Historia de la imagen
El octavo arte
El largo camino recorrido por la fotografía, desde su nacimiento como hermana bastarda de la pintura hasta equipararse
con el resto de las Bellas Artes.
Por Gemma Gil
Flores
Aunque a un profesional de la fotografía creativa se le identifica más
como fotógrafo que como artista, en la actualidad nadie negaría
que el trabajo que realizan guatemaltecos como Luis González Palma o Daniel
Hernández es arte. Tras la polémica que conoció en sus orígenes, la fotografía
ha ganado su cetro como campo estético autónomo y, para elevar
el hecho a la categoría de oficial, la Academia de Bellas Artes de Francia
ha decidido coronarla recientemente como el Octavo Arte. Eso sí, la proclamación convive con sus otras facetas
más mundanas: la publicidad, los medios de comunicación
y la masificación que han facilitado las cámaras
digitales.

En Sunbeams (1897) Edouard
Hannon demostraba, con su juego de luces, la vocación
artística de la fotografía. |
El supermercado visual es tal que movimientos como
la lomografía (un fenómeno
nacido en los años 90 que consiste en hacer el máximo número
de fotos posibles, en las situaciones más inusuales y desde los puntos
de vista más extraños) extienden sus tentáculos por el mundo
casi con el mismo furor con el que los museos vuelven sus ojos a los fotógrafos. Así, mientras la Sociedad Lomográfica Internacional populariza
su lema —“No pienses, dispara”—, la casa de subastas
Sotheby’s estableció un récord histórico con The Pond-Moonlight
(El estanque-Luz de luna). Una fotografía de un estanque de Nueva York,
tomada en 1904 por Edward Steichen (1879-1973), que alcanzó en febrero
recién pasado el nada desdeñable precio de US$2.9 millones. Parece
que Steichen, que había trabajó en Vogue y Vanity Fair y que había
dedicado buena parte de su vida a que se reconociera la fotografía como
una manifestación artística, ha logrado su objetivo.
Pintores mediocres
Inventada en 1839, la técnica de “escribir con la luz” fue
adoptada durante sus primeros años de vida como una alternativa a la pintura.
La captación de una imagen a través de una cámara era sólo
una técnica mecánica que abarataba la posibilidad de obtener un
retrato.
Pero de ahí a entrar en el campo de las veleidades estéticas mediaba
un largo camino. Buena muestra de la controversia es la opinión de Charles
Baudelaire (1821-1867), ilustre de la generación de los poetas “malditos”,
que con poca visión de futuro afirmaba: “Un dios vengador cumplió el
deseo de la multitud. Daguerre fue su Mesías.
Y así la masa razonó: ‘puesto
que la fotografía nos ofrece todas las garantías deseables de exactitud
(…) la fotografía es arte’. A partir de ese momento, la sociedad
inmunda, como un solo Narciso, se precipitó a contemplar su trivial imagen
el metal (…) Como la industria fotográfica era el refugio de todos
los pintores frustrados, mal dotados o demasiado perezosos para acabar los estudios,
este encenagamiento universal se caracteriza no solamente por la ceguera y la
imbecilidad sino por tomar el color de la venganza”.
Probablemente si Baudelaire hubiera podido viajar en el tiempo
se habría
quedado estupefacto con el movimiento lomográfico, pero lo cierto es que,
a mediados del siglo 19, la crítica del francés estaba menos preocupada
por la joven fotografía que por el realismo que dominaba todas las corrientes
artísticas.
Afortunadamente para la menospreciada disciplina,
el gremio de los pintores la recibió con menos escepticismo y figuras como Eugène Delacroix,
Paul Gauguin o Edgar Degas abrazaron el invento... aunque sólo como anotación
visual de los detalles que se escapaban al ojo humano.
Los otros... ¿ocho?
> Si la fotografía
es el octavo arte, ¿cuáles son los demás?
> El concepto de
Bellas Artes fue formulado por Charles Batteaux en el
siglo 15 (1474) para distinguir la labor del artesano
de la del artista.
> En un principio,
Batteaux incluyó en la lista la danza, la escultura,
la floricultura, la música, la pintura y la poesía.
> Actualmente,
las artes clásicas, enumeradas por
orden alfabético, son seis, arquitectura, danza,
escultura, música, pintura y la poesía
(literatura).
> El Séptimo Arte.
En 1911 el teórico Ricciotto Canudo fue el primero
en bautizar al cine de esa manera.
> ¿Y
el noveno? Los aficionados capaces de apreciar
la calidad de una buena viñeta claman que el
puesto le corresponde a las historietas. |
Territorio creativo Con el nacimiento de nuevo siglo aparecen las vanguardias y el
refrescante frenesí de
la experimentación. De esta manera, mientras Henri Cartier Bresson (1908-2004)
o Robert Capa (1913-1954) congelaban las imágenes documentales que les
catapultarían a la fama, la fotografía creativa comenzó a
ganar terreno.
Alvin Langdon Coburn (1882-1966) trató de aplicar el cubismo a la fotografía
en lo que bautizó como vortografía y el dadaísta Christian
Schad (1894-1982) exploró las posibilidades de las shadografías
o fotogramas (que elaboraba proyectando luz hacia objetos colocados directamente
sobre material fotosensible para jugar con las formas y los grados de opacidad).
Este campo de experimentación fue trabajado también por el profesor
de la Bauhaus Laszlo Moholy-Nagy (1895-1946) y por Man Ray (1890-1976), adalid
de la fotografía surrealista, y especialista en la técnica de la
solarización.
Paralelamente, en Alemania, John Heartfield (1891- 1968) realizaba
audaces fotomontajes que criticaban el nazismo y, en Nueva York,
Alfred Stieglitz (1864- 1946) libraba su propia batalla en pro
del reconocimiento de la fotografía como expresión
artística independiente.
En 1902 Stieglitz había formado Photo Secession, un conjunto de gente
entre los que se encontraba un joven Edward Steichen que todavía no había
realizado la foto más cara de la historia. Desde Camera Work, la revista
del grupo, y las exhibiciones de la Galería 291, el movimiento ayudó a
que la fotografía se sacudiera el título de hermana bastarda de
las artes.
El espaldarazo final no llegó hasta los años 60, con artistas como
Andy Warhol y series como la de Marilyn. Era la época gloriosa del pop-art,
con su reivindicación de las formas y estéticas de la cultura de
masas. La fotografía se había convertido en el ícono de
lo moderno. Finalmente, se había ganado su propia reputación, un
reconocimiento que se convierte en indudable después de que la Academia
francesa haya certificado su pedigrí.
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