Comer para prevenir
Los antioxidantes son sustancias que
contienen la mayoría
de frutas y verduras que al consumirlas protegen al cuerpo
de algunas enfermedades crónicas.
Texto Ingrid
Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
Los beneficios de los antioxidantes se conocen desde hace décadas, pero
no fue sino hasta hace unos diez años que la ciencia empezó a darles
mayor importancia. Se descubrió que tienen la propiedad de estabilizar
a las moléculas denominadas “radicales libres” antes de que
lleguen a causar daño, pues se les asocia con el desarrollo de enfermedades
degenerativas como el cáncer, Alzheimer, disfunciones inmunológicas,
cataratas, enfermedades cardiovasculares y de la vista, e incluso con el Sida.
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La nutricionista Cinthya Pinetta explica, en un trabajo de investigación,
que un radical libre es “un átomo o molécula
capaz de existir independientemente y que contiene uno o más
electrones no emparejados”. El médico Ricardo Estrada
complementa la explicación en el sentido de que los radicales
libres, cuando han perdido un electrón por diversas razones
tratan de recuperarlo a costa de otros átomos. “Esto
provoca una ‘reacción en cadena’ que a la larga
lleva a cambios estructurales a nivel celular”, dice.
Hay que tomar en cuenta que los radicales libres se encuentran
de forma natural en el cuerpo humano, el cual los produce en cantidades
moderadas para destruir bacterias y virus. También ayudan
a eliminar gérmenes, frenan los procesos inflamatorios y
regulan el tono muscular. “El exceso de radicales libres
es el que constituye un peligro para las células”,
agrega Pinetta, quien desarrolló el tema en la tesis Capacidad
antioxidante de algunas plantas de Guatemala.
El secreto de los colores
Como antioxidantes se pueden considerar algunas vitaminas, minerales
y sustancias presentes en los diferentes alimentos. Los más conocidos son las vitaminas
A, C y E, el betacaroteno y el selenio.
Relacionado con esto están los colorantes naturales que otorgan a cada
alimento su apariencia característica: el rojo de las cerezas o de los
tomates; el naranja de las zanahorias; el amarillo del maíz, los mangos
y el azafrán. Estos colores caracterizan a la mayorías de frutas
y vegetales, comenta Julieta de Ariza, directora de la carrera de Nutrición
de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Un estudio hecho por Brenda Paola Bolaños, como tesis de graduación
de la carrera de química biológica en esa casa de estudios determinó que
los jugos de fruta producidos industrialmente (que incluyó a 28 tipos
diferentes) tienen propiedades antioxidantes, lo cual no cambia con la presencia
o ausencia de aditivos.
La importancia de consumir alimentos con propiedades antioxidantes
es preventivo no curativo. Por supuesto, pueden disminuir el
riesgo de padecer ciertas enfermedades pero no modifican el deterioro
normal que conlleva la vejez o las tendencias genéticas. Sin embargo, los nutricionistas concuerdan al señalar
que el viejo consejo de comer frutas y verduras continúa teniendo validez,
al proveer de una mejor calidad de vida.
¿Dónde encontrarlos?
- Los antioxidantes existen en forma natural en los alimentos
verdes, amarillos, anaranjados y rojos.
- Se encuentran en el tomate, maíz, zanahoria, mango, papa, brócoli,
soya, sandía, naranja, espinaca, lechuga, apio, semillas, cereales, el
té (principalmente el verde), las nueces y el aceite de oliva.
- La vitamina C está presente en frutas y verduras como guayaba, kiwi,
mango, piña, melón, fresa, pimientos, tomate, verduras de la familia
de la col, hortalizas en general y cítricos.
- Estudios recientes también asocian al café y el cacao con
los antioxidantes.
- El betacaroteno o provitamina A se encuentra en las verduras
como la zanahoria, la espinaca y la calabaza. También en
frutas como las cerezas y el melón.
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