Presto non troppo
A 12 meses del Stan
Parte I
Por Paulo Alvarado
presto_non_troppo@yahoo.com
Qué rápidamente parece haber pasado un año desde que Stan
fue noticia: poblados anegados, vías de comunicación destruidas,
economías golpeadas y, como siempre, la precaria capacidad de nuestra
sociedad para encarar un fenómeno de la naturaleza —por demás
periódico e inevitable.
Las reacciones no se hicieron esperar. Quienes por oficio, quienes
por oportunismo, quienes por genuina voluntad de prestar auxilio,
muchos actuaron en respuesta a lo acaecido y, también como de costumbre, los artistas escénicos
se contaron entre los llamados a poner de su parte en la ingente tarea de recolectar
fondos para alivio material de los damnificados. Una de las iniciativas de
carácter más inusitado fue la reintegración temporal de
la banda de rock Alux Nahual. Desarticulado hacía ya seis años,
el grupo sólo se había vuelto a juntar para dos conciertos en
noviembre de 2002. No obstante, en noviembre del año pasado sus antiguos
miembros nos reuníamos una vez más, en esta ocasión con
el fin de considerar la posibilidad de tocar en pro de los afectados por la
tormenta tropical.
Para incomodidad de algunos, pero igualmente para regocijo de tantísimos
más, Alux completó una gira de 14 conciertos en el transcurso
de 10 meses por media docena de departamentos en el interior del país,
dos recitales en la capital, dos en El Salvador y otros tres en Costa Rica.
Esto, naturalmente, no constituye una estadística extraordinaria cuando
se compara con las posibilidades de artistas en el extranjero ni con ensambles
que se encuentran activos en nuestro medio. Lo extraordinario es toda la circunstancia
que rodea la vigencia de esta música en Guatemala y en Centroamérica,
a más de siete años del desmembramiento del conjunto.
¿Cómo se explica, concierto tras concierto, la asistencia masiva
de un público tan joven que apenas conoció a Alux previo a su desaparición?
La banda dejó de laborar hace rato, su primer disco salió hace
un cuarto de siglo, sus canciones casi no sonaron en radio, nunca hubo una maquinaria
industrial de difusión detrás de sus producciones y, bueno... son
numerosas las nuevas bandas chapinas que han surgido para brindar otras opciones
al público.
Claro, la réplica fácil
es que el que pega primero, pega más
duro. Que sin rivales durante los ochenta, llegamos con ventaja a los noventa.
Que la añoranza... que el sentimentalismo... que el huracán...
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