Presto non troppo
Para "El fin de los tiempos"
Reflexiones en torno a un recital
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Olivier Messiaen (1908-1992) es un compositor representativo
de la música
académica de la mitad del siglo 20. Destinatario de la tradición
de Ravel, Debussy, Dupré y Dukas, por una parte. Legatario del dodecafonismo,
que él transfigura de una forma muy personal, por la otra. Extenso, parsimonioso,
poco tonal, de rítmica cambiante.
A fin de presentar en Guatemala su Cuarteto para el fin de los
tiempos (compuesto y estrenado por el autor cuando se hallaba
prisionero en un campo de concentración
a principios de la Segunda Guerra Mundial), se unieron hace poco los hermanos Álvaro
y Sergio Reyes (violín y clarinete, respectivamente), Igor Sarmientos
(cello) y Hugo Arenas (piano). Una pieza que testimonia claramente la angustia
ante la criminal irracionalidad de un conflicto armado, a la vez que busca refugio
y alivio en el misticismo católico que siempre impregnó la música
de Messiaen.
En sentido estricto, la obra no es un “cuarteto” en el que se integran
cuatro instrumentos de manera equilibrada. Sería más exacto hablar
de una secuencia en la que se emplean permutaciones de esos cuatro instrumentos
-un trío de piano, violín y cello; o el clarinete solo; o un dueto
de violín y piano, etc. De hecho, el autor llega a prescindir por completo
del grupo en uno de los movimientos, que consiste en una largo solo, muy bien
ejecutado en este caso por el clarinetista Sergio Reyes. Sólo por ratos
tienen que tocar todos juntos. Aun entonces prevalece un discurso musical que
no es el de un cuarteto: en el segmento principal ejecutan todos una misma línea
melódica al mismo tiempo (ejercicio del cual todos salieron bien librados,
por cierto).
Aunque a estos músicos no se les percibe un sentido de ensamble, es evidente
la cuidadosa preparación que han puesto en la interpretación. También
era relevante la explicación teórica que el maestro Sarmientos
ofreció previo a la ejecución de la obra, si bien resultó demasiado
prolongada y reiterativa. Me pregunto si hubiera convenido advertir al público
de la intención didáctica del concierto, asaz arriesgada si se
toma en cuenta las características de la obra en cuestión. La obra
salió bien y el auditorio estaba bastante lleno, pero fue apenas un puñado
de estudiantes de música el que acudió. ¿Y los demás? ¿Y
los “profesionales”? ¿Y los músicos “entendidos”?
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