Semanario de Prensa Libre • No. 123 • 12 de Noviembre de 2006

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El lago más bello necesita ayuda
Es un sitio privilegiado por la naturaleza. Su encanto enamora a cualquiera, sin embargo, el hombre le ha hecho daño. Hoy debe ser rescatado para que siga siendo un orgullo nacional.

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

“Es quizá una de las mayores representaciones de la belleza natural de Guatemala. Ofrece una experiencia inolvidable al observarlo, por ello es uno de los sitios obligados para el visitante, nacional o extranjero. Pero, el lago de Atitlán enfrenta problemas que sólo el hombre puede resolver porque él es quien los ha creado.

El paisaje está siendo dañado. Las aguas han dejado de ser cristalinas en áreas cercanas a los poblados, en especial los de más habitantes, como Santiago Atitlán, Panajachel y San Lucas Tolimán. La Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago Atitlán y su Entorno (Amsclae) reporta que la mayor contaminación de este lugar proviene de los desechos sólidos y líquidos.

En Panajachel, la planta de tratamiento no funciona, por lo que sus aguas residuales dañan al lago.

La basura ocupa el primer lugar de los inconvenientes. En ello coinciden alcaldes de los municipios alrededor de la cuenca y personeros de Amsclae. Estudios de esta organización reportan que de un cien por ciento de la suciedad, la basura causa el 62 por ciento. La mayor cantidad (51%) se produce en el área urbana y en el área rural el 49 por ciento. Se estima que el lago de Atitlán recibe 1,719 toneladas métricas de desperdicios por año.

Durante la época de lluvia aumenta el problema. En Panajachel, por ejemplo, “las lluvias traen mucha basura de los poblados que están ubicados arriba de nosotros, como el de Sololá”, explica Carlos Matzar, secretario del Programa de Ambiente de la municipalidad del lugar. Los desechos provocan la disminución del oxígeno disuelto en las aguas, así como la destrucción de los nichos ecológicos acuáticos de peces, crustáceos y aves.

Víctor Arriaza, director de Amsclae, dice que con este tipo de contaminación, lamentablemente, también contribuyen los turistas, en especial los nacionales.

El otro factor negativo son las aguas residuales, las cuales representan el 30 por ciento en la degradación del medio ambiente, según el informe de Amsclae.

La Universidad del Valle, por medio del Centro de Estudios Ambientales, efectúa monitoreos sobre la calidad del agua de la cuenca. Las investigaciones muestran alta presencia de Escherichia coli —bacteria perteneciente a las heces fecales— en las orillas de los municipios con poblaciones grandes. Las regiones más afectadas son, al norte, Panajachel, que también es dañada por la desembocadura de los ríos Quiscap y San Francisco, los cuales llevan aguas negras de otros lugares.

En el sur, los sitios más contaminados son Santiago Atitlán, por el alto número de habitantes. San Lucas Tolimán, en donde pese a la existencia de pozos ciegos, por las características del terreno arenoso se filtran las aguas que llegan al lago.

Edwin Castellanos, director del Centro de Estudios Ambientales, explica que los resultados mostraron que el agua del lago tiene niveles muy variados de contaminación bacteriana. En las orillas, en donde hay poca profundidad, escasa circulación de agua y concentración de personas, aumenta el Escherichia cole. Sin embargo, cuando el muestreo se hace en puntos más alejados, en donde la profundidad es de unos 350 metros, la existencia de los micoorganismos es casi nula.

“Esto es como consecuencia del efecto de dilución. La gran cantidad de agua mata a las bacterias, al igual que las bajas temperaturas, características de esta cuenca”, indica Castellanos.

El uso de jabón y detergente produce el 4.5 por ciento del deterioro del lago, generando una degradación acelerada del agua, en especial en las zonas con poca circulación como las bahías de San Lucas Tolimán y Santiago Atitlán, en donde es común encontrar varias especies de algas que forman las natas verdes sobre el agua.

Esto ha llevado a que las autoridades de San Lucas Tolimán trabajen en programas de conciencia para que las mujeres utilicen los lavaderos públicos, asegura Adilio Amílcar Azañón, alcalde de ese municipio.

Estudios hidrogeológicos de la Universidad de San Carlos de Guatemala han determinado que el agua del lago de Atitlán tiene un período de renovación de más de 128 años, esto indica que los contaminantes que ingresan hoy saldrán del mismo dentro de 128 años, aproximadamente.

Aunque la mayor polución de las aguas residuales son de tipo doméstico (99.5%), las de tipo industrial (0.5%) también influyen en el deterioro. Éstas son generadas principalmente en rastros, granjas, beneficios de café, centros de acopio agrícolas y tintorerías de hilos y telas, detalla el informe de Amsclae.

El uso de fertilizantes y pesticidas daña al lago, a esto se suma la frontera agrícola que aumenta cada día, provocando la extinción de especies de flora y fauna. Entre ellos, el pavo de cacho. A este ejemplar se le ha reducido su hábitat. Hace dos años fueron contabilizados tan sólo 30 de estos animales. De igual manera, los incendios destruyen las plantas características de la región, dice Ronaldo Cárdenas, del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, región Sololá.

Amsclae indica que se ha perdido en la cuenca un 58 por ciento del bosque en un periodo de 29 años, siendo los últimos 12 años la etapa de mayor deforestación, de continuar así, los bosques del lugar tendrían una vida máxima de 18 años.

La Hydrilla verticillaya, conocida como “planta extraterrestre”, crece en ciertas partes de la región. Se piensa que llegó al lago por medio de una lancha proveniente de Izabal. Estudios ambientales han determinado que las principales causas de su crecimiento son las aguas servidas y la erosión de la cuencas hidrográficas, que arrastran sedimentos contaminados con agroquímicos hacia los cuerpos hídricos, todo esto se da en Atitlán.

En San Lucas Tolimán es donde se reproduce más esta planta. “Desde hace 10 años empezó a propagarse con mayor rapidez. Comentan que el agua de jabón la ayuda a crecer”, agrega el alcalde Azañón.

 

Soluciones inmediatas y futuras

El lago de Atitlán es un atractivo natural único. El Instituto Guatemalteco de Turismo lo sitúa entre los cinco lugares más conocidos, con un promedio de 45 por ciento del total de visitantes que llegan al país. Esto lo saben los lugareños, pues la mayoría de sus ingresos provienen del negocio turístico. Aunque no es mucho, ya se trabaja en proyectos para rescatarlo. Quizá la devastación de la tormenta Stan, el año pasado, les enseñó lo que sucedería si no existen paseantes.

Como soluciones inmediatas, la municipalidad de Panajachel coordina eventos de limpieza tres veces al año, en donde los mayores participantes son los alumnos de los centros educativos.

Para reducir el impacto ambiental que producen las aguas residuales funcionan plantas de tratamiento. Dos en Sololá, con una población de 63, 973 según, el último censo, cuyas aguas negras desembocan en el lago, por ello la municipalidad invierte Q50 mil mensuales. Las otras están en Santa María Visitación, Santa Lucía Utatlán y Santa Cruz la Laguna.

En San Lucas Tolimán, la alcaldía, la Asociación de Productores de Recursos Hidrobiológicos y Amigos del Lago, se unieron para extraer la Hydrilla. Cada barcaza saca al menos 80 quintales de “planta extreterrestre” todos los días. Sin embargo, deben ser cuidadosos, porque la vegetación marina sirve para la reproducción de peces, que es dificultosa en el lugar, por las bajas temperaturas.

También se trabaja en reforestación. Sólo en Panajachel, este año, se sembraron 3,500 árboles, dice Carlos Matza. De igual forma lo hace la municipalidad de Sololá, “tratamos de hacer conciencia a las personas para proteger los bosques”, indica Esteban Toc, jefe edil.

Programas venideros

Víctor Arriaza, director de Amsclae, explica que existe un programa de desarrollo con tres mancomunidades, que agrupa a 11 municipios. Para el tratamiento de desechos sólidos (pues ninguna posee un vertedero) se busca un lugar en común que esté alejado del lago. La inversión será de unos Q50 millones, y el tiempo calculado para realizar dicho proyecto es de cinco años.

El director de Amsclae explica que se construirán 16 plantas de tratamiento para que funcionen una en cada poblado cercano al lago. Tendrá un monto de Q50 millones en un plazo de 10 años. Además de introducir alcantarillas.

En Panajachel, la planta de tratamiento fue destruida por el Stan, ahora se espera la fabricación de una nueva, la cual está a cargo del Instituto de Fomento Municipal (Infom). Alfredo Sarata, encargado de plantas de tratamiento, dice que el proyecto está en la fase inicial para determinar qué tipo de construcción debe hacerse para dar una mayor protección al lago. Se estima que tendrá un costo de Q21 millones. En Santa Catarina Palopó están a la espera del proyecto de una planta de tratamiento, ya que el Fondo Nacional para la Paz no ha dado parte del dinero que se invertirá en ella, explica Roberto López, alcalde del lugar.

“Quizá todos deban comprender, como dice Pedro Antonio Jacinto, de San Lucas Tolimán, el lago de Atitlán es de todos y por eso lo tenemos que cuidar”.


   

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