Semanario de Prensa Libre • No. 97 • 14 de Mayo de 2006    


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D cultura

Subsisten al terror
Los atentados del 11 de septiembre no destruyeron algunos vestigios del Mundo Maya guardados en las Torres Gemelas.

Por Julieta Sandoval
Foto Antonio Jiménez

Parece que su misión es mostrar la grandeza de la cultura Maya al mundo, por ello han sobrevivido al tiempo, a los daños provocados por la mano del hombre y hasta a ataques terroristas. Esa es la historia de una colección de 32 piezas precolombinas con tallas en piedra y vasijas de barro y arcilla, algunas figurillas y vasos polícromos, las cuales se encontraban en una caja fuerte en el Centro Mundial de Comercio, el 11 de septiembre de 2001, día en que sucedieron los ataques terroristas más devastadores en la historia reciente de los Estados Unidos, los objetos arqueológicos quedaron casi intactos pese al desplome devastador de los edificios.

Vasijas, platos e incensarios son parte de la colección del arte Maya que resistieron la caída en el atentado de las Torres Gemelas.

El relato de la historia de estas piezas empieza el 5 de enero de 1998 cuando fueron confiscadas en el aeropuerto internacional de Miami, Estados Unidos, dentro del equipaje de dos pasajeros guatemalteco, quienes las llevaban hacia el norte para venderlas. Ahí inició una investigación para determinar la autenticidad de lo incautado, se indica en el Ministerio de Cultura y Deportes.

Las piezas fueron sustraídas de forma directa de algunos sitios arqueológicos del país y traficadas en el mercado negro, pero quienes las portaban aseguraron que las compraron como artesanías.

Durante el proceso de investigación, la colección fue trasladada a las oficinas de la Aduana de EEUU, ubicadas en el Centro Mundial del Comercio de Nueva York. Ahí estaban cuando la mañana del 11 de septiembre de 2001 fueron atacadas las torres por aviones guiados por terroristas, provocando la destrucción de los edificios. Sin embargo, al realizarse la limpiezas de los escombros se encontró la caja fuerte con las piezas guatemaltecas en su interior tan solo con unos deterioros, pese a haber estado debajo de toneladas de concreto.

Algunas rajaduras o piezas fragmentadas en pedazos grandes fue el resultado de la caída estrepitosa. “Sin embargo nada que no pudiera restaurarse para poder apreciar la belleza original”, dice Rodolfo Yaquián, restaurador del Museo Nacional de Arqueología y Etnología. De los componentes de la colección, aún está en reparación un incensario.

Los expertos estiman que las piezas son del 300 al 1200 d. C, pero aún no se ha establecido el lugar de procedencia de todas ellas. Pueden provenir de diversos sitios, entre ellas hay una pieza de Gumarcaaj, usada como ofrenda. También las hay del Mundo Perdido en Tikal, de la parte de Uaxactún, y de la región de Chixoy.

Otras son registradas como de origen desconocido. Entre ellas una vasija, al parecer usada para ofrenda, en la que sobresale en la parte superior de la tapadera la escultura de un pato.

La colección arqueológica permanece en las bóvedas del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, pero pronto empezará un nuevo viaje para algunas piezas, ya que fueron solicitadas para una exposición en Japón, el próximo año.

Las piezas siguen viajando, esperando que no suceda otra catástrofe que las lleguen a poner otra vez en peligro.

El ataque

La mañana del 11 de septiembre de 2001 cambió la vida en Nueva York.

  • A las 8.30 horas local, una enorme explosión hacía estallar los vidrios de una de las Torres Gemelas, al chocar un avión contra ella.
  • Un cuarto de hora más tarde un segundo aparato se precipitó contra la otra torre.
  • A las 9:39 horas se derrumba la primera de las torres del Centro Mundial de Comercio. Y a las 10:06 horas cae el segundo edificio.
  • Las piezas arqueológicas se encontraban en una caja de seguridad de las oficinas de la Aduana de EEUU, las cuales funcionaban en las torres del Centro Mundial de Comercio.
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