estados Unidos y la Unión
Soviética, con sus respectivos aliados. Al desintegrarse
la segunda, en 1989, se produjeron fugas de tecnología,
así como tráfico de material radiactivo y maquinaria
necesaria para la fisión nuclear, circunstancia que hace
temer que algunas armas atómicas pudieran llegar a estar
al alcance de países inestables o incluso de facciones separatistas.
En todo caso, los beneficios obtenidos de la energía nuclear
compensan de alguna manera los grandes inconvenientes que su mal
uso representa.
En el campo de la salud
La medicina nuclear es una especialidad médica que emplea técnicas
seguras para el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades. Ésta
permite detectar alteraciones mucho antes de que sean clínicamente diagnosticadas,
lo que significa dar tratamientos más efectivos y pronósticos
favorables. En algunos casos se utilizan pequeñas cantidades de radiofármacos,
sustancias que son atraídas hacia órganos, huesos o tejidos específicos.
La actividad nuclear
> Datos de la
OIEA indican que en el mundo funcionan 443 centrales
nucleoeléctricas, en 32 países.
> Las plantas nucleares
crean controversia, por las consecuencias que pueden
tener, pues recuerdan a Chernobyl (Ucrania, 1986). Alemania
se ha comprometido a abandonar progresivamente la energía
nuclear, mientras que Francia produce casi toda su energía
eléctrica de plantas atómicas.
> El uranio,
principal mineral empleado en las centrales nucleares,
sólo existe en algunas regiones del mundo. Canadá es
el principal exportador. En 2000 produjo 10 mil 457 toneladas.
Le siguen Australia, Kazajistán, Nigeria, Rusia,
Namibia, Uzbekistán, EEUU, Ucrania, Sudáfrica
y China.
> Algunos
países consideran que sólo teniendo
a su disposición un arma atómica estarían
libres de ser atacados por países enemigos o
en capacidad de negociar concesiones políticas.
Es por ello que Irán y Corea del Norte están
en la mira de la comunidad internacional, por su búsqueda
de tecnología atómica. |
Hoy en día la medicina nuclear ofrece procedimientos útiles en
todas las especialidades, desde cardiología a neuropsiquiatría.
Existen casi 100 evaluaciones distintas de medicina nuclear, y no hay órgano
que no pueda ser explorado mediante esta especialidad moderna. Alimentos y agricultura
La irradiación de alimentos es un método físico de conservación,
comparable a otros que utilizan el calor o el frío. Consiste en exponer
el producto a la acción de las radiaciones ionizantes durante cierto
lapso, que es proporcional a la cantidad de energía que se desea que
el alimento absorba. Con este procedimiento se puede inhibir la brotación
de bulbos, tubérculos y raíces (papas sin brote durante nueve
meses a temperatura ambiente) o bien esterilizar insectos como la “mosca
del Mediterráneo”, para evitar su propagación a áreas
de cultivo de frutas; asimismo se emplea para esterilizar parásitos
en carnes como la de cerdo, interrumpiendo así su ciclo vital en el
organismo humano.
También puede retardar la maduración de frutas tropicales como
el banano, la papaya y el mango (la vida útil se duplica o triplica),
demorar el envejecimiento de champiñones y espárragos y prolongar
el tiempo de comercialización de carnes frescas y frutas.
Energía barata
La energía nuclear también
es una opción para revertir
el efecto invernadero, debido a que sus emisiones al aire son mucho menores
que las plantas termoeléctricas, lo cual la convierte en una opción
menos nociva ante la creciente demanda por combustibles fósiles. Sin
embargo, aún persiste el problema de los desechos radioactivos, es decir,
aquellos materiales sobrantes tras el proceso de fisión, que ya no producen
grandes cantidades de energía pero cuyas radiaciones pueden perjudicar
el medio ambiente y a las personas que viven cerca de los botaderos. Se ha
llegado al caso, incluso, de países que pagan a otros, más pobres,
para recibir en alguna parte de su territorio, la llamada “basura nuclear”,
misma que según cálculos de los ambientalistas, tardará decenas
de miles de años en desaparecer.
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