A propósito
¿Por qué mayas?
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
A través de excavaciones, del descifrado de su antigua lengua y de continuas
investigaciones, los arqueólogos dan a conocer cada vez más sobre
un pueblo que desarrolló un calendario tan preciso como el que usamos
en la actualidad; además, eran astrónomos consumados, arquitectos
y matemáticos: los mayas.
Estos hombres y mujeres construyeron grandes ciudades y templos
monumentales (la palabra “pirámide” fue introducida por los españoles
para describir estas estructuras) sin el uso de instrumentos de metal. Cada área
urbana era planeada cuidadosamente con templos y palacios al centro, y un juego
de pelota en las cercanías, deporte prehispánico que se jugaba
por equipos. Las casas de techo de paja y paredes de yeso o adobe de sus habitantes
estaban a una corta distancia del centro.
Se dice que su aportación más importante a la arquitectura mundial
es el arco korbel, también llamado arco maya, un arco falso formado por
bloques de piedra que se proyectan desde cada lado de una pared hasta encontrarse
formando un pico.
Pero aunque se sabe todo esto y más sobre esta sorprendente civilización,
el origen de la palabra “maya” parece no estar muy bien documentado.
De hecho, en la mayoría de diccionarios maya-español ni siquiera
aparece el término. En las enciclopedias maya yucateco (como en el Diccionario
de Motul, de principios del siglo XVII), se lee que “Mayab” o “Maya” era
el nombre de la península de Yucatán antes de la Conquista.
Para dilucidar esta interrogante, el arqueólogo Sébastien Perrot-Minnot
emprendió una exhaustiva búsqueda que intenta descifrar el génesis
del tan sencillo como importante vocablo de cuatro letras: “maya”.
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