Semanario de Prensa Libre • No. 97 • 14 de Mayo de 2006    


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Chicago, una ciudad por descubrir
Apacible y amable, así es esta metrópoli, que tras el concreto tiene un gran corazón.

Texto y foto Viviana Ruiz

Situada en el centro de Estados Unidos, en las orillas del lago Michigan, Chicago, del Estado de Illinois, es una vibrante ciudad de categoría mundial rica en historia, bella arquitectura y espléndida cultura, tres ingredientes básicos para saborear unas vacaciones únicas.

Entre vientos

Conocida de forma coloquial como The Second City (La ciudad segunda) o The Windy City (La ciudad de los vientos), ésta es la tercera con mayor número de población en la unión americana, tras Nueva York y Los Ángeles, y es la metrópoli más grande del tío Sam dentro de una porción continental.

Pero más allá de su extensión (606,1 km²) y desarrollo económico, esta urbe es realmente un deleite visual tanto por sus esbeltos, pero a la vez salvajes y bien diseñados edificios, como por sus canales, que antes de desembocar en el lago, abrazan el centro de la localidad.

Recorrer sus amplias y elegantes avenidas o calles —que durante una época fueron territorio de uno de los gánsters más famosos, Al Capone— es similar a estar en una región europea, pues Chicago, a diferencia de la Gran Manzana, por ejemplo, fusiona la exuberancia de los rascacielos con el gusto refinado de los habitantes del viejo continente.

Sin duda esto se debe a que su primer colonizador fue Jean Baptiste Point
DuSable, quien llegó a la zona hacia 1780. Éste se casó con una india potawatomi llamada Kittihawa y tuvo dos hijos, Jean y Susanne.

En 1779 partió de Peoria y exploró el norte hasta un área denominada Eschikagou, (Chicago).

DuSable, reconociendo su potencial, decidió instalarse y construyó la primera vivienda permanente a las orillas del lago. Ahí empezó la influencia. Pero fue el gran incendio de 1871, según narran los libros de historia, lo que provocó su transformación, pues los edificios de madera de aquella época fueron devorados por las llamas, obligando a sus gobernadores a construir nuevas edificaciones, lo que atrajo a numerosos ingenieros y arquitectos deseosos de poner en marcha nuevos métodos y concebir inmuebles que tomaran en cuenta el auge espectacular de un territorio donde todo estaba por hacerse.

Se dice que este núcleo urbano es la cuna de la arquitectura moderna, mezcla de Barroco, Art Deco, Neogótico y diseño contemporáneo, pero también lo es del blues, el jazz, de la aclamada Orquesta Sinfónica, que desde 1891 le ha dado glorias, exclusivos restaurantes y dos equipos de béisbol (Chicago Cubs y Chicago White Sox) y de los históricos Bulls de la NBA.

Brilla de día y de noche

Chicago es una de esas pocas megaciudades de Estados Unidos en las que la extravagancia de su gente no es el común denominador. Es apacible y por doquier observará caras afables, porque aquí rostros de todas las razas y procedencias se cruzarán ante sus ojos en cada rincón. Sin embargo, usted destacará dentro de la multitud, pues caminará con la cabeza hacia arriba... y es que no puede ser de otra forma, sus construcciones, tal cual fuerza centrípeta, atraerá sus sentidos.

¿No me cree?, con la luz del sol colóquese al lado de la Sears Tower (el tercer rascacielos más grande del mundo y el número uno de EEUU) se asombrará, su vista no alcanzará a cubrir sus 442 metros de altura.

Es el lugar más alto de Chicago. Desde su cúspide podrá observar la ciudad y sus alrededores. Casi 80 kilómetros son accesibles en un día claro. Esto significa contemplar Michigan, Wisconsin, e Indiana, además de Illinois.

O échele un vistazo al John Hancock Observatory de 343 metros y 100 pisos de altura que ocupa el número 12 del mundo. Este complejo de oficinas y apartamentos tiene como atracciones principales su magnífica vista desde el observatorio ubicado en el piso 94 y del restaurante, que de noche, entre los pisos 95 y 96 le ofrece el reflejo de miles de luces que entre otras cosas, delínean la sensual figura del lago.

Sin temor a equívocos, estas dos torres son de las más imponentes en la línea de sobrevivencia del metal y hierro que serán parte de su periplo por este lugar, una urbe con muchas cosas por descubrir, y que amará desde el primer instante que ponga sus pies en ella.

D interés

La metrópoli está decorada con más de 400 obras de arte permanente. Muchas de éstas se encuentran en el centro y pueden apreciarse mientras se disfruta de una caminata por el Loop, la principal área comercial del downtown. Sin embargo, no se puede perder:

  • Art Institute. Es un museo y escuela del arte situado en Grant Park, alrededor del lago. Alberga colecciones de pintura italiana, flamenca, holandesa y española de famosos como El Greco, Rembrandt y Frans Hals.
  • Field Museum of Natural History. Uno de los mayores y más importantes recintos de historia natural en el mundo. El museo cuenta con más de un millón de objetos de la naturaleza y cultura.
  • Museum of Contemporary Art. (MAC) Además de encontrar obras de las artes plásticas desde 1945, este lugar posee una de las mejores vistas del lago Michigan, un restaurante con excelente comida y una tienda de libros.
  • Shedd Aquarium. Es un acuario bajo techo que alberga 8,000 animales de 750 especies diferentes. Tiene un anfiteatro con varias presentaciones diarias donde podrá ver en acción a los delfines, las simpáticas ballenas Beluga u otros animales acuáticos.
  • Museum of Science and Industry. Posee en su interior objetos tales como el módulo de comando de la nave Apolo 8, un submarino alemán capturado en época de guerra o un avión de pasajeros Boeing 727, el cine Omnimax funcionando con la tecnología del tercer milenio y proyectando sus películas en una pantalla de 5 pisos de altura.
  • Adler Planetarium. Pueden encontrar modelos a escala del sistema solar, antiguos instrumentos astronómicos o bien participar de inquietantes aventuras interactivas. Sus galerías proveen un camino para explorar las maravillas del universo. Sus colecciones de instrumentos y libros raros de astronomía se encuentran entre las principales del mundo.
 
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