Hecho a golpe de martillo
Los forjadores de hierro son artistas legendarios que a una simple
varilla le dan formas especiales hasta convertirla en atractivas figuras.
Por Julieta Sandoval
Foto Gerardo Jiménez
El hierro caliente cede ante los golpes
insistentes del martillo, hasta tomar forma de lanza, hojas, animales
de diversos tipos o simplemente espirales y contornos. “Ese
es el trabajo en hierro forjado, el cual al hacerlo en caliente tiene más
detalles”, refiere Salvador Vielman Figueroa, quien aprendió este
oficio a los ocho años con su tío José Esteban Figueroa,
quien a su vez lo aprendió del abuelo (Ernesto), uno de los más
antiguos forjadores de Antigua Guatemala, Sacatepéquez.
Vielman es parte de una familia que ha transmitido este oficio
de generación
en generación, ya que él, junto a sus tres hermanos, trabajan el
hierro forjado, algo común en el aprendizaje de este arte.

"Antigua es famosa por sus artesanos, entre
ellos están los forjadores de hierro."
Salvador Vielman,
forjador del metal. |
La labor en hierro al rojo vivo “es una artesanía
de origen colonial, llevada a todos los asentamientos españoles
como Quetzaltenango o Huehuetenango. Sin embargo, en Antigua llegó a
tener más reputación, quizá por haber sido
la Capitanía General del Reino de Guatemala”, explica
Aracely Esquivel Vásquez, antropóloga del Centro
de Estudios Folklóricos (Cefol) de la Universidad de San
Carlos de Guatemala.
En el llamado “Libro Viejo”, que fuera el primer libro
del cabildo, se señala que a los indígenas no se
les permitía hacer el trabajo de herrería, para evitar
que elaboraran armas. Aquí se menciona por primera vez a
los herreros en un acta de 1524. También se registra que en abril de 1528 se fijaron los
precios para oficios de herreros, zapateros, carpinteros y otros,
adjudicando además las penas por incumplimiento de los trabajos.
Fue tal el prestigio de quienes
forjaban el hierro en la Ciudad Colonial que un trayecto de Antigua
a Jocotenango es conocido como la Calle Ancha de los Herreros. “Ahí históricamente
estaban quienes hacían las herraduras de los caballos, balcones
y cerraduras de casas. Ellos fueron los propulsores de la forja,
nosotros somos lo herederos”, expresa Hugo Lara, quien proviene
de una familia dedicada por tradición a la carpintería,
pero combinó la madera con el hierro, algo que aprendió cuando
era joven.
Fusión de épocas
Familias completas de herreros desde la época colonial han
transmitido sus conocimientos artesanales, conjugando el sentido
y la maestría. Actualmente el arte de la forja abarca desde
la fabricación de adornos hasta la elaboración de
muebles.
Salvador Vielman cuenta que se han introducido
nuevas modalidades a este arte, que lo ha hecho más práctico. La fragua,
aparato donde se calienta el hierro, ahora es maniobrado con motor,
lo cual antes debía hacerse girando una manecilla. La soldadura
eléctrica, que se introdujo unos 40 años atrás
ha facilitado el trabajo. Por ello un farol que se hacía
en un día y medio, ahora es elabora en mediodía,
explica Juan Francisco Vielman, otro descendiente de la familia
de forjadores. Los herreros consideran como una satisfacción que su trabajo
sea reconocido no sólo en Antigua, pues muchos de sus clientes
provienen de la capital. Sus obras pueden observarse en urbanizaciones
de carretera a El Salvador, zona 15, 14 o 10.
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Historia
No se conoce la fecha exacta en que
se descubrió la técnica de fundir hierro.
- Los primeros utensilios de hierro
descubiertos datan del año 3000 aC, pero se sabe
que antes ya se empleaba este mineral para hacer adornos
de hierro.
- Los griegos descubrieron hacia el
1000 aC una técnica para endurecer las armas de
hierro mediante un tratamiento térmico. Todas las
aleaciones de hierro fabricadas hasta el siglo 14 dC se
clasifican en la actualidad como hierro forjado. |
Hugo Lara dice que en los últimos 10 años se ha dado
una mayor valoración de los guatemaltecos al forjado en
hierro, en especial a los diseños ornamentales. Él
divide el mercado en 80 por ciento nacional y 20 por ciento extranjero. “Lo
cual ha interesado el aprendizaje de esta artesanía en algunos
jóvenes”, agrega.
Los precios de estos objetos varían como sus formas y diseños,
los hay desde portavelas de Q35, hasta un farol de Q600 o una banca
de Q800. Muros, corredores o entradas de hoteles, restaurantes y hogares
son decorados por ramas de hierro iluminadas por velas, faroles
o bancas. Las figuras de animales hechos de hierro han sido una
de las últimas modalidades, como las lagartijas, que empezaron
a tener auge cuando se dio la beatificación del Hermano
Pedro, por la leyenda existente de que el santo convirtió a
una de ellas en oro para usarla de pago y después la volvió a
su forma original, cuenta Lara.
A las lagartijas le siguieron ardillas, águilas, ranas y
otros, ampliando así la variedad. “Muchas de las ideas
son de los compradores, quienes indican cómo desean las
piezas”, dice Lara.
Al parecer, las innovaciones continuarán
en este oficio antiguo, siempre que existan hombres que golpeen
el hierro caliente con el martillo para darle formas especiales
que usted apreciará quizá en
la próxima banca en donde se siente o en un farol que ilumine
una entrada.
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