Semanario de Prensa Libre • No. 125• 26 de Noviembre de 2006

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D farándula

TV para recordar
Muchos guardan en su memoria aquellas imágenes de programas que hoy son considerados clásicos de la pantalla chica.

PorJulieta Sandoval

Desde que esa famosa caja mágica llamada televisión llegó a los hogares las series han tenido una influencia en cada generación y los ha hecho viajar por diferentes lugares sin salir de una habitación.

Esas producciones llevaron a los espectadores a estar, por ejemplo, Perdidos en el Espacio. La nave en la que viajaba el profesor Robinson, su esposa y sus hijos, quedó sin rumbo por culpa de un saboteador, el doctor Zachary Smith.

Ellos debían encontrar una manera de volver a la Tierra. Esta serie, de los años 1960, miraba lejano los 90, ya que la misión era habitar otros mundos, pues en 1997 habría una súper población en el planeta azul. Por cierto el recordado robot era A11998.

El Santo

También a través de la televisión se hizo un Viaje al fondo del mar. Una mezcla de aventuras y ciencia-ficción que contó con audiencia adulta e infantil, que seguían las hazañas del Neptuno, el fabuloso submarino con misión científica, manejado por el almirante Harriman Nelson y su comandante Lee Crane.

Era atacado por enemigos pues proporcionaba datos militares, creando peligro a la tripulación de perecer en las misteriosas profundidades del océano.

Algunos crecieron viendo el viejo oeste en Bonanza. Narraba la vida de la familia Cartwright en una de las épocas más duras y violentas de la historia estadounidense. Su creador, David Dortort, nunca pensó que su propuesta sería de culto, al conseguir mantenerla al aire durante 14 años. Dicen que el secreto de su éxito se debió a que, a pesar de transcurrir en una época pasada, siempre supo tratar temas de actualidad como el racismo, el abuso sobre las mujeres o el alcoholismo.

Ya en los años 1970, apareció otra familia en La casa de la pradera. La idea de Michael Landon, productor y actor, era que los Ingalls enseñaran la moral cristiana, la solidaridad, el esfuerzo y la abnegación a través de las vivencias de unos padres y sus tres hijas, por eso es considerada la serie de televisión familiar por excelencia. London tomó la idea de su trabajo anterior, Bonanza.

Al recordar este tipo de producciones no puede faltar La familia Monster. Esos peculiares parientes: Herman (Fred Gwynne), Lily (Yvonne DeCarlo), el abuelo (Al Lewis), Eddi (Butch Patrick) y Marilyn (Pat Priest), la sobrina y única integrante vista como normal, se convirtieron en un clásico de la televisión en blanco y negro.

Inolvidables personajes

Quizá recuerda escenas y melodías de esas series, pero algunas tuvieron a un protagonista en particular, alrededor de él giraban las historias. Por ejemplo, el inolvidable hombre enmascarado vestido de negro, su famoso tema identificaba inmediatamente el comienzo de la aventura. En su corcel,/ cuando sale la luna,/ aparece el bravo Zorro. Producida en 1957.

Se trataba de la narración del jinete que peleaba contra las injustas reglas de los poderosos del pueblo de Los Ángeles, durante la época del dominio español. Su verdadera identidad es la de Don Diego de la Vega, el hijo de un rico terrateniente.

Hay quienes corrieron en cámara lenta e hicieron el sonido biónico al imitar a aquel valioso individuo de los seis millones de dólares, El hombre nuclear, protagonizado por Lee Majors. Contaba lo sucedido a un astronauta que después de un accidente sufrió el reemplazo de sus piernas y brazo por partes biónicas, que lo hicieron mucho más fuerte y rápido que cualquier mortal común y corriente. Las niñas también tuvieron a su heroína a quien emular con La mujer biónica. Estas series fueron de los años 1970.

Hubo aquellos que hicieron reír por sus ocurrencias. Es así como uno de los espías más agradables, el Súper agente 86, pasó a ser uno de los consentidos en las décadas 60 y 70. Nació como una burla a las películas y series de espionaje de tiempos de la Guerra Fría. Aquella cabina telefónica que conducía al protagonista al cuartel general de Control, y usaba el zapatófono, para luchar contra Kaos. Tal vez recuerda las famosas frases de Maxwell Smart: “El viejo truco de ...”, o “Me creería si le dijera ...”.

Por supuesto que alguien quiso ser Embrujada, una de las series de televisión más influyentes de su época, 1960. Cuenta la historia de una bruja bonita que conoce a un humano de profesión publicista, ellos, Darrin y Samantha, se enamoraron. Aquí la magia fue parte importante del argumento.

Pero si de héroes de la pantalla chica se trata, no puede pasar por alto aquellos que luchaban para que los habitantes de ciudad Gótica vivieran tranquilos, Batman y Robin. Una serie de los 60 al estilo cómic orientada hacia el público infantil, pero seguida por los adultos.

Fue tal la aceptación que la batmanía se propagó por todo el mundo. Los protagonistas Adam West y Burt Ward fueron los paladines, y Alan Napier tuvo a cargo el papel del inigualable mayordomo Alfred. A ellos se unían en cada capítulo unos villanos bastante pintorescos y singulares.

La televisión también mostró cómo se puede dar el cambio de una personalidad. El doctor David Bruce (Bill Bixby), un hombre de estatura media y apariencia inofensiva se convertía en El hombre increíble, cuando estaba en problemas, su camisa se rompía y su aspecto se transformaba en musculoso y verde. Lou Ferrigno encarnaba a Hulk, como también se le conoció a esta producción emitida en los años 1970 y 1980.

Aquí faltan muchas series más, pues a través de los años se han elaborado quizá miles de ellas, de las cuales algunas pasaron inadvertidas, sin embargo, otras tuvieron guiones tan geniales e interpretaciones magníficas que quedaron en la mente de quienes vivieron esos momentos mágicos frente a un televisor.

Otras

> Rin Tin Tin (1961) tuvo como protagonista al cabo Rusty, un niño que tocaba la corneta en el regimiento 101 y su fiel amigo era el astuto perro pastor alemán que le daba nombre al programa.

> El Santo (1969-19771) fue el ladrón de guante blanco. El héroe de hombres que lo quisieron imitar, y un caballero para las mujeres que se enamoraron de Simón Templar.

> Los Magníficos (los años 1970) estaban integrados por cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense que formaban un comando fueron encarcelados por un delito que no cometieron, por eso se fugaron de la prisión para convertirse en un grupo que resolvía cualquier problema.

> Pippi Langstrump (1973) contaba las aventuras de Pippilotta Rollgardina Victualia Peppermint Longstockin, una niña con trenzas pelirrojas tiesas, cara pecosa, con una imaginación asombrosa y una fuerza increíble.

> V (1985) mostraba cómo 50 naves llegaban a la Tierra y se colocaban en las mayores ciudades del mundo, los alienígenos —que parecen humanos— se mezclaban con los terrícolas.


   

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