Presto non troppo
La Feria del Libro
Un país de lectores
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
En una sociedad en la que la salud, la seguridad
y hasta la educación
son privilegio de quien puede pagar por ellas —y pagar caro,
sin que eso garantice su calidad—, el derecho fundamental
a la lectura se visualiza como un lujo.
De ahí que un evento como la IV FILGUA (Feria Internacional del Libro
en Guatemala) se antoje una especie de oasis. Este año la actividad
local coincide asimismo con la celebración de la actividad regional,
la X FILCEN (Feria del Libro en Centroamérica), y ofrece un encuentro
de escritores centroamericanos, un simposio internacional de literatura infantil,
una reunión de casas de cultura, a más de foros, charlas y, naturalmente,
la venta de libros a precios descontados, todo bajo el lema “Vamos por
un país de lectores”.
La necesidad de que la lectura sea un hábito extensivo a toda la población
y, consiguientemente, que los libros estén al alcance de todos, es apremiante.
No es una casualidad que numerosas naciones ostenten niveles educativos y culturales
bastante superiores al nuestro, pese a que, por ejemplo, la tasa del IVA rebase
o se acerque al 20 por ciento (tales Alemania, Austria, Argentina, Gran Bretaña,
Irlanda, Italia, Finlandia, Francia, Países Bajos, Suecia, Uruguay,
Venezuela), porque sus libros, a cambio, reciben un tratamiento fiscal especial:
o no pagan ese impuesto o es considerablemente inferior. De hecho, en Panamá y
los demás países de Centroamérica, los libros tampoco
pagan IVA. Si en Guatemala se aúna esta carga a la ineficiencia productiva
del sector privado guatemalteco y al desprecio por la instrucción y
el conocimiento que proverbialmente identifica a nuestras clases pudientes, ¿tendrá que
sorprendernos que todavía no hayamos superado muchos de los problemas
más elementales de nuestra sociedad?
Por supuesto, el remedio definitivo para el analfabetismo no descansa
en actividades o campañas eventuales, por bien intencionadas y organizadas que sean,
sino en un sistema de educación pública que, como política
de Estado, metódica y permanentemente llegue a todos los niños
sin excepción, y los organizadores de la Feria del Libro son los primeros
en reconocer tal realidad. Mas su invitación, práctica e inmediata,
a un acontecimiento tan importante es de lo más alentadora y positiva.
No dejemos de asistir a esta fiesta de la cultura, que da inicio este viernes
28 y concluye el domingo 6 de agosto, en el Parque de la Industria.
|