El lago más bello necesita ayuda
Es un sitio privilegiado
por la naturaleza. Su encanto enamora a cualquiera, sin embargo,
el hombre le ha hecho daño. Hoy debe ser rescatado para
que siga siendo un orgullo nacional.
Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián
“Es quizá una de las mayores representaciones
de la belleza natural de Guatemala. Ofrece una experiencia inolvidable
al observarlo, por ello es uno de los sitios obligados para el
visitante, nacional o extranjero. Pero, el lago de Atitlán
enfrenta problemas que sólo el hombre puede resolver porque él
es quien los ha creado.
El paisaje está siendo dañado. Las aguas han dejado de ser cristalinas
en áreas cercanas a los poblados, en especial los de más habitantes,
como Santiago Atitlán, Panajachel y San Lucas Tolimán. La Autoridad
para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago Atitlán y su Entorno
(Amsclae) reporta que la mayor contaminación de este lugar proviene de
los desechos sólidos y líquidos.

En Panajachel, la planta
de tratamiento no funciona, por lo que sus aguas residuales
dañan al lago. |
La basura ocupa el primer lugar de los inconvenientes. En ello coinciden alcaldes
de los municipios alrededor de la cuenca y personeros de Amsclae. Estudios de
esta organización reportan que de un cien por ciento de la suciedad, la
basura causa el 62 por ciento. La mayor cantidad (51%) se produce en el área
urbana y en el área rural el 49 por ciento. Se estima que el lago de Atitlán
recibe 1,719 toneladas métricas de desperdicios por año.
Durante la época de lluvia aumenta el problema. En Panajachel, por ejemplo, “las
lluvias traen mucha basura de los poblados que están ubicados arriba de
nosotros, como el de Sololá”, explica Carlos Matzar, secretario
del Programa de Ambiente de la municipalidad del lugar. Los desechos provocan
la disminución del oxígeno disuelto en las aguas, así como
la destrucción de los nichos ecológicos acuáticos de peces,
crustáceos y aves.
Víctor Arriaza, director de Amsclae, dice que con este tipo de contaminación,
lamentablemente, también contribuyen los turistas, en especial los nacionales.
El otro factor negativo son las aguas residuales, las cuales representan
el 30 por ciento en la degradación del medio ambiente, según el informe
de Amsclae. La Universidad del Valle, por medio del Centro de Estudios Ambientales,
efectúa
monitoreos sobre la calidad del agua de la cuenca. Las investigaciones muestran
alta presencia de Escherichia coli —bacteria perteneciente a las heces
fecales— en las orillas de los municipios con poblaciones grandes. Las
regiones más afectadas son, al norte, Panajachel, que también es
dañada por la desembocadura de los ríos Quiscap y San Francisco,
los cuales llevan aguas negras de otros lugares. En el sur, los sitios más contaminados son Santiago Atitlán, por
el alto número de habitantes. San Lucas Tolimán, en donde pese
a la existencia de pozos ciegos, por las características del terreno arenoso
se filtran las aguas que llegan al lago.
Edwin Castellanos, director del Centro de Estudios Ambientales,
explica que los resultados mostraron que el agua del lago tiene
niveles muy variados de contaminación
bacteriana. En las orillas, en donde hay poca profundidad, escasa circulación
de agua y concentración de personas, aumenta el Escherichia cole. Sin
embargo, cuando el muestreo se hace en puntos más alejados, en donde la
profundidad es de unos 350 metros, la existencia de los micoorganismos es casi
nula.
“Esto es como consecuencia del efecto de dilución. La gran
cantidad de agua mata a las bacterias, al igual que las bajas temperaturas, características
de esta cuenca”, indica Castellanos. El uso de jabón y detergente produce el 4.5 por ciento del deterioro del
lago, generando una degradación acelerada del agua, en especial en las
zonas con poca circulación como las bahías de San Lucas Tolimán
y Santiago Atitlán, en donde es común encontrar varias especies
de algas que forman las natas verdes sobre el agua.
Esto ha llevado a que las
autoridades de San Lucas Tolimán trabajen en programas de conciencia para
que las mujeres utilicen los lavaderos públicos, asegura Adilio Amílcar
Azañón, alcalde de ese municipio. Estudios hidrogeológicos de la Universidad de San Carlos de Guatemala
han determinado que el agua del lago de Atitlán tiene un período
de renovación de más de 128 años, esto indica que los contaminantes
que ingresan hoy saldrán del mismo dentro de 128 años, aproximadamente.
Aunque la mayor polución de las aguas residuales son de tipo doméstico
(99.5%), las de tipo industrial (0.5%) también influyen en el deterioro. Éstas
son generadas principalmente en rastros, granjas, beneficios de café,
centros de acopio agrícolas y tintorerías de hilos y telas, detalla
el informe de Amsclae.
El uso de fertilizantes y pesticidas daña al lago, a esto se suma la frontera
agrícola que aumenta cada día, provocando la extinción de
especies de flora y fauna. Entre ellos, el pavo de cacho. A este ejemplar se
le ha reducido su hábitat. Hace dos años fueron contabilizados
tan sólo 30 de estos animales. De igual manera, los incendios destruyen
las plantas características de la región, dice Ronaldo Cárdenas,
del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, región Sololá.
Amsclae indica que se ha perdido en la cuenca un 58 por ciento
del bosque en un periodo de 29 años, siendo los últimos 12 años la etapa
de mayor deforestación, de continuar así, los bosques del lugar
tendrían una vida máxima de 18 años.
La Hydrilla verticillaya, conocida como “planta extraterrestre”,
crece en ciertas partes de la región. Se piensa que llegó al lago
por medio de una lancha proveniente de Izabal. Estudios ambientales han determinado
que las principales causas de su crecimiento son las aguas servidas y la erosión
de la cuencas hidrográficas, que arrastran sedimentos contaminados con
agroquímicos hacia los cuerpos hídricos, todo esto se da en Atitlán.
En San Lucas Tolimán es donde se reproduce más esta planta. “Desde
hace 10 años empezó a propagarse con mayor rapidez. Comentan que
el agua de jabón la ayuda a crecer”, agrega el alcalde Azañón.
Soluciones
inmediatas y futuras
El lago de Atitlán es un atractivo natural único.
El Instituto Guatemalteco de Turismo lo sitúa entre los
cinco lugares más conocidos, con un promedio de 45 por ciento
del total de visitantes que llegan al país. Esto lo saben
los lugareños, pues la mayoría de sus ingresos provienen
del negocio turístico. Aunque no es mucho, ya se trabaja
en proyectos para rescatarlo. Quizá la devastación
de la tormenta Stan, el año pasado, les enseñó lo
que sucedería si no existen paseantes.
Como soluciones inmediatas, la municipalidad de Panajachel coordina
eventos de limpieza tres veces al año, en donde los mayores participantes son los
alumnos de los centros educativos.
Para reducir el impacto ambiental que producen las aguas residuales
funcionan plantas de tratamiento. Dos en Sololá, con una población de 63,
973 según, el último censo, cuyas aguas negras desembocan en el
lago, por ello la municipalidad invierte Q50 mil mensuales. Las otras están
en Santa María Visitación, Santa Lucía Utatlán y
Santa Cruz la Laguna.
En San Lucas Tolimán, la alcaldía, la Asociación de Productores
de Recursos Hidrobiológicos y Amigos del Lago, se unieron para extraer
la Hydrilla. Cada barcaza saca al menos 80 quintales de “planta extreterrestre” todos
los días. Sin embargo, deben ser cuidadosos, porque la vegetación
marina sirve para la reproducción de peces, que es dificultosa en el lugar,
por las bajas temperaturas.
También se trabaja en reforestación. Sólo en Panajachel,
este año, se sembraron 3,500 árboles, dice Carlos Matza. De igual
forma lo hace la municipalidad de Sololá, “tratamos de hacer conciencia
a las personas para proteger los bosques”, indica Esteban Toc, jefe edil.
Programas venideros
Víctor Arriaza, director de Amsclae, explica que existe un programa de
desarrollo con tres mancomunidades, que agrupa a 11 municipios. Para el tratamiento
de desechos sólidos (pues ninguna posee un vertedero) se busca un lugar
en común que esté alejado del lago. La inversión será de
unos Q50 millones, y el tiempo calculado para realizar dicho proyecto es de cinco
años.
El director de Amsclae explica que se construirán 16 plantas de tratamiento
para que funcionen una en cada poblado cercano al lago. Tendrá un monto
de Q50 millones en un plazo de 10 años. Además de introducir alcantarillas.
En Panajachel, la planta de tratamiento fue destruida por el Stan,
ahora se espera la fabricación de una nueva, la cual está a cargo del Instituto
de Fomento Municipal (Infom). Alfredo Sarata, encargado de plantas de tratamiento,
dice que el proyecto está en la fase inicial para determinar qué tipo
de construcción debe hacerse para dar una mayor protección al lago.
Se estima que tendrá un costo de Q21 millones. En Santa Catarina Palopó están
a la espera del proyecto de una planta de tratamiento, ya que el Fondo Nacional
para la Paz no ha dado parte del dinero que se invertirá en ella, explica
Roberto López, alcalde del lugar.
“Quizá todos deban comprender, como dice Pedro Antonio Jacinto,
de San Lucas Tolimán, el lago de Atitlán es de todos y por eso
lo tenemos que cuidar”. |