Semanario de Prensa Libre • No. 123 • 12 de Noviembre de 2006

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D mundo

Grandes inventoras
Durante años permanecieron en el anonimato muchas mujeres que, con sus descubrimientos, han hecho este mundo más habitable.

Por redacción Revista D

¿Qué tienen en común la máquina lavavajillas, los pañales desechables, el corrector, el petróleo refinado y el chaleco antibalas? Que fueron inventados por mujeres. Aunque poco se sabe de la aportación femenina en ramas del saber humano, lo cierto es que el poder creativo del llamado “sexo débil” ha estado presente desde la Prehistoria.

Quizá por desconocimiento o por temor no se ha dado a conocer, pero la mujer ha contribuido a que el mundo se desarrolle; y, contrariamente a lo que se piensa, las descendientes de Isis, la diosa egipcia que dio a los pueblos del Nilo la escritura y la medicina, no sólo son capaces de decorar una habitación o cuidar de los niños. Las ha habido matemáticas, astrónomas, alquimistas, químicas, físicas, médicas, biólogas, geólogas, zoólogas, botánicas, inventoras…

A Marion Donovansad se le debe la creación del pañal desechable.

Según la escritora Deborah Jaffe, hay muchas más damas supercreativas de lo que reconoce la historia. En su libro Mujeres ingeniosas, Jaffe reconoce que, desde que la primera patente le fuera otorgada a una —en 1637—, hasta 1914, hubo más de 500 inventoras. Algunas de las propuestas fueron instrumentos diseñados para facilitar la vida doméstica, por ejemplo, la lavavajillas, ideada por Josephine Cochran, en 1886, o el pañal desechable, de Marion Donovan, en 1946.

Jaffe también comprueba que en algunos trabajos se ha anulado la participación de ellas en su creación, como es el caso de Ada Lovelace, quien tuvo que ver con la invención del motor analítico, una de las primeras computadoras, que data de 1842 y fue patentada por Charles Babbage.

Las bolsas de papel, tal como las conocemos en la actualidad, se deben a la idea de Margaret Knight (1838-1914), quien en 1870 —y pese a innumerables rechazos, porque se suponía que una mujer no sabía nada de maquinaria—, creó una máquina para doblarlas. Además, fundó la Eastern Paper Bag Company para comercializar su invento.

Científicas
> Las primeras botánicas surgieron en los períodos del Paleolítico y el Neolítico, con las “mujeres recolectoras”; desarrollaron el conocimiento de las plantas, de su cultivo, y de cómo almacenarlas y convertirlas en alimentos, con lo cual inventaron la agricultura y los procesos de elaboración y conservación de los comestibles.

> Además, crearon la alfarería (fabricaron utensilios y objetos de cerámica) y los tintes.

> En otro ramo, se tiene documentada a la ateniense Agnódice (300 a.C.), quien desafió las reglas de la época y, vestida de hombre, estudió medicina.

> Las bases teóricas y prácticas de la química moderna se deben a María la Judía, que firmó sus obras como Miriam la Profetisa, hermana de Moisés. Esta mujer vivió en Alejandría, entre los siglos I y II de la era cristiana, y fue la inventora de complicados aparatos de laboratorio para la destilación y sublimación de materias químicas como el balneum Mariae, que sigue siendo una pieza esencial de laboratorio: el “baño de María” se usaba entonces, como hoy, para calentar. También fue la creadora del alambique y el Xerotakis que, según los especialistas, es su mayor aporte a la alquimia occidental y lo que permite que ésta se transforme en la química moderna.

> Hypatia, última científica del mundo antiguo, fue oficialmente designada para explicar las doctrinas de Platón, Aristóteles, etc., en la Biblioteca de Alejandría. Además de Filosofía, enseñó Geometría, Astronomía y Álgebra, y también se interesó por la mecánica y la tecnología práctica. Diseñó el astrolabio plano, que se usaba para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. Escribió no menos de 44 libros e inventó aparatos como el idómetro, el destilador de agua y el planisferio.

> Pero mujeres sabias las ha habido en todas las épocas. En el siglo XVIII, el mundo daría la espalda a los trabajos de Émilie du Châtelet, que fue más conocida por ser la amante de Voltaire que por sus aportes a la ciencia. Esta francesa hizo experimentos de óptica newtoniana. Cuando se publicó
Élements de la philosophie de
Newton, se le atribuyó oficialmente a Voltaire. Éste afirmó repetidas ocasiones que Madame du Châtelet había sido la única autora. Su siguiente obra fue Institutions de physique, un ejemplar que inspiró a muchos metafísicos.

Aunque Knight consiguió su primera patente cuando cumplió 30 años, a los 12 ya había inventado un aparato para máquinas textiles que evitaría que los obreros resultaran heridos. Obtuvo 26 patentes más a lo largo de su vida: un protector del vestido y de la falda (1883), un corchete para trajes (1884), una máquina de enumeración (1894), un marco para ventanas (1894) y un motor rotatorio (1902).

Entre otras, Jaffe cita el ejemplo de Mary Anderson, quien diseñó y construyó el primer limpiaparabrisas. “Ella vivía en Alabama, en el sur de Estados Unidos, donde hace mucho calor, y un invierno se fue a Nueva York”, explica.

“Nunca había visto la nieve antes y, durante una tormenta, tomó un tranvía y se sorprendió porque el conductor tenía que salir constantemente del vehículo para quitar la nieve”, y así fue como Anderson tuvo la idea de inventar el primer modelo.

Beulah Henry, considerada por algunos como la “señora Edison”, por su prolífica carrera como inventora, creó cerca de 110 objetos y obtuvo 49 patentes, entre ellas: el congelador de helado al vacío (1912), el paraguas con diferentes cubiertas de telas de colores (1924), la primera máquina de coser sin bobina (1940), y la “protografía” —una máquina de escribir manual que hacía cuatro copias de un mismo documento (1932)—.

En 1953, Patsy Sherman descubrió un polímero fluoroquímico que, aplicado a las telas, repelía el aceite o el agua. En 1956, el protector de Scotchgard fue lanzado al mercado, y la marca de fábrica con el mismo nombre ha seguido siendo líder en el mercado. Rachel Fuller Brown y Elizabeth Lee Hazen, después de varios años de investigación, son las responsables de la nistatina, que sirve para curar hongos en la piel.

Esta sustancia se emplea desde 1957 también para combatir la enfermedad del hongo holandés en árboles y restaurar obras de arte dañadas por el agua y el moho.

Entre las pioneras más recientes incluye a Stephanie Kwolek, quien inventó el kevlar, una fibra liviana utilizada en chalecos antibalas, en 1971, y Barbara Askins, quien desarrolló en 1975 un método para que la NASA pudiera revelar fotos del espacio.

A Gertrude Elion se debe la sintetización del Mercaptopurina-6, o “purinetol”, el primer fármaco importante para luchar contra la leucemia (1954).

En 1962 patentó el Imuran, un medicamento que facilita los trasplantes de riñón; y también desarrolló el Zovirax, una droga usada para luchar contra el herpes. A todas estas patentes hay que añadir 45 más. En 1988, le concedieron el Premio Nobel de Medicina, junto con George Hitchings y James Black.

En 1956, Bette Nesmith Graham convirtió su cocina en una laboratorio y trajo al mundo el corrector líquido para aplicar en papel. De hecho, fundó la fábrica que lleva el nombre de Liquid Paper. En 1976, vendió 25 millones de unidades.

En 1982, Sally Fox le dio una nueva gama al algodón: creó uno coloreado y de fibra larga, comercialmente viable (mejor para los telares de hoy). La invención se llama FoxFibre. En 1989, fundó la Natural Cotton Colours, Inc., donde Fox continúa investigando.

Edith Flanigen ideó la refinación del petróleo. Tras haberse licenciado en Química-física inorgánica, comenzó a trabajar en la Union Caribde Corporation, donde identificó, extrajo y purificó varios polímeros de silicona para usar en procesos químicos.

En 1956 comenzó a trabajar con compuestos cristalinos que contienen poros de tamaño molecular, utilizables para filtrar y descomponer partes constituyentes de las mezclas complejas o como sustancias catalizadoras que aceleran las reacciones químicas. El más importante es el Zeolite, empleado para refinar el petróleo. Éste, para poder utilizarse, tiene que ser descompuesto en partes. Una de ellas es la gasolina, y los “zeolitos de Flanigen” se usan como catalizadores para obtener combustible más eficiente, más limpio y más seguro.


   

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