Capacitación obrera
Una mano a la mano de obra
El trabajo de las instituciones que se dedican a formar técnicos calificados
tiene cada día más demanda, debido a la competitividad que exige
la globalización.
Texto Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
En los clasificados de los principales diarios
del país es frecuente que en las ofertas de empleo se exija,
como parte del perfil para otorgar un puesto, que la persona haya
recibido capacitación en alguna institución especializada.
A raíz de esto, tanto las empresas como las personas en
lo individual están saturando los centros de capacitación.
Sin embargo, éstos no son suficientes.
De esto no tiene duda Joel López, un electricista
que recibió clases en uno de estos centros. A principios
de este año leyó un anuncio de una empresa ubicada
en Villa Nueva que requería los servicios de un especialista
en esta área. “Si no hubiera sido por el diploma de
capacitación que presenté, creo que no me hubieran
dado el trabajo”, indica.

La globalización de
la economía requiere mano de obra capacitada para
poder competir con los demás países del mundo.
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Competitividad
Cada vez más las empresas están contratando mano
de obra calificada para poder competir en el mercado y, más
aún, ahora que se han firmado tratados de libre comercio
con varios países, especialmente el suscrito recientemente
con Estados Unidos. Sin embargo, este privilegio de formación
no todos los guatemaltecos lo pueden gozar.
Ricardo Sagastume, director ejecutivo de la Cámara de Industria
de Guatemala (CIG), dice que si bien se ha logrado avanzar algo,
esto no es suficiente. “Todavía es un campo donde
muy pocas personas se benefician, de acuerdo con el número
de oportunidades de trabajo que existen”, afirma el empresario.
Los centros que se dedican a mejorar la calidad técnica
se cuentan con los dedos de las manos. El Instituto Técnico
de Capacitación y Productividad (Intecap), que se sostiene
con el uno por ciento de la tasa patronal, es el que domina en
esta área. Prueba de esto es que el año pasado capacitó a
215 mil 923 guatemaltecos, distribuidos en 221 especialidades,
algunas de ellas como plomero, criador, cultivador, mecánica,
computación y turismo.
Esto sucedió en todos los centros y delegaciones de capacitación
que existen en los 22 departamentos del país. “Esta es una mano
de obra calificada que puede optar a mejores puestos en las empresas”,
afirma Francisco de León, jefe de la División Regional Central
del Intecap.
Dentro de estos programas, así como se ofrece diversidad de cursos también
existen al menos tres maneras de capacitarse. Una de éstas consiste en
asistir a título personal, lo cual representa un costo que varía
de acuerdo al curso. Así también, pueden acudir trabajadores en
servicio y que quieren reforzar sus conocimientos, por lo cual se debe cancelar
la mitad. La capacitación no tiene costo cuando se realiza en las instalaciones
de la empresa. Sólo para mujeres
Uno de los centros que desde hace 43 años se ha dedicado
a la formación de la mujer es Junkabal. La formación
que este centro proporciona a las mujeres no solamente está enfocada
al aprendizaje técnico, sino también moral, espiritual,
profesional y administrativo. “Pretendemos inculcar la superación
personal”, indica Sandra Marín, subdirectora de Cursos
y Carreras de dicho centro, administrado por el Opus Dei.
Situación del empleo
> El Instituto Nacional
de Estadística (INE) estima que la población
Económicamente Activa (PEA), supera los 5 millones
de personas en el país.
> El
Instituto Guatemalteco de Seguridad Social
(IGSS) registró, en 2005, un poco más
de un millón de afiliados.
> Esto
demuestra que solamente 2 de cada 10 trabajadores
tienen cobertura social. El resto está en
el sector informal o desempleado.
> Las
proyecciones del INE estiman que el desempleo
abierto total podría estar entre un 3% y un
4% del total del la PEA, lo cual equivale a unas
200 mil personas. Lo cual significa que la mayoría
de guatemaltecos están empleados en lo que
sea.
> ASIES
estima que cada año ingresan al mercado
aproximadamente 150 mil trabajadores.
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A este centro de estudios asisten unas mil mujeres
para formarse como cultora de belleza y estilista profesional;
cosmetóloga,
corte y confección y manualidades. Los cursos tienen una
duración de 10 meses (hay algunos de un mes) y las estudiantes
asisten una o dos veces por semana. El único requisito para
asistir es saber leer y escribir y cancelar una cuota mensual de
entre Q200 y Q275. Lo importante de esto es que abre a las mujeres un mundo de oportunidades,
ya que pueden ampliar sus conocimientos si ya trabajaban en la
misma área. Y si es por primera vez pueden abrir su propio
negocio. “El 60 por ciento de las que asisten ponen en práctica
sus conocimientos, ya sea porque se incorporan por primera vez
o para mejorar lo que ya saben”, indica Marín.
Por el lado de la formación masculina está el centro
de capacitación Kinal, que ofrece carreras técnicas,
como mecánica automotriz, electricidad industrial, electrónica,
entre las que mayor demanda tienen. Para ser parte de los que egresan
de este centro que funciona los fines de semana, sólo se
necesita saber leer y escribir y asistir a los talleres durante
un año.
Los directores de estos centros consideran
que la capacitación
será cada vez más un requisito indispensable para
poder ingresar a trabajar a las empresas, por lo que deben hacerse
mayores esfuerzos en esta línea. “El Estado y las
universidades deben crear más facilidades para elevar la
calidad de la mano de obra para que se pueda competir”, afirma
el presidente de la Cámara de Industria. |